Si el fracaso social se mantiene, el empleo no se recuperará en el país

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Si el fracaso social se mantiene, el empleo no se recuperará en el país

Revista Gestión *
Mayo 27, 2022 - 06:00

El aumento del empleo es clave para la recuperación económica del Ecuador. En abril tuvo una leve mejora respecto a 2021, pero no muestra una senda creciente como en meses anteriores. Si bien el desempleo disminuyó y el empleo pleno aumentó (32,5%), sigue estando lejos de los niveles pre pandemia (38,8% dic-19). Además, el empleo no adecuado y el informal presentaron ligeras reducciones a nivel anual pero un aumento mensual. El gobierno apunta a los contratos de inversión para generar trabajo, pero la realidad en las calles es otra con asaltos y homicidios por doquier que impactan directamente en la actividad económica. En una sociedad fracasada, difícilmente puede desarrollarse un sector empresarial exitoso.

EN ABRIL DISMINUYÓ EL DESEMPLEO Y MEJORÓ EL EMPLEO PLENO 

Los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu) realizada por el INEC para abril muestran una disminución anual significativa en el desempleo, de 5,1% a 4,7%, siendo el empleo pleno el que más aumentó, de 30,8% a 32,5%. Este incremento si bien es una mejora respecto a abril del año pasado, no lo es con relación a meses anteriores: 33,1% y 32,7% para enero y marzo, respectivamente. 

Es decir, 49.053 personas dejaron de tener un empleo adecuado el mes anterior. Esta disminución mensual puede explicarse debido a la estacionalidad de los datos, propio de la particularidad de cada mes y de los patrones que se repiten anualmente en el mercado laboral, pero no existe una clara tendencia hacia la recuperación de los niveles de 2019.

El otro empleo no pleno (aquel en el que la persona tiene insuficiencia de horas e ingresos pero no tiene disponibilidad de trabajar más) fue la segunda condición de actividad que más aumentó, después del empleo pleno. A nivel nacional, el aumento respecto al anterior año es significativo, pasó de 27% a 28,1%, no obstante, con relación a marzo de 2022 disminuyó ligeramente, ya que antes se situaba en 28,5%. El incremento anual es más notorio en el área rural, donde pasó de 31,6% a 34,7%, mientras que el área urbana creció sutilmente de 24,5% a 24,8%.  

MENOS INFORMALIDAD EN UN AÑO

El empleo no adecuado, el cual constituye la sumatoria de las personas en condición de subempleo, otro empleo inadecuado y empleo no remunerado, tuvo una disminución casi insignificante con respecto a abril del año pasado, pasando de 63,2% a 62,6%. Paralelamente, las cifras de empleo informal presentaron una variación negativa en comparación al mismo mes de 2021, pasando de 52,7% a 51,7%; sin embargo, presentó un leve aumento respecto a meses pasados, los cuales registran tasas del 51% en marzo y de 51,4% en febrero de este año. 

Gráfico 1

Evolución del empleo no adecuado y del empleo informal

Es importante recalcar la diferencia entre empleo inadecuado y empleo informal, ya que suelen usarse indistintamente. Dentro del inadecuado están las personas que trabajaron en el periodo de referencia, pero que estaban dispuestas a cambiar su situación laboral y aumentar la duración o productividad de su trabajo, mientras que el empleo informal abarca a las unidades productivas de menos de 100 trabajadores que no tienen Registro Único de Contribuyentes (RUC). El problema de la informalidad es que los trabajadores no están afiliados a la seguridad social y estas empresas no pagan impuestos directos.

MENOS DESEMPLEO EN LAS CIUDADES

En abril, la Población Económicamente Activa (PEA) creció, representando el 66,5% (8’524.063 personas) del total de ciudadanos que pertenecen a la Población en Edad de Trabajar (PET – mayores de 15 años) en comparación con el 64,9% de marzo. De esta cantidad, 95,3% tienen empleo y 4,7% están en la desocupación (399.432 personas). 

