El empleo se recupera de a poco, ¿pero a qué costo y de qué forma?

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El empleo se recupera de a poco, ¿pero a qué costo y de qué forma?

Octubre 16, 2020 - 05:00

A septiembre del 2020 se evidencia una importante recuperación en el mercado laboral. La tasa de empleo pleno se elevó en un 92% respecto a mayo/junio, llegando a 32,1%, mientras la tasa de desempleo decreció en 50,3%, ubicándose en 6,6%. Sin embargo, este desplazamiento se concentra sobre todo en el mercado informal, que pasó de 46,7% el año pasado a 48,6% en septiembre.

Este jueves 15 de octubre, el INEC publicó la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) correspondiente a septiembre del 2020. Esta encuesta recoge información sobre la actividad económica y las fuentes de ingresos de la población dentro del mercado laboral a nivel nacional.

Para este tercer trimestre del año, el INEC ya pudo recolectar los datos de manera presencial en 98,9% y el resto vía telefónica, como en mayo/junio 2020, cuando se ejecutó la ENEMDU 100% telefónica debido al contexto de confinamiento.

Como panorama general del mercado laboral, a septiembre 2020, 71,1% de la población pertenece a la Población en Edad de Trabajar (PET), de los cuales, 62,8% corresponde a la Población Económicamente Activa (PEA), lo que equivale a un total de 7’874.226 ecuatorianos que cuentan con empleo o están en busca de uno.

El confinamiento obligatorio como medida para frenar los contagios masivos del coronavirus en la población generó fuertes estragos en todos los agregados macro. La paralización de las actividades significó un reto para las empresas, pues tenían que asumir los costos hundidos como arriendos, salarios o servicios básicos pese a que sus ingresos eran mínimos o nulos, poniendo a prueba la liquidez de las empresas. Por eso, desde el lado privado, muchos tuvieron que cerrar sus negocios o reducir sus gastos.

El Fisco también ha enfrentado un escenario complejo; sus ingresos se han reducido para este año en casi $ 8.000 millones de lo presupuestado junto con la necesidad de cubrir los costos generados por la emergencia sanitaria en $ 800 millones, aproximadamente. Por tanto, sus políticas de austeridad se han mantenido, incluyendo la reducción de gasto corriente a través de la masa salarial, la no renovación de contratos vencidos y despidos.

Mientras que los trabajadores independientes se encontraron con el reto de la caída de la demanda. El confinamiento, al afectar a la mayoría de los hogares, hizo que la demanda de la población se centre en bienes de primera necesidad, disminuyendo el consumo en bienes suntuarios. Otros trabajadores independientes se vieron imposibilitados de ofertar sus productos o servicios, mientras que otros dieron un salto tecnológico y se incorporaron al e-commerce.

Todo ello dejó el resultado de un mercado laboral deteriorado de manera abrupta. En mayo/junio más de 698 mil ecuatorianos perdieron su empleo y más de un millón fueron desplazados al subempleo. Para septiembre del 2020, las cifras mejoraron sustancialmente, aunque siguen siendo peores respecto al año pasado. En este septiembre, 115.749 personas cayeron al desempleo y 701.863 personas se desplazaron del empleo pleno a la informalidad o al desempleo contraste a septiembre de 2019.

A nivel general, 93,4% de las personas de la PEA tuvieron algún tipo de empleo para septiembre, entre empleo adecuado, subempleo y otro empleo no pleno. La definición de cada uno de estos componentes del mercado laboral consta en el Cuadro 1.

Cuadro 1

Definiciones clave del mercado laboral

 

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EL DESEMPLEO CAYÓ EN 50,4% EN EL ÚLTIMO TRIMESTRE

La tasa de desempleo a septiembre 2020 alcanzó los ocho puntos porcentuales. Esta tasa tan elevada solo es comparable con el 2009 y 2010, cuando los efectos de la crisis mundial por la burbuja inmobiliaria llegaron también a la economía ecuatoriana.

Sin embargo, el 8% de desempleo es mucho mejor que lo registrado en mayo/junio 2020, cuando en plena pandemia, junto con el confinamiento, el desempleo llegó a una tasa del 13,3%. Por lo que en este trimestre el desempleo ha tenido una mejora de 50,4%.

