Madres y niños, víctimas de un sistema de salud sobrecargado

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Madres y niños, víctimas de un sistema de salud sobrecargado

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Julio 2, 2021 - 05:00

La crisis sanitaria puso en evidencia la importancia de la salud como eje del bienestar. Aunque la tasa de mortalidad infantil y neonatal disminuyó en el 2020, las cifras demuestran que los niños y las mujeres se han visto especialmente afectados por el encierro y desprovistos de cuidados. Con una alta mortalidad materna, la mayor en siete años, y falta de cobertura social, especialmente en la región Costa, este grupo ha tenido que hacerle frente a las adversidades.

En junio, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) publicó diversos boletines técnicos con los principales resultados de los indicadores de natalidad y mortalidad frente a la emergencia sanitaria suscitada a lo largo del año 2020. Estas cifras dan luces de las afectaciones demográficas causadas por el covid-19, y dónde debería ponerse especial atención para la elaboración de política pública en el marco de la salud y cobertura social.

En 2020, la población ecuatoriana entró en jaque en materia de salud. Con la propagación del coronavirus, se demostró la urgencia de un sistema de salud fortalecido que atienda de manera rápida y efectiva a los pacientes de covid-19, así como de cualquier otra patología.

No obstante, con el colapso de muchos centros de salud y la facilidad de contagio, la cantidad total de defunciones presentó un pico alarmante. A nivel nacional, se evidenció un incremento en los fallecimientos, con un total de 115.516 muertes, en contraste con las 73.431 defunciones de 2019. Estas cifras equivalen a una variación de 55%, es decir, 42.085 muertes más.

De manera generalizada, se registraron defunciones excesivas durante el 2020. En abril de ese año, se presentó un exceso de fallecidos de 15.124, lo que equivale un incremento de 245% más que en el mismo mes de 2019.

Las tendencias siguen al alza. Según datos oficiales del Registro Civil, en el primer trimestre del 2021, el número de fallecidos alcanzó un total de 36.251 personas, con un incremento de 6.933 defunciones en comparación al primer trimestre de 2020.

Frente a esta perspectiva, se espera que los planes de vacunación disminuyan el incremento de los contagios y la letalidad de la enfermedad. Con el Plan Vacunación 9/100 se espera que hasta el 30 de agosto de este año estén vacunados 9 millones de ecuatorianos. Hasta el 4 de junio, se registró un total de 2,6 millones de vacunados, con un escenario alentador para el inicio de la segunda fase.

Los esfuerzos del equipo de salud para mermar los impactos del covid-19, dejaron en segundo plano a muchas otras necesidades sanitarias de la población. En sí, los grupos vulnerables debían cuidarse del coronavirus, pero también de otras enfermedades y complicaciones de la salud. Las mujeres y los niños han sido los más afectados.

MENOS MUERTES DE MUJERES, PERO MÁS DESPROTEGIDAS

Históricamente, los datos revelan que la tasa de mortalidad masculina es mayor que la femenina. Siguiendo esta tendencia, en el 2020 se registró una tasa de 7,8% para hombres y 5,4% para las mujeres por cada 1.000 habitantes. En cuanto a edades, para ambos aplica el incremento gradual de defunciones en edad avanzada. Según el INEC, el mayor número de fallecimientos se presenta en personas de 80 años y más, con un total de 19.288 defunciones para hombres y 18.470 para mujeres.

Siguiendo la misma línea, el exceso de muertes de mujeres alcanzó un total de 14.269, lo que implica 42,9% más que en 2019. Mientras que el exceso de muertes de hombres fue de 26.807, un 65,1% más en comparación a 2019.

Sin embargo, las diferencias se evidencian en las causas de muerte. Durante el 2020, las defunciones por complicaciones por el covid-19 fueron las más recurrentes para los hombres, con 10.234 defunciones. Mientras que para las mujeres las enfermedades isquémicas del corazón fueron la principal causa de muerte, con 6.615 defunciones (Gráfico 1).