Gráfico 2

Evolución de la Población Económicamente Activa y el desempleo

La mayor disminución del desempleo se dio en el área urbana, bajó de 6,8% a 5,9%. Para el área rural, el desempleo en comparación con abril de 2021 aumentó, pero no significativamente, de 2,0% a 2,4%.

¿SOLO SE NECESITA INVERSIÓN PARA EMPUJAR EL EMPLEO?

El presidente Guillermo Lasso en su discurso a la nación por su primer año de gobierno no mencionó en gran medida la situación del mercado laboral, los objetivos de creación de empleo ni las estrategias a implementar en los próximos años para mejorar el panorama. Si bien hizo énfasis en la captación de inversión privada, no estableció una relación clara con la creación de empleo, que fue una de sus principales propuestas de campaña al ofrecer la creación de un millón de puestos de trabajo en sus cuatro años de gestión.

Por su parte, el ministro de Producción, Julio José Prado, señaló que se han logrado más de $ 5.000 millones en contratos de inversión en 11 meses, distribuidos en 228 proyectos, siendo esta una cifra “récord” en los últimos años. Indicó, además, que esto conlleva un potencial de generación de empleo de 130.000 plazas directas. Buscan, entonces, que el sector privado sea el motor detrás de la recuperación de empleo.

Para la generación de empleo y la recuperación económica se requiere un aumento de la oferta y la demanda de trabajo. En el Ecuador, nueve de cada 10 puestos de trabajo son creados por la empresa privada, que busca anticiparse a las preferencias del consumidor para brindar un producto o servicio en el mercado. A su vez, el consumo también genera empleo, puesto que las empresas que no venden no contratan trabajadores; de esta forma, lo que más se necesita son políticas dirigidas a ampliar la demanda agregada y apoyo a las Mipymes, ya que la mayor parte de los trabajadores pertenecen a este tipo de empresas.

LA INSEGURIDAD Y LOS PROBLEMAS SOCIALES FRENAN LA REACTIVACIÓN 

No obstante, las condiciones sociales que sufre el país son muy desfavorables para un ambiente de negocios, tanto para el consumo como para el emprendimiento y la inversión nueva y existente debido a un aumento alarmante en los niveles de inseguridad, especialmente en las provincias de Guayas y Esmeraldas. 

Esta última, de acuerdo con cifras de la Fiscalía General del Estado, registró 585 robos desde marzo del 2022 hasta la fecha, además de 53 asaltos a unidades económicas en el primer trimestre del año. Esto, sumado a las extorsiones a cambio de protección, homicidios por sicariato e incluso detonaciones de explosivos, genera detrimento en la actividad económica y miedo generalizado en la población que evita salir a la calle y, por lo tanto, reduce su consumo.

Decenas de locales comerciales han tenido que cerrar sus puertas, prescindiendo de sus empleados y trasladándose -en el mejor de los casos- a modalidades virtuales. Según datos de la Cámara de Comercio de Esmeraldas, recogidos por diario El Universo, se estima que 25% de establecimientos diurnos y 30% de nocturnos optaron por cerrar sus puertas, mermando así la recuperación económica que busca el país después de haber sufrido los efectos devastadores de la pandemia. 

En definitiva, no puede haber un sector empresarial exitoso en sociedades fracasadas. El consumo interno de los trabajadores es lo que sostiene y dinamiza a la economía, por lo que es necesaria no solo una política de atracción de inversiones sino también atender las necesidades urgentes de seguridad y reducción de la pobreza

El Estado debe garantizar el entorno macroeconómico (menor inflación, mayor apertura comercial y menores trabas burocráticas) para la creación de empleo adecuado y asegurar la protección y calidad de vida de los ciudadanos para que desarrollen sus actividades económicas.

(*) Jorge Pérez, analista económico Revista Gestión.

 

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