La seguridad social, la bomba de tiempo de la que nadie quiere hacerse cargo

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La seguridad social, la bomba de tiempo de la que nadie quiere hacerse cargo

Silvio Guerra *
Agosto 29, 2021 - 19:00

En julio de 2021, el número de afiliados aumentó en 206.300, una recuperación de 6% frente al mismo mes del año pasado. Esta recuperación no es del todo real pues en julio de 2020 la cifra de afiliados llegó a su punto más bajo durante la crisis en el contexto de la pandemia. Sin embargo, la falta de aportantes es solo la punta del iceberg del gran problema de sostenibilidad que la seguridad social viene arrastrando por años.

La buena noticia es que la recuperación del número de afiliados muestra una tendencia al alza de manera sostenida. Esto es importante ya que los afiliados aportan 20,6% de su salario y junto con el aporte estatal constituyen las principales fuentes de ingresos de la entidad. Lo malo es que las cifras todavía están por debajo de las registradas antes de la pandemia (Gráfico 1). En julio de 2019 existían 89.123 afiliados más que en julio de 2021, según los datos del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

El menor número de afiliados impacta a la caja del IESS y una de las partes más afectadas es el fondo de pensiones que se terminaría en 2022, según un informe del Banco Mundial presentado el pasado 23 de abril. En parte esto se debe a que en la actualidad por cada jubilado hay cinco afiliados que lo sostienen; sin embargo, la recomendación es que al menos ocho afiliados cubran a cada jubilado. Lo preocupante es que, debido a la dinámica demográfica, en menos de 20 años la relación será de apenas tres aportantes por cada jubilado.

Gráfico 1

Evolución del número de afiliados

 

El IESS no cubre las pensiones solo con ahorros de las aportaciones y la rentabilidad de sus activos sino también con los aportes fiscales. Desde 1942, el Estado ha aportado el 40% del gasto en pensiones con el fin de darle sostenibilidad. Pero en 2015, durante el Gobierno de Rafael Correa, se aprobó la llamada ley de justicia laboral en la que se eliminó este aporte. Fue hasta 2018 cuando la Corte Constitucional dispuso que desde 2019 el Estado vuelva a cubrir el aporte jubilar. Esto generó un enorme hueco en los balances del IESS, pero el problema no termina ahí, otros segmentos de la entidad -como el fondo de salud y el seguro campesino- también se han visto afectados por la falta de pago del Estado.

De acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV), el 58,6% de la población no tiene acceso a un seguro de salud formal. Esto significa que solo 4 de cada 10 ecuatorianos se encuentran cubiertos por algún tipo de seguro de salud. El 36,1% de la población cuenta exclusivamente con seguro de salud a través del IESS (general, campesino o voluntario), mientras que el 1,5% cuenta con ISSPOL o ISSFA. Menos del 1% cuenta exclusivamente con cobertura privada y el restante 3,2% reportó contar con más de un seguro.

Gráfico 2

Porcentaje de la población con acceso a seguro de salud

 

En 2010 se incorporó a la población dependiente de 7 a 18 años y en 2015 a trabajadores domésticos no remunerados. Los menores de 18 años dependientes se incorporaron sin contribuciones adicionales, mientras los trabajadores domésticos sin remuneración solo deben pagar contribuciones mínimas. En los dos casos, no hubo claridad en cuanto al financiamiento para estos nuevos grupos de beneficiarios y al final estas medidas repercutieron negativamente en los balances del IESS.

El fondo de salud tiene un financiamiento colectivo, es decir, el aporte de la persona afiliada y del empleador constituyen un fondo común. De este fondo se paga el subsidio monetario en caso de enfermedad, los servicios de salud y prestaciones en caso de maternidad. A diferencia del fondo de pensiones, el Estado no realiza un aporte directo, sino que es responsable del pago de ciertas prestaciones en salud de los afiliados y de un aporte al fondo solidario para las enfermedades catastróficas. Sin embargo, el Estado no ha realizado el aporte que le corresponde y, como resultado, mantiene una deuda histórica que bordea los $ 7.400 millones repartidos de la siguiente manera:

•          $ 4.285 millones del fondo de salud

•          $ 2.149 millones del fondo de pensiones jubilares

•          $ 691 millones del seguro campesino

•          $ 200 millones por devolución del IVA

•          $ 5 millones por seguro de desempleo

 

Gráfico 3

Deuda del Estado con el IESS

 

 

LA INSOSTENIBILIDAD, UN PROBLEMA VIEJO DEL QUE NADIE QUIERE HACERSE CARGO

El más reciente estudio del Banco Mundial “Propuestas para superar la crisis y sentar las bases para un crecimiento inclusivo y sostenible en el Ecuador publicado el 22 de julio de 2021 destaca que: el déficit fiscal crónico, el gasto público ineficiente y poco transparente y el desbalance en la seguridad social son los problemas más críticos que enfrenta el Ecuador. Con respecto a la seguridad social el estudio señala que:

  1. El sistema de previsión social sufre un desequilibrio estructural que lo hace insostenible financieramente, ya que la proyección de sus gastos es mayor que la de sus ingresos.

 

  1. Debido al envejecimiento de la población, es inevitable que se genere un déficit estructural en el sistema. El gasto en pensiones es alto debido a una alta tasa de reposición (entre las más altas de la región) y la falta de una edad mínima como requisito para jubilarse. La legislación vigente obliga al gobierno a cubrir el 40 % de los gastos de pensiones del IESS, pero no existe una fuente permanente de ingresos que lo financie.

 

  1. En los últimos años las transferencias del gobierno han tenido como contrapartida la compra de bonos de deuda pública por parte del banco del IESS, lo que ha restado liquidez al sistema, cuyas reservas están altamente concentradas en instrumentos ilíquidos y de larga madurez (créditos hipotecarios y papeles públicos).

 

  1. El sistema de pensiones ha llegado a un nivel insostenible. Por ello, es necesario un análisis profundo de la sostenibilidad del sistema de pensiones para asegurar su viabilidad. La necesidad de una reforma al sistema de pensiones es inminente y se tendrá que llegar a un acuerdo sobre cambios paramétricos, de diseño y otros de carácter institucional.

Por último, el estudio recomienda que uno de los principales objetivos para superar la crisis y lograr un crecimiento inclusivo y sostenible en Ecuador es alcanzar la sostenibilidad de las finanzas públicas y de la seguridad social para afianzar la dolarización y la estabilidad financiera, pero también para promover la inversión y el empleo.

Existen decenas de estudios como este, en el que muestran lo evidente: el sistema de la seguridad social está quebrado y es insostenible, sin embargo, parecería ser un problema del que los gobiernos de turno no quieren hacerse cargo y como si se tratara de una bomba de tiempo solo hacen lo mínimo para que no explote durante su mandato.

 

(*) Economista y analista de Consultora Multiplica.

 

 

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