Paños tibios para la economía, pero en la dirección adecuada (opinión)

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Paños tibios para la economía, pero en la dirección adecuada (opinión)

María de la Paz Vela *
Abril 3, 2018 - 10:30

El anuncio del plan económico de Lenín Moreno marca un punto de inflexión hacia un rumbo diferente del estatismo, nacionalizaciones, declaratoria de moratoria sobre la deuda externa, irrespeto a la propiedad privada y creación o fortalecimiento de una moneda paralela al dólar ante la pérdida estructural de esta moneda en la economía ecuatoriana, y en ese sentido es una tranquilidad.

La eliminación de la Ley de la Plusvalía y la creación de un marco contractual que permite relaciones laborales más adecuadas a los trabajos estacionales en floricultura, acuacultura, agricultura, trabajos por horas o  pasantías, que antecedieron a este anuncio, son pasos importantes para crear posibilidades serias y duraderas de trabajo y de ingresos, y una invitación a resucitar la inversión en el sector de la construcción.

El apartarse de la política de moratoria de deuda que implementó la misma ministra de Economía María Elsa Viteri, en su primer periodo como ministra de Economía y Finanzas, deja abierta la posibilidad para operaciones futuras que reduzcan el costo del endeudamiento contratado por el país para nuevo endeudamiento de mejores condiciones, pues continúa la dependencia del crédito externo.

Con respecto al problema fiscal, que es el más acuciante, ha ofrecido reducir en alguna medida el tamaño del Estado al anunciar eliminación de ministerios, subsecretarías, coordinaciones generales.  Es de suponer que el recorte de asesores en cada institución y la anunciada reestructuración institucional reduzca puestos de trabajo en el sector público, en donde el número de contratados supera los 550.000.  La oferta en este sentido queda flotando ya que no fue más concreta.

plan económicoPero es justamente en el ámbito fiscal donde la propuesta es más tibia, ya que el Presupuesto General del Estado fue aprobado en la Asamblea Nacional con un déficit superior a los $ 5.400 millones, y ese desequilibrio amerita medidas de creación de ingresos fiscales y recorte de gasto significativos, para recuperar la economía del gigantesco desequilibrio acumulado por años, que ha vuelto insostenible el déficit.

Aquí es donde una amnistía tributaria que se estima podría generar unos $ 800 millones se queda corta a la hora de la generación de ingresos adicionales, y deja pendiente un ajuste en el subsidio a los combustibles que en alguna medida debió abordarse para evitar incurrir en mayor endeudamiento.

Un mayor esfuerzo en la recaudación tributaria reduciendo la evasión rendiría unos $ 202 millones por año. El recorte de gastos institucionales en las entidades públicas (arriendos, viáticos, menos asesores…) tiene que dejar $ 1.000 millones en los cuentas de este año y habrá que ver en qué medida se aplica. Deja intocados los salarios de la burocracia dorada.  No se ve nada más en este ámbito y no cuantifica la estimación para el logro de esta meta. 

Queda en deuda Lenín con la estabilización fiscal, aunque en otros momentos ya se ha mencionado que se busca llegar a un déficit de 2% hasta 2021.  Todo esto lo hará con los mismos tecnócratas del equipo económico de su predecesor, todos menos el mentor antiguo de la política económica: Patricio Rivera.

Lenín ha sido acertado en la promoción de las alianzas público privadas, que si llegan a concretarse, podrán contribuir a la recuperación de la sobreinversión que hizo el Estado en la década pasada, y fomentarían el crowding-in del sector privado, indispensable para recuperar el tono de crecimiento de la economía y de la generación de empleo. Todo esto pasa por ir recuperando la confianza en el régimen y en la estabilidad de las políticas en el mediano y largo plazos.

El fomento a las exportaciones es clave y marca un punto de inflexión en el régimen de sustitución de importaciones que también desmotivó el comercio externo.  Aunque Moreno no hizo alusiones a la búsqueda de un acuerdo comercial con EE.UU. o con otros destinos comerciales, aquello está en marcha para beneficio del país y generación de dólares desde el sector privado.

revistagestion.ecEn el sector externo, el temor a la pérdida de dólares por importaciones está en pie, al ver el dinamismo con el que crecieron estas en el año 2017 en ausencia de salvaguardias. Están decididos a frenarlas subiendo los aranceles en un paquete de partidas de bienes de consumo, hasta el máximo nivel permitido por la OMC, con el fin de establecer un torniquete a su pérdida y ante el palpable deterioro de las reservas internacionales desde enero, cuando se recibió el último y masivo monto de $ 3.000 millones por colocaciones en bonos en los mercados internacionales.

Las ofertas que enamoran al sector empresarial siguen en pie: drawback a los exportadores, reducción paulatina del ISD, eliminación del cálculo del impuesto mínimo del anticipo del impuesto a la renta a partir de 2019.  Fomento de los créditos productivos, lo cual está por clarificarse cómo; ¿será que se encarece el crédito de consumo? Ya lo veremos. La simplificación de trámites burocráticos es una buena noticia y el fortalecimiento del mercado de valores también.

Los desequilibrios fiscal y externo seguirán pendientes.  Parece insuficiente para ganar credibilidad internacional, reducir el riesgo país y acceder a financiamiento menos oneroso.  Con este anuncio Lenín Moreno ha quedado en deuda.

 

 

 
*Editora macroeconómica.
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