Gráfico 1

Causas principales de la mortalidad femenina en 2020

 

Aunque las mujeres también murieron por covid-19, con un total de 5.256 defunciones a lo largo del 2020, es interesante ver que la mayoría de muertes se suscitaron a partir de otras enfermedades no tratadas. Según el Ministerio de Salud, esto se debería principalmente a la saturación de pacientes en clínicas y a la falta de acceso inmediato a revisiones y chequeos, así como a tratamientos. Incluso, el miedo al contagio también jugó un papel importante ya que muchas mujeres no asistieron a los hospitales por temor a contraer el virus.

En primera instancia, estas diferencias de género podrían explicarse por la economía del cuidado, donde el hombre labora fuera del hogar y es más propenso al contagio. En este caso, las mujeres quedarían más “protegidas” del virus, pero se mantienen relegadas del sistema de salud por cualquier otro motivo, incluso de la asistencia prenatal. Además, en el caso de que se contagie el hombre o alguno de los niños, ellas quedarían a cargo del cuidado de los mismos, lo que las terminaría exponiendo de igual manera.

Según UNICEF, las mujeres embarazadas y los bebés nacidos durante la pandemia se están enfrentando a unos sistemas de salud sobrecargados y a interrupciones en los servicios básicos. En ese sentido, la calidad de la atención médica se deteriora, lo que termina siendo un factor de riesgo que deviene en mayores complicaciones en el embarazo y, finalmente, en incrementos de la mortalidad materna.

En cifras, para el caso ecuatoriano, durante la pandemia se registraron 191 muertes maternas, las cuales representan una tasa de mortalidad materna de 57,6% por cada 100.000 nacidos vivos. En el Gráfico 2 se verifica cómo la mortalidad materna aumentó considerablemente en contraste con 2019, cuando se había registrado una tasa de 37%, la más baja desde 2007.

Gráfico 2

Razón de mortalidad materna período 2007-2000 (%)

 

Este retroceso sanitario debe tratarse como máxima prioridad, para tratar de brindar una mejor atención prenatal y asistencia obstétrica a las mujeres que lo requieran y volver a los niveles alcanzados previos a la pandemia.

Otro problema al que se debe prestar especial atención, es la cantidad de defunciones fetales que existieron durante 2020. Las principales causas de las muertes fetales son, en primer lugar, las causas no especificadas, con un total de 45,2% de defunciones, lo que equivale a 650 muertes, seguidas de la hipoxia intrauterina, con 484 defunciones. En suma, predominan las otras complicaciones por enfermedades de la madre, como trastornos hipertensivos no tratados adecuadamente. Se vislumbra de nuevo la necesidad de un mejor acceso sanitario para las futuras madres.

Se evidencia también la necesidad de un componente sanitario que se enfoque en la prevención de embarazos y la educación sexual. Las cifras demuestran que, según grupos de edad de las madres, 47,2% del total de defunciones fetales ocurridas en 2020 provinieron de mujeres de entre 20 y 29 años, pero existe un 13,8% de adolescentes entre 15 y 19 años que pasaron por este proceso (199 en total), así como 0,6% de niñas en edad de 10 y 14 años, con un total de 9 defunciones (Gráfico 3).

Gráfico 3

Defunciones fetales por grupos de edad de la madre en 2020

 

La necesidad de erradicar este problema de salud pública también se muestra con las cifras de nacidos vivos por edad de la madre. Según el INEC, en el 2020 nacieron 1.631 bebés de niñas de 10 a 14 años, lo que equivale a 2,0 nacidos vivos por cada 1.000 niñas. De igual manera, se registraron 43.260 nacidos vivos de adolescentes de 15 a 19 años, lo que corresponde a una tasa de 54,6 nacidos vivos por cada 1.000 adolescentes. Gestión analizó esta realidad en un tema previo.

