¿Por qué sube el precio del aceite vegetal en Ecuador?

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¿Por qué sube el precio del aceite vegetal en Ecuador?

Revista Gestión *
Junio 23, 2022 - 06:00

El precio del aceite de girasol en el país registra un incremento sin precedentes, llegando a costar $ 3,5 por litro (en promedio) y hasta $ 6 según la marca. Este aumento se ha visto influenciado por la guerra entre Rusia y Ucrania, que retiró 58% de la producción mundial, así como por la inflación generalizada debido a la recuperación post-crisis y la inyección monetaria de los gobiernos. Si bien Ecuador no ha sido uno de ellos, su lenta recuperación en los niveles de empleo pleno y de producción ha hecho que el aumento de los precios de los alimentos afecte a la población, y se prevé que no se estabilizarán por lo menos en el siguiente año.

58% DE LA PRODUCCIÓN MUNDIAL FUE RETIRADA DEL MERCADO POR LA GUERRA

El aceite vegetal constituye uno de los principales productos en la canasta básica de los ecuatorianos, por lo que el incremento de su precio en más del 25% ha incidido en el bienestar ciudadano. Luis Naranjo, director económico de la Cámara de Comercio de Quito, explica a GESTIÓN que el principal factor que influye en su aumento es la invasión y posterior guerra entre Rusia y Ucrania, pues ambos son los principales exportadores de semillas de girasol, con 15,5 y 17,5 toneladas métricas, respectivamente (Gráfico 1), abarcando el 58% de la producción mundial.

Gráfico 1

Principales países productores de semillas de girasol 2021

De esta manera, al ser Ecuador un importador neto del aceite de girasol se ve afectado por los estragos en los precios mundiales, ya que si bien la importación relacionada con el aceite de girasol proviene mayoritariamente de Argentina y no directamente desde Rusia o Ucrania, el desabastecimiento a nivel mundial genera que los precios se incrementen. Así, el litro de aceite ha pasado a costar en promedio $ 3,5, en algunas semanas ha llegado incluso a los $ 6, dependiendo de la marca y el establecimiento en donde se adquiera.

Con relación a productos sustitutos que puedan suplir la demanda de aceite de girasol, como el aceite de palma o de soya, la industria nacional se encuentra a su límite de capacidad para abastecer al mercado interno debido a que el aceite de palma no se utiliza únicamente con fines comestibles, sino que sirve también como insumo para la fabricación de balanceados, grasas, jabones, entre otros. 

Además, aumentar la producción de palma no es una tarea que pueda lograrse en el corto plazo por las particularidades de su cosecha, la cual toma mucho más tiempo que el resto de aceites. Es decir, se hubiese necesitado destinar previamente más campos para su cultivo, pero al ser una crisis imprevista, los agricultores e industriales tuvieron muy pocas posibilidades de anticiparse al desabastecimiento

Cabe recalcar que parte de la cosecha de palma se exporta, por lo que, si bien los productores y los industriales se han comprometido a priorizar el abastecimiento del mercado interno, la subida en los precios en los mercados internacionales podría incentivar a la exportación de la palma si la diferencia entre el precio local e internacional es muy marcada.

INFLACIÓN E INCREMENTO EN LOS PRECIOS DEL PETRÓLEO, DETONANTES MUNDIALES QUE ACENTÚAN LA SITUACIÓN

No obstante, la guerra no es el único factor que afecta la subida de precios, la inflación mundial, producto de la reactivación post-pandemia generó un shock de demanda después de la crisis provocada por problemas de logística y abastecimiento a nivel mundial; esta se ha visto intensificada a su vez por el aumento de liquidez que los gobiernos de diferentes países han inyectado en sus economías. 

Países como Colombia o Perú han “incentivado” a su economía desde el lado monetario, inyectando entre el 8% y 10% de su PIB en liquidez para sus ciudadanos a fin de aumentar su consumo, el cual se vio afectado por la pandemia. Esto generó un rebote en los precios que habían caído en 2020 y dio inicio a un proceso inflacionario y de devaluación de sus monedas, lo cual derivó en una pérdida del poder adquisitivo de los agentes económicos. 

Ecuador, al no tener la capacidad de imprimir dinero y por lo tanto carecer de política cambiaria, no pudo aumentar el nivel de circulante en su economía post-pandemia, por lo que actualmente atraviesa un proceso inflacionario mucho más manejable que el resto de países en Latinoamérica, con una inflación anual de 3,38% registrada a mayo del presente año, la menor de la región (Gráfico 2), siendo casi tres veces más baja que de países como Colombia, Chile o Perú.

Gráfico 2

Inflación anual en la región (mayo 2022)

Es decir, a pesar de tener indicadores de crecimiento económico por debajo del promedio regional, Ecuador tuvo una recuperación post-pandemia mucho más orgánica que el resto de países, por lo que no ha incidido de gran manera en la inflación. Se podría inferir incluso que, de no ser por los factores externos (guerra, pandemia y subida de los precios del petróleo), Ecuador presentaría niveles negativos de inflación como lo ha hecho en grandes periodos a lo largo de la última década.

LOS PRECIOS NO SE ESTABILIZARÁN AL MENOS EN EL PRÓXIMO AÑO

En comparación con la región, el precio del aceite de girasol no es muy distante del resto de países a excepción de Argentina por ser un productor neto de semillas de girasol, donde el precio del aceite ronda los $ 2 (Gráfico 1). Ecuador se encuentra relativamente en una posición favorable al comparar los precios del aceite con los niveles de salarios mínimos en la región, no obstante, en el país solo una de cada tres personas posee un empleo adecuado, por lo que el nivel de ingreso promedio es mucho menor al del salario básico.

Gráfico 3

Comparación precios del aceite y salario mínimo en la región

Adicionalmente, la subida constante de los precios del petróleo ha encarecido el transporte, impulsando así el aumento de precios en productos como los alimentos importados. Naranjo estima que la tendencia en los precios del aceite de girasol se mantendrá, al menos hasta el siguiente año, pues tomará varios meses retomar las rutas afectadas a partir de la guerra, la logística presente en las importaciones y restablecer los efectos negativos producidos en la industria de transporte naviero. 

Esto puede suponer una oportunidad para que aceites sustitutos afiancen su participación en el mercado ecuatoriano, los cuales pueden ser competitivos a nivel de costo (aceites animales) pero no poseen los mismos beneficios nutricionales del aceite de girasol, siendo el aceite de palma el sustituto más cercano a nivel de precio como de calidad, lo cual lo posiciona en un lugar privilegiado de cara al mercado interno de los siguientes años si logra incrementar su producción e inserción en el mercado ecuatoriano.

(*) Jorge Pérez, analista económico Revista Gestión.

 

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