El acceso al agua: una deuda pendiente con la agricultura

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El acceso al agua: una deuda pendiente con la agricultura

Enero 26, 2020 - 19:00

Aunque la agricultura es uno de los principales generadores de trabajo y de dinero dentro de la economía ecuatoriana, tan solo 21% de las parcelas cuentan con acceso a riego, limitando así los cultivos a los meses de invierno por la alta dependencia hacia la pluviosidad. Bajo un escenario ideal, la cobertura de riego en el país se ampliaría para generar mejoras en la producción y el rendimiento de los cultivos; sin embargo, existen factores geográficos y financieros que imposibilitan la ampliación de estos sistemas.

Los resultados de la información agroambiental y tecnificación agropecuaria de 2018 fueron publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). Este estudio se elabora de manera anual desde el año 2000 y sirve para conocer las prácticas de manejo de los cultivos. En la investigación se tratan temas de riego, uso de fertilizantes y maquinaria, además de la extensión agrícola del país. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la tecnificación en el ámbito agrícola es necesaria para generar una mejora en el rendimiento de los cultivos, además de una reducción notable en el impacto ambiental de las prácticas empleadas para la producción de alimentos.

Históricamente, la producción ecuatoriana se ha volcado hacia el aprovechamiento y explotación de los recursos naturales, que básicamente sostienen la economía nacional; el desarrollo de la industria es débil y no se cuenta con el financiamiento, tecnología o capital humano capaz de modificar la estructura productiva.

En el caso específico de la agricultura, la misma aporta con numerosas fuentes de empleo, con una balanza comercial excedentaria y con el desarrollo de industrias que generan un valor agregado a los productos cultivados en los sectores rurales, a lo largo y ancho del Ecuador. Sin embargo, el acceso a riego y mecanización es menos de lo que se esperaría.

EL RIEGO, ENTRE LOS MAYORES PROBLEMAS DE LOS AGRICULTORES

La instalación de sistemas de riego asegura a los agricultores el acceso a la principal fuente de desarrollo de los cultivos: el agua. A pesar de que existen muchos cultivos que no requieren de mucho líquido vital, existen otros que son propensos a morir durante tiempos de sequía, por lo que su siembra se planifica exclusivamente para los meses de lluvia. Si es que el cultivo cuenta con un sistema de riego, puede ser cultivado en cualquier época del año, por la independencia que mantiene hacia los meses con pluviosidad.

Ahora bien, tan solo 21,1% de los cultivos de 2018 contaron con riego, contabilizando alrededor de 1 millón de hectáreas, dejando a los 3,2 millones de hectáreas restantes sin sistemas de riego (Gráfico 1). Establecer riego dentro de una parcela puede ser difícil por las inversiones que representa, además que existen territorios en donde no se cuenta con una fuente de agua lo suficientemente grande como para poder satisfacer las necesidades del cultivo.

Gráfico 1 Acceso al riego

 

Las flores son los cultivos que mantienen más riego; 99,2% de los sembríos de rosas y otras flores cuentan con agua los 365 días del año; por las características del cultivo, al ser sembradas en invernaderos, necesitan exclusivamente de instalaciones de riego por goteo. Los cultivos transitorios y permanentes mantienen 35,8% y 33%, respectivamente. Esto quiere decir que menos de la mitad de los cultivos de alimentos cuentan con riego; planificando su producción exclusivamente para los meses de lluvia (Gráfico 2).

Gráfico 2 Acceso a riego por tipo de cultivo

 

Los campesinos que cuentan con poco capital para establecer riego en sus parcelas, limitan su producción a determinados meses del año, sobre todo en el caso de los cultivos transitorios. El Ministerio de Agricultura y Ganadería, conjuntamente con los gobiernos provinciales, realizan grandes esfuerzos por ampliar la cobertura de riego en los sectores rurales, apuntalando a una mejora en la producción y el rendimiento de los sembríos.

El método de riego más utilizado, tanto por cultivos permanentes y transitorios, es el de aspersión, seguido por los surcos-inundaciones y el de micro-aspersión. Cada sembrío mantiene una serie de particularidades que se estudian para optar por cada tipo de riego, además de la disposición de recurso hídrico con la que se cuente (Gráfico 3).

Gráfico 3 Modo de riego por tipo de cultivo

Especialistas en materia agraria y ecológica señalan que el método de inundaciones es el más nocivo con el ambiente por la cantidad de agua que se desperdicia, a diferencia del método de micro -aspersión en donde se instalan mangueras que, por goteo, nutren a las plantas.

Por: Eduardo Cobos, redacción Revista GESTIÓN.

 

 

 

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