En ese sentido, la pandemia ha perjudicado a las niñas y adolescentes, que cada vez han estado menos respaldadas y más desprotegidas. El encierro y el aislamiento, así como la falta de acceso a centros de salud, impide la difusión exhaustiva de información de prevención, lo que las deja desprovistas de apoyo. A eso se suma la problemática del abuso sexual, pues en el caso de los embarazos infantiles, siempre se trata de violación, de acuerdo con el Código Orgánico Integral Penal.

NIÑOS DESAMPARADOS Y TASAS DE NATALIDAD EN CAÍDA

Los niños y adolescentes también se han visto afectados por la profundización de la pandemia. Aunque no son considerados como un grupo de riesgo con alta posibilidad de contagio de covid-19, se los ha desprovisto de atención médica inmediata y de calidad por un sistema de salud debilitado.

En primera instancia, aunque la mortalidad infantil disminuyó durante 2020, de 10,1% a 7,7% por cada 1.000 nacidos vivos, se verifica que, en cuanto a las causas de muerte, las afecciones originadas en el período prenatal son la principal causante de las defunciones en personas entre 0 y 11 años, con 3.684 muertes registradas (Gráfico 4). Esto implica que, incluso antes de la pandemia, muchos niños han estado expuestos a desarrollar enfermedades desde el período de gestación por una inadecuada asistencia a las madres. La crisis sanitaria solo empeoró esta situación, con los niños nacidos y por nacer durante el año 2020.

Gráfico 4

Causas principales de la mortalidad en niñas y niños en 2020

 

Frente a este escenario de desprotección infantil, otro resultado presentado por el INEC es la disminución de las tasas de natalidad. Esto se puede explicar a través de las dificultades que tienen las madres y las familias de proveer un ambiente de calidad que permita el desarrollo físico, emocional y cognitivo de los niños, niñas y adolescentes. Por esta razón, muchos hogares podrían decidir no tener hijos. En cifras, entre el 2011 y 2020 la tasa de natalidad ha caído a 6,4 nacidos vivos por cada mil habitantes.

Estos datos causan asombro pues hasta la última década las tendencias de natalidad se inclinaban hacia incrementos graduales. Así lo corrobora la Sociedad Ecuatoriana de Ginecología, que menciona que estas cifras son aún más sorprendentes debido a las irregularidades en el acceso a preservativos durante la pandemia.

Otra explicación que se le da a estas nuevas tendencias es que, en la actualidad, las mujeres ya no tienen como prioridad convertirse en madres y tener hijos, por lo que ahora tienen mayores aspiraciones personales y profesionales.

LA COSTA ES MÁS VULNERABLE, CON MAYOR INCIDENCIA EN GUAYAS

Dentro del análisis territorial, se evidencia que las tendencias antes descritas se profundizan en la Costa. En el año 2020, se registra un porcentaje de mortalidad de 56,1% en esa región, el mayor de las cuatro regiones. En específico, Guayas es el territorio que reporta la mayor proporción de defunciones del país. En total se inscribieron 37.370 fallecimientos, 85,6% más muertes de las registradas en el 2019.

Según la Organización Panamericana de la Salud, las diferencias regionales en el Ecuador son evidentes, incluso al interno, entre sectores urbanos y rurales. Se evidencia que, sobre todo en las parroquias más pobres de la región Costa, el acceso a centros de salud sigue siendo descentralizado, y en muchos casos sin los insumos suficientes para atender la cantidad de pacientes que acuden. En ese caso, se debe priorizar la creación de puestos de salud equipados y ubicados estratégicamente, para que sean más accesibles y se garantice el derecho universal a la salud pública.

Con los datos antes presentados, se vuelve urgente el mantener la continuidad de los servicios de salud, tanto para el tratamiento del covid-19 y vacunaciones, así como las atenciones específicas materno-infantiles, para asegurar los controles prenatales y chequeos post-parto. De esta manera se logrará afrontar los impactos de la crisis sanitaria con una atención humanizada para los grupos vulnerables, y un seguimiento médico continuo para la prevención de enfermedades y muertes prematuras.

 

(*) Elaborado por Aitana Veloz, analista económica Revista Gestión.

 

 

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