El abacá: sus repercusiones económicas y laborales

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El abacá: sus repercusiones económicas y laborales

Abril 7, 2019 - 18:06

Ecuador es el segundo exportador a nivel mundial de abacá, estas ventas representan menos del 0,01% de las exportaciones totales, a pesar de que el precio se ha duplicado en los últimos siete años. Esto se relacionaría con las inclementes prácticas laborales mantenidas por las principales empresas del sector, como lo denunció recientemente una investigación de PlanV y la Barra Espaciadora, pues los reportes del Servicio de Rentas Internas y la Superintendencia de Compañías no presentan cifras claras en cuanto a los ingresos y egresos de los negocios relacionados con el cultivo de abacá.

 

UNA FIBRA APETECIDA EN LOS MERCADOS MUNDIALES

El abacá o también llamado cáñamo de manila es una planta herbácea proveniente de las islas Filipinas y cultivada en las zonas tropicales húmedas de alrededor del mundo. Para llegar al producto final se debe cortar cada tallo en tiras y remover la pulpa de cada una, para obtener así la fibra de hoja que se compone de celulosa y lignina, principalmente.

La fibra es valorada mundialmente por su flexibilidad, flotabilidad y resistencia al agua. De hecho es utilizada para producir diversos bienes como redes de pesca, bolsas de té,  pañales, textiles, cables de conducción eléctrica y billetes; es así que 30% de materia utilizada en la impresión de yenes japoneses es fibra de abacá. Los principales acreedores a nivel mundial son países industrializados como China, Estados Unidos y Reino Unido.

Según la Organización Mundial de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el cultivo del cáñamo de manila reduce los niveles de erosión en los suelos y rehabilita la biodiversidad en las zonas tropicales, pues mejora la capacidad de retención de agua en las tierras y previene de posibles inundaciones y deslizamientos de tierra. Además, los materiales de desecho de la planta se pueden utilizar como fertilizantes naturales para otras plantaciones.

 

CULTIVO DE ABACÁ EN EL ECUADOR

Se conoce que el cáñamo de manila llego al Ecuador luego de la Segunda Guerra Mundial, periodo en el cual distintos productores provenientes de Filipinas buscaron tierras aptas alrededor del mundo para continuar con el desarrollo de este lucrativo cultivo. Las zonas con las características apropiadas son aquellas que cuentan con climas tropicales húmedos y alta pluviosidad.

Es por dichas características y según los datos del tercer y último Censo Nacional Agropecuario, que el abacá se concentra en las provincias de Santo Domingo de los Tsáchilas, Esmeraldas y Manabí, aunque también existen parcelas productoras en Los Ríos y en Pichincha.

No existen datos recientes sobre la producción de cáñamo de manila en el país, sin embargo, los datos del último censo agropecuario muestran que para el 2000 se registraron 640 unidades de producción (UPA) en una superficie total de 14.831 hectáreas. El 75% del territorio cultivado se concentra en las zonas de Santo Domingo y La Concordia.  

El abacá es importante para la economía ecuatoriana, pues pese a representar menos del 0,01% de las exportaciones totales consta entre los productos tradicionales, conjuntamente con el petróleo, cacao, banano, café, entre otros. Desde el 2010 se han enviado más de $ 150 millones en fibras, el mejor año para los productores fue 2016, cuando se vendieron $ 25’140.146, el 0,2% de las exportaciones primarias (Gráfico 1). 

 
Gráfico 1
Exportaciones de abacá

 

 

Mundialmente, el Ecuador se posiciona en el segundo lugar por debajo de Filipinas en producción y exportación de la fibra. Los principales mercados destino son: Filipinas, Reino Unido y Japón. En 2017 Filipinas adquirió 44% de las exportaciones totales de abacá ecuatoriano, dado que este país realiza reexportaciones del producto, ya que al ser el principal productor genera una mayor confianza por parte de los demandantes.  

 
Gráfico 2
Exportaciones por destino  

 

 

El precio en los mercados relevantes a los cuales se envía el abacá producido en el Ecuador se ha duplicado en siete años. Para 2010 los costos rondaban entre $ 1.000 y $ 1.300 por tonelada, mientras que en 2017 superaron los $ 2.000 (Gráfico 3). Este incremento de los valores sucede a partir de una lógica de oferta y demanda, pues cada vez más economías industrializadas adoptan la fibra de abacá en sus procesos productivos, dadas sus características fisiológicas y su contribución al medio ambiente.

 
Gráfico 3
Precios a principales mercados destino   

 

 

LA INSEGURIDAD LABORAL EN LAS PLANTACIONES DE CAÑAMO DE MANILA

De acuerdo con la investigación de Plan V y La Barra Espaciadora llamada Abacá: esclavitud moderna en los campos de Ecuador, los trabajadores de la empresa japonesa Furukawa, cuentan con escasas garantías en cuanto a seguridad laboral, pues la maquinaria con la que operan a diario data de hace 50 años, por lo que varios de sus operarios han sido afectados físicamente con mutilaciones o deformaciones corporales. 

Los campesinos vinculados a la cosecha de abacá y a la obtención de fibras tampoco cuentan con seguridad social ni beneficios laborales, desde 2018 se han registrado 105 denuncias de trabajadores y extrabajadores exigiendo mejoras remunerativas, ya que son menores al salario básico unificado, y sin afiliación al seguro social.

Pero el principal problema estaría en el arrendamiento de tierras por parte de la empresa a los trabajadores, de esta manera Furukawa se libera de responsabilidades laborales ya que las haciendas pertenecen temporalmente a los jornaleros, quienes no constan en los roles de pago de la compañía. Además, la firma condiciona a los trabajadores a vender el abacá solamente a Furukawa, estableciendo un pago semanal  de alrededor  $ 640 que deben ser divididos entre más de nueve familias. A esto hay que añadir los insumos, que son costeados por los arrendatarios, y el derecho a la tierra con un extra de $ 50 mensuales.  

Dentro de la misión de la empresa japonesa se mantiene como lineamiento: “proporcionar empleo a la comunidad, permitiendo su desarrollo personal, profesional y económico”. Así mismo, dentro del código de conducta, el inciso sexto menciona que: “se busca el constante desarrollo de nuestra empresa, pero siempre acompañado del bienestar de nuestros empleados, brindándoles un constante ambiente de colaