¿Cómo puede Ecuador superar los obstáculos estructurales que frenan su progreso?

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¿Cómo puede Ecuador superar los obstáculos estructurales que frenan su progreso?

Noviembre 20, 2018 - 05:00

El principal problema de Ecuador identificado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en un reciente informe es la inestabilidad estructural del país, ocasionada por la dependencia histórica de la producción y exportación de materias primas, en especial del petróleo. También existe preocupación respecto a los desajustes económicos y sociales que alteran la sostenibilidad del modelo económico actual, por lo que el BID plantea algunas sugerencias para repensar este modelo enraizado por décadas.

El informe Reformas y desarrollo en el Ecuador contemporáneo analiza los pilares del modelo económico que se conformó gradualmente en Ecuador durante las últimas dos décadas y plantea recomendaciones desde el ámbito fiscal, tributario, comercial, laboral, social, así como productivo y de inversión para superar los obstáculos estructurales que frenan el progreso del país.

Ecuador a lo largo de su historia ha estado sujeto a la volatilidad del mercado debido a la poca especialización productiva y también al elevado riesgo de tener desastres naturales, en consecuencia, no ha logrado tener episodios de expansión económica sostenidos y converger a niveles de bienestar de países desarrollados.

Esta volatilidad ha generado que cuando el Ecuador vive un auge económico tienda a usarlo en gasto social, y en algunos años en inversión en infraestructura, pero cuando los precios bajan, las obras quedan inconclusas y, en consecuencia, el crecimiento en el largo plazo no es sostenido debido a que se apalanca en un modelo primario exportador (Grafico 1).

 

Gráfico 1
Evolución del crecimiento económico – inflación – precio del petróleo WTI (1999-2018*)

 

 

Nota: 2018* dato de previsión anual.
Fuente: Banco Mundial.
Elaboración: Consultora Multiplica.

 

LOS TRES SUBPERIODOS DE LA ECONOMÍA

El informe analiza tres subperiodos característicos del modelo ecuatoriano; el primero del 2000 al 2006, está enfocado en el cambio de siglo tras la crisis financiera de 1999, donde las condiciones externas mejoraron, generando un shock favorable en los términos de intercambio, es decir, el incremento de los precios del precio del petróleo supuso el superciclo de los commodities finalizado en 2008-2009, y caracterizado por una posición fiscal conservadora para reducir el peso del endeudamiento.

Respecto a la dolarización, característica de este primer subperiodo, el BID analiza la posibilidad de volver a una moneda nacional o no, dado que la transición a la dolarización redujo la discrecionalidad  de las políticas económicas y estabilizó la economía; sin embargo, la apreciación del dólar a lo largo de los años hizo que Ecuador perdiera competitividad, por lo que el BID recomienda potenciar el reajuste de precios relativos, es decir, de salarios, precios de bienes, servicios y tarifas que necesita la economía mediante una combinación de medidas relacionadas con la política fiscal, la política laboral, y el impulso a la competitividad y la productividad.

El segundo subperiodo, de 2007 a 2014, estuvo en cambio caracterizado por un fuerte crecimiento del gasto y la inversión pública, acompañados de la subida constante de precios del petróleo. Este ciclo finalizó en 2014 y sus avances se relacionaron con la puesta en marcha de una serie de reformas que resultaron clave para el desarrollo, pero que finalizaron con la caída del precio del petróleo.

 Al iniciar el tercer subperiodo, de 2015 a la actualidad, la coyuntura internacional cambió drásticamente. El derrumbe del crudo (shock petrolero) hizo que varias políticas se tornaran insostenibles.

Estos dos últimos subperiodos hacen evidente que la política fiscal ecuatoriana se ha caracterizado por su creciente prociclicalidad, es decir, si incrementan los ingresos fiscales y todas las condiciones para el crecimiento de la economía son positivas, entonces se gasta más, lo que resulta poco deseable en una economía dolarizada y con pocos instrumentos de estabilización macroeconómica.

Por ello el BID recomienda reforzar el rol contracíclico, lo que quiere decir que ante un aumento de los ingresos por subida del precio del petróleo, el Estado debe ahorrar y utilizar ese excedente cuando haya algún tipo de crisis para dinamizar la economía a través del incremento de gasto público. Esto quiere decir que las finanzas públicas deberían tener la posibilidad de introducir nuevas normas de prudencia fiscal basadas en el balance estructural o la creación de un fondo de estabilización sujeto a la producción del petróleo.

 

POLÍTICA COMERCIAL, DE INVERSIÓN Y LABORAL

Sobre la política comercial y de atracción de inversiones, se encontró que entre el 2000 y 2006 existió una continuidad en la política aperturista e integracionista que caracterizó también a la década de 1990, mientras que en el segundo y tercer subperiodo se adoptó un modelo de crecimiento endógeno, es decir, desde adentro, lo que perjudicó el peso del comercio y la inversión internacional.

Es así que ahora se recomienda que para reforzar la sostenibilidad de la dolarización, el país debería volver a adoptar un modelo de mayor apertura, potenciando el peso del sector exportador y tomando las medidas necesarias para atraer mayores volúmenes de inversión extranjera, y de esta forma lograr la convergencia del país hacia un nivel de ingresos per cápita mayor.

En el análisis del tercer subperiodo, el BID identificó el limitado rol de las ganancias de productividad en el proceso de desarrollo ecuatoriano, debido a determinadas fallas de mercado y de política, entre ellas, las relacionadas con la política laboral, el sistema tributario, la política comercial, la regulación financiera y el clima de inversión.

De allí que para mitigar estas distorsiones, dice el BID, es precisa una reforma laboral que corrija algunos de estos desincentivos de la demanda de trabajo para lograr una mayor concordancia entre la evolución de los salarios mínimos y la productividad, reduciendo los costos laborales no salariales, en especial el costo de despido.

En el ámbito tributario, en cambio, se podría considerar la eliminación de aquellos impuestos que mayores desincentivos pueden generar a la inversión privada, como el anticipo al impuesto a la renta y el impuesto a la salida de divisas (ISD), que ya se estableció en las medidas adoptadas recientemente en la Ley Orgánica para el Fomento Productivo.

Por otro lado, para el sector externo se debería reconsiderar la política arancelaria, evitando la adopción de medidas que generan incertidumbre y que perjudican al sector exportador, erosionando la competitividad de las empresas con presencia en los mercados internacionales.

También se recomienda impulsar una política de integración más activa, con la suscripción de nuevos acuerdos comerciales que contribuirían a remover los obstáculos que enfrenta el sector exportador. A esto se suma la profundización de la agenda de facilitación comercial y de fomento de las exportaciones, mediante las siguientes acciones:

  • Eliminar los trámites innecesarios a través de la reingeniería de los procesos, mejorando el uso de las tecnologías informáticas (big data).
  • Fomentar la interoperabilidad de las ventanillas únicas de comercio exterior (VUCE) con la de otros países de la región.
  • Aumentar la cobertura de los programas como Exporta Fácil para incrementar exportaciones.
  • Suscribir acuerdos de reconocimiento mutuo del programa de OEA con otros países.
  • Fortalecer la capacidad de ProEcuador para brindar asistencia técnica, ayudando a las empresas que están empezando a exportar con potencial de expansión y acceso a los mercados internacionales.

 

SOBRE EL MERCADO FINANCIERO Y LA ESTABILIDAD JURÍDICA

También señalan que en el mercado financiero ecuatoriano se debería eliminar de manera progresiva los límites a las tasas de interés, fortalecer la protección de los derechos de los acreedores y de los accionistas minoritarios, agilizar los procesos de resolución de insolvencias, y flexibilizar los requisitos para que las empresas lancen ofertas públicas en los mercados de valores de Quito y Guayaquil.

Para un clima de inversión atractivo para los años venideros, Ecuador debe dar una mayor estabilidad normativa a las empresas, que en los últimos años se han visto “sometidas” a cambios regulatorios frecuentes y pronunciados, por lo que se han visto obligadas a dedicar un volumen excesivo de recursos, desincentivando de este modo la inversión en el mediano y largo plazo.

 

OTRAS RECOMENDACIONES

Infraestructura: el informe hace también alusión a la política ecuatoriana de infraestructura sujeta al sistema de inversión pública, cuyo monto observado en 2015 requeriría de un incremento de alrededor $ 9.500 millones, cerca del 9,5% del PIB de dicho año, para poder cerrar la brecha de infraestructura con otros bloques de economías más avanzadas. El BID recomienda atender el potencial de las asociaciones público-privadas (APP) como una modalidad de inversión.

Institucionalidad: bajo la misma óptica se enfatiza en el fortalecimiento institucional integral del sector de infraestructura vial como estrategia para seguir mejorando la situación y planificación de las vías ecuatorianas. Lo mismo en la dotación de  servicios de agua potable y alcantarillado, que no ha recibido volúmenes de inversión tan importantes como los que se destinaron a otros sectores de infraestructura.

Energía: la reforma eléctrica emprendida para desplazar el uso de combustibles fósiles por fuentes renovables, principalmente hidroelectricidad, tendrá un impacto en las cuentas fiscales y la balanza de pagos porque los combustibles fósiles destinados a las centrales térmicas que están siendo desplazadas por hidroeléctricas se hallaban altamente subsidiados, y en su mayor parte eran importados. Se recomienda modificar los sistemas de fijación de precios de los combustibles.

Políticas sociales: el BID propone que el proceso de consolidación fiscal en curso no se lleve a cabo a costa de la inversión social, y que se tomen medidas para mejorar la focalización y calidad de este gasto.

Aquí puede revisar el texto completo: https://publications.iadb.org/handle/11319/9235

 
Por: Mateo Iza, redacción Revista GESTIÓN.

 

 

 

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