El nuevo desafío de Lasso: cuidar la estabilidad fiscal y atender las urgencias sociales

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El nuevo desafío de Lasso: cuidar la estabilidad fiscal y atender las urgencias sociales

Revista Gestión *
Mayo 23, 2022 - 12:00

En sus primeros 365 días de Gobierno, Guillermo Lasso tuvo como prioridad –además de la vacunación- los asuntos fiscales y el saneamiento de las cuentas públicas que, si bien son avances importantes para dinamizar la economía, no han estado acompañados de esfuerzos para mejorar la inversión, la infraestructura ni los servicios, a pesar del incremento de los ingresos fiscales. El reto del segundo año de Gobierno que inicia hoy es, entonces, mantener las cuentas sanas pero atender en el menor tiempo posible las demandas ciudadanas de mejor empleo, salud, educación y menos inseguridad.

TRANSPARENCIA Y AUSTERIDAD FISCAL, LOS EJES DE LA ADMINISTRACIÓN ESTATAL

Hoy Guillermo Lasso cumple un año de mandato con opiniones divididas en cuanto a su gestión y a su plan económico que ha priorizado “poner la casa en orden”, refiriéndose a cumplir con obligaciones contraídas en el pasado, políticas de austeridad fiscal para disminuir los niveles de déficit y una mayor transparencia en el manejo de las cuentas públicas.  A esto se suma el exitoso plan de vacunación que Lasso define como la mayor obra de su administración. 

Lo anterior se refleja en la consolidación fiscal que ha tenido el país, frenando la acumulación de déficits de años anteriores y logrando un superávit fiscal parcial al cierre de marzo de $ 609 millones, por lo que se espera que el déficit de 2022 sea únicamente del 2% del PIB ($ 2.300 millones), es decir, una disminución importante con respecto al 7,5% de 2020 y al 4% de 2021. 

Estos resultados se han dado gracias a factores como el aumento del precio del petróleo, una mayor recaudación de impuestos por la reforma tributaria que aumentó en $ 400 millones los ingresos al fisco, la disminución en los pagos de intereses de deuda externa y las políticas de austeridad que suponen un menor gasto en sueldos y salarios, llegando a una caída de aproximadamente 1% del PIB en gasto corriente.

En materia de transparencia fiscal, destaca el hecho de reconocer más de $ 400 millones en obligaciones con el IESS, $ 150 millones a proveedores de salud y $ 359 millones adeudados a gobiernos autónomos descentralizados y a la banca de desarrollo público.

También cabe mencionar la disminución de la deuda pública en 1,7% del PIB entre julio de 2021 y marzo del 2022, y el aumento de las reservas internacionales, situándose en $ 8.300 millones al 6 de mayo del presente año. Estos factores, junto con el precio del petróleo, han sido importantes en la disminución del riesgo país, el cual cayó desde 1.169 a 816 puntos desde que asumió el poder el líder de CREO, aunque no ha podido llegar al promedio de América latina (371).

Gráfico 1

Riesgo país entre enero 2017 y mayo 2022

¿CÓMO HA BENEFICIADO A LA POBLACIÓN “PONER LA CASA EN ORDEN”?

El desempeño económico se recupera, pero no llega aún a niveles pre-pandemia en materia de Producto Interno Bruto, pues si bien Ecuador creció en 2021 más de lo previsto (4,2%), fue uno de los desempeños más bajos de la región, comparado con países como Perú y Colombia que crecieron en 13,3% y 10,6%, respectivamente. 

Dentro de este crecimiento, solo un tercio de las actividades económicas superó la producción de 2019, siendo estas la acuicultura y pesca de camarón; pesca (excluyendo camarón); refinación de petróleo; comercio, correo y comunicaciones, y actividades de servicios financieros, según información del Banco Central. 

Por lo tanto, es necesario un mejor y mayor desempeño económico que permita llegar a una tasa de crecimiento del PIB de 4,04% este año, necesaria para volver a las condiciones pre-pandemia. No obstante, de acuerdo con las predicciones del Central, el crecimiento económico presentará una desaceleración para 2022, llegando únicamente a 2,8% del PIB, impulsado por la inversión (FBKF) (5%) y el dinamismo del consumo de los hogares (4,1%).