Gráfico 1

Tasa de empleo global versus tasa de desempleo

 

No obstante, llama la atención que en tres meses, mientras la pandemia sigue acechando, cerca de 500 mil personas hayan conseguido un empleo. Entonces, la pregunta que surge es ¿bajo qué condiciones?

LA RECONFIGURACIÓN DEL MERCADO LABORAL RETOMA SU ESTRUCTURA PREPANDEMIA

La estructura del mercado laboral dio un giro entre mayo/junio de 2020. Aunque las condiciones laborales no eran adecuadas incluso antes de la pandemia, ya que casi el 50% de los trabajadores se encontraban en la informalidad, el pleno empleo prevalecía entre el resto de los tipos de empleo.

No obstante, la paralización de las actividades económicas y la restricción de la libre movilidad hicieron que para mayo/junio la informalidad prepondere notablemente. El subempleo cubría el 34,5% de la población, el otro empleo no pleno se mantuvo estable -pero alto- de 25,2%, mientras que el empleo pleno apenas llegó al 16,7%.

Esa situación compleja se dio por las medidas implementadas por los agentes para sobrellevar la crisis y no tomar la decisión más tajante de despedir a los empleados. Por lo que el subempleo -que fue el que creció fuertemente- se duplicó tanto por insuficiencia de ingresos y especialmente por insuficiencia de tiempo de trabajo. Pues, aunque se haya adoptado la modalidad de teletrabajo, no todos los puestos pueden adaptarse a dicha modalidad.

En este tercer trimestre del 2020, la reconfiguración de la estructura vuelve a tomar la posición regular o pre pandemia. No obstante, los indicadores del mercado laboral en general siguen deteriorados en contraste con el año pasado. A septiembre 2020, el empleo adecuado o pleno se ubicó en 32,1%, es decir 15,4 puntos más que en mayo/junio de este año y 6,4 puntos menos con relación al mismo mes de 2019.

Gráfico 2

Evolución de la estructura del empleo

 

¿QUÉ ESTÁ DETRÁS DE LAS MEJORAS LABORALES?

El subempleo, si bien se redujo en 11,1 puntos en el último trimestre a septiembre 2020, creció en 3,7 puntos respecto a septiembre del año pasado. Los problemas que acongojaban en pleno confinamiento, como la insuficiencia de tiempo de trabajo o la insuficiencia de ingresos, se mantuvo para septiembre.

Al menos el subempleo por insuficiencia de tiempo trabajado cubre 20,8% sobre el 23,4% del subempleo total. La insuficiencia de tiempo de trabajo es complejo que disminuya rápidamente al nivel pre pandemia ya que aún se prioriza el teletrabajo y tampoco se permite retomar los trabajos presenciales a personas en situación de vulnerabilidad.

Donde sí se distingue mejoras es en el subempleo por insuficiencia de ingresos que cayó al 2,5%, o sea una tasa incluso menor que antes de la pandemia. Esto quiere decir que las empresas y negocios han retomado los pagos al valor correspondiente según establece la ley por el salario básico unificado de $ 400,00, y aquello se ha dado gracias a la reactivación de las actividades económicas.

Gráfico 3

Evolución del subempleo

 

Otra explicación se encuentra dentro de la disposición de la población para trabajar. La caída significativa del desempleo recae en que 336.528 salieron del desempleo oculto (es decir, personas desempleadas que no están buscando un empleo por distintas razones) y se desplazaron al desempleo abierto -desempleados en busca de trabajo- o han conseguido algún tipo de empleo.

Estos resultados son positivos ya que dan señales de que la esperanza ha regresado a muchos hogares, pues 71% de los desempleados ocultos en mayo/junio pensaban que no encontrarían ningún empleo y por ello no buscaban trabajo o 13,5% pensaba que simplemente no le darían trabajo. No obstante, el hambre también ha tocado las puertas de todos los hogares teniendo la necesidad de salir a buscar trabajo.

Gráfico 4

Evolución tipo de desempleo

 

Entonces, ¿qué pesó más en la recuperación para septiembre: el empleo adecuado o la informalidad? La tasa de variación de mayo/junio-septiembre 2020 indica que el pleno empleo tuvo una recuperación de 91,9%, mientras que el subempleo cayó en un -32,2%, por lo que a nivel trimestral la respuesta sería el empleo pleno. Sin embargo, hay que considerar la sensibilidad dentro de la crisis, que demuestra que el empleo pleno fue mucho más sensible en la crisis del COVID-19.

