Los shocks externos golpean a las economías de América Latina y el Caribe

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Los shocks externos golpean a las economías de América Latina y el Caribe

Abril 18, 2019 - 06:00

El contexto mundial es desfavorable para América Latina y el Caribe. La desaceleración económica de las potencias mundiales influye negativamente; se transa menos y merma la inversión, lo que afecta al crecimiento de la región. El Informe Macroeconómico realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo BID, publicado a mediados de abril de 2019,  destaca la importancia de los proyectos de infraestructura en las económicas regionales.  La correcta inversión en servicios básicos y de transporte puede concretarse en mejoras productivas y bienestar social para las empresas y familias.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región, desde 1959 este organismo es una de las principales fuentes de financiamiento de largo plazo y a bajas tasas de interés en América Latina, promoviendo así el desarrollo económico mediante inversión en infraestructura, gasto social e investigación, entre otros. El BID en su último Informe Macroeconómico señala que los países de América Latina y el Caribe (ALC) crecerán en promedio un 0,8% por año en el periodo 2019-2021.

En cuanto al contexto mundial, la desaceleración económica de China y Estados Unidos, además de la salida del Reino Unido de la Unión Europea inciden sobre el desarrollo económico de ALC. Estos “shocks” generan un impacto negativo sobre los países de la región. Para el intervalo 2019-2021 las expectativas de crecimiento -dado el contexto de las grandes economías mundiales- en ALC son de 0,8% anual, mientras que para la región andina son de 1,7%. Cabe recalcar que el shock combinado incide negativamente en -1,7% para ALC y -1,3% para la Región Andina  (Tabla 1).

 
Tabla 1
Impactos de shocks externos seleccionados en la región

 

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 Fuente y elaboración: Informe Macroeconómico BID.

 

LA INFRAESTRUCTURA ES CLAVE

De acuerdo al BID, la región puede contrarrestar los shocks negativos y reforzar su crecimiento en el contexto actual destinando una mayor cantidad de fondos a las inversiones relacionadas con infraestructura. Aunque la inversión pública es limitada por problemas en el financiamiento, las oportunidades de crear alianzas con el sector privado son amplias.  Los cálculos indican que el incremento de inversiones en infraestructura puede acortar la brecha con los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Se calcula que el costo de no haber añadido nuevo capital de stock al ya existente, dentro de ALC, equivale a la perdida de crecimiento de un punto porcentual del Producto Interno Bruto (PIB).  Se estima que la pérdida total es de 15 puntos porcentuales de crecimiento no generado por la brecha persistente en los pasados 10 años. Alrededor de $ 900.000 millones no se produjeron, tomando como referencia el PIB de la región en su conjunto. Economistas expertos del BID calculan que la brecha en inversión alcanza los $ 150.000 millones anuales, incidiendo en el mediano y largo plazos sobre el crecimiento de las economías emergentes.

La falta de inversión en infraestructura afecta mayormente al quintil de la población más pobre, quienes destinan una mayor parte de sus ingresos a los servicios básicos y los relacionados con movilidad.  El BID señala que al cabo de 10 años perderán 11% de sus ingresos reales por falta de servicios e instalaciones adecuadas. La pérdida de estos ingresos puede evidenciarse en sistemas de transporte público ineficiente y altas tarifas de servicios básicos, entre otros.

 

ACHICAR LAS BRECHAS  

Pero el panorama puede cambiar, el informe analiza las estrategias de inversión en infraestructura, identificando cuáles generan mayor efecto sobre la productividad laboral de cada sector, tomando en cuenta las especificidades de cada economía. A nivel de la región, se calcula que, si los países son capaces de generar dichas mejoras en infraestructura, la productividad podría elevarse hasta en 75% con respecto al promedio histórico; un aumento del 5% en los indicadores de eficiencia podría elevar las tasas de crecimiento anuales a 3,6%, al cabo de una década.

Finalmente, el informe establece la importancia de cerrar las brechas en materia de infraestructura en comparación con el resto del mundo, generando una mayor y mejor inversión pública e incentivando el financiamiento privado. Además de identificar los proyectos idóneos mediante marcos institucionales y normativos, que prioricen y gestionen el gasto de manera adecuada, en pro del desarrollo económico.

 

 

 

 

 

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