Pero no todo es rosa, existen problemas profundos en el ámbito social que no mejoran y son el desafío más importante para Lasso en su segundo año: Ecuador tiene cifras de pobreza y pobreza extrema por ingresos de 27,7% y 10,5%, respectivamente (Gráfico 2), valores superiores a los registrados en 2018 y 2019, mostrando mejoría únicamente respecto al año de pandemia (33% y 15,4%, respectivamente), pero sin recuperar el nivel de vida de años anteriores. Esto significa que 1,8 millones de personas tienen un ingreso inferior a US$ 1,60 diarios en el país.

Gráfico 2

Evolución de la pobreza por ingresos

Por otra parte, la tasa de empleo adecuado es baja. Según la ENEMDU, para marzo de 2022 llegó únicamente a 32,7%, una muy leve mejoría respecto al 31,6% registrado en marzo del año pasado. Pese a que se ha anunciado una reactivación económica fruto de la disminución de contagios en el país y la eliminación de restricciones, el mercado laboral no vuelve siquiera a cifras pre-pandemia (37,9% de empleo adecuado para marzo 2019). El incremento del salario básico beneficia únicamente a aquellas personas que lo percibían previamente, e incluso puede llegar a afectar a pequeñas empresas y emprendimientos que no logran cubrir los montos.

Gráfico 3

Evolución del empleo adecuado en el país

LA INVERSIÓN PÚBLICA, LA GRAN DEUDA DE LASSO

El bajo nivel de empleo ha ido acompañado de la incipiente cuantía en inversión pública del gobierno. La inversión en lo que va de 2022 ha sido mucho menor a los dos años anteriores, llegando a ser incluso la más baja en la historia reciente del país, con únicamente $ 67 millones

El gobierno indica que esta gran caída en las cifras de inversión se debe en parte a un cambio en la metodología, ya que reclasificó como gasto corriente los salarios de los servidores públicos de salud y educación; no obstante, el gasto público en general sí se redujo en los tres primeros meses del 2022 en 7%. A su vez, el ministro de Finanzas, Simón Cueva, señaló que el Plan Anual de Inversiones para 2022 supera los montos de anteriores años pero que se ejecutará casi en su totalidad a partir de abril y mayo.

Esto muestra una canalización incipiente de recursos a una economía con necesidades urgentes como la ecuatoriana, que precisa reactivación económica mediante políticas económicas contracíclicas, a pesar de que la situación fiscal continúe siendo frágil.

Gráfico 4

Evolución del Plan Anual de Inversiones (enero a marzo)

EL MALESTAR SOCIAL CRECE

El gobierno tiene varias tareas pendientes en el ámbito social que se traducen en un malestar creciente de la población frente a problemáticas que acompañan a la pobreza como la inseguridad, la falta de oportunidades económicas, migración masiva, etc. La ineficiencia al momento de asignar recursos para combatir la inseguridad, adquirir medicamentos en los hospitales y satisfacer los mínimos servicios públicos en materia de educación e infraestructura muestran la falta de voluntad y/o falta de capacidad para dirigir. 

Incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomienda que para atenuar los efectos negativos de la guerra es importante adoptar medidas que protejan a los más vulnerables, mediante gasto en programas sociales, salud, educación e inversión pública. 

Los multiplicadores fiscales son una parte importante de cualquier recuperación económica posterior a la crisis, pero se generan con gasto público. Además, la forma en que el estímulo fiscal impulsa la actividad económica puede ser amortiguada o amplificada por la presencia y conjunción de varios factores macroeconómicos como: tipos de cambio, niveles de deuda pública y grados de desarrollo. Por ello, el Gobierno estaría negociando con el FMI más flexibilidad en su política de gasto público, como un instrumento que ayude a empujar el crecimiento del PIB. 

Gráfico 5

Sobrecostos en el gasto público

Lasso debe resolver de la mejor manera la disyuntiva entre completar el proceso de consolidación fiscal actualmente en curso -que busca reforzar la sostenibilidad de las finanzas públicas- y atender las intensas problemáticas sociales y estructurales que tiene el país, recuperando y ampliando las competencias del Estado como el principal actor dentro de la política social. 

Solo así se podrá llegar una síntesis correcta entre apoyo y regulación estatal y fomento de la inversión en innovación empresarial, a través de una mejor gestión de los recursos que tiene el Estado y calidad del gasto público, para la cual es imperativo un trabajo conjunto entre el poder Ejecutivo, la asamblea nacional, y la sociedad civil. 

(*) Jorge Pérez, analista económico de Revista Gestión.

 

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