Pero si analizamos en un período más extenso, septiembre 2020 versus septiembre 2019, la tasa de variación del empleo pleno cayó en este año en 16,7%, mientras que el subempleo creció un 18,7%. Esto quiere decir que, a un mediano plazo, el mercado laboral se deterioró, pues el empleo adecuado decreció mientras el subempleo y la informalidad siguen su tendencia creciente.

Según los datos reportados por el INEC, el sector informal cubría el 46,7% el año pasado, mientras que en estos momentos se ubica en 48,6%, lo que contrasta con la información previamente revelada. Andrés Isch, ministro de Trabajo, mencionó que el gobierno está en busca de estrategias para hacer que el empleo pleno sea mucho más atractivo que el subempleo.

Los grupos de la PEA que fueron más afectados por la crisis fueron los jóvenes y las mujeres. Sin embargo, son los mismos que han tenido una variación mayor en la recuperación de empleo. Isch indicó que todavía quedaba mucho por hacer para que los trabajadores más jóvenes consigan empleo, al igual que falta impulsar políticas de economía violeta para cerrar las brechas de género.

La industrias que se han reactivado con más fuerza han logrado absorber parte del mercado laboral. El sector de la construcción, aunque fue una de las más golpeadas por la pandemia, es la que ha podido recuperarse mejor; en septiembre tuvo la capacidad de emplear al 13,3% del total de trabajadores empleados, seguido por el sector de los servicios (6,4%) que, en general, no tuvo una repercusión tan drástica en medio de la crisis. Y, en tercer lugar, está el sector manufacturero (6,1%) que logró tener una tasa de empleo positiva gracias a la reanudación de la producción y la dinamización de la economía en los últimos meses.

Gráfico 5

Variación de la tasa de empleo por rama de actividad

 

LOS RETOS DEL MERCADO LABORAL

Isch informó que las proyecciones de desempleo son pesimistas para toda la región, según lo indica el FMI. Por ejemplo, a Colombia le proyecta un desempleo de 17,3%, a Argentina de 11%, a Venezuela por sobre el 50%. Mientras que a Ecuador se proyecta una tasa de desempleo superior a 8%, por lo que el resultado a septiembre del 6,6% daría buenas señales.

Según el funcionario, el contrato de obra o servicio determinado por giro de negocio es la tercera modalidad más utilizada por el país. Bajo esta modalidad se han generado más de 10 mil empleos formales con afiliación al IESS.

Además, Isch menciona que las cifras de septiembre aún no reflejan lo que se ha logrado con los organismos multilaterales ni con las renegociación de la deuda. Esos recursos permitirían al Gobierno colocar más crédito al sector productivo, así como para pagar a proveedores y empleados públicos que ayudarán a reactivar la economía. Con esas medidas, se espera que las cifras del mercado laboral mejoren aún más.

Al momento el Ejecutivo trabaja para aplicar modalidades que ayuden al sector productivo, al sector turístico, a los emprendedores y a los jóvenes. Además, se busca implementar políticas que ayuden a incluir mujeres en el mercado laboral formal.

Así, se espera que para diciembre se consiga retomar los niveles del mercado laboral pre pandemia. ¿Se logrará?

Los retos son muchos y complejos, pues implican una mejora de todos los agentes: el fisco con las políticas adecuadas para la reactivación, pero va de la mano con la consolidación fiscal y la eliminación de la corrupción; el sector productivo, que tenga los incentivos suficientes para invertir en el país pese a la alta competitividad con el resto de los países de la región; y a los emprendedores que resistan este período de crisis para sostener las pequeñas y medianas economías.

Uno de los resultados evidenciados en este tiempo es el desplazamiento del mercado formal al informal. Eliminar esta característica es complejo, pues implica todo un cambio estructural, además, es un limitante para que el gobierno recaude. Justamente a esto se apega la reforma del incremento del IVA en 3 puntos porcentuales.

Por: Karen Lucero, redacción Revista GESTIÓN.

 

 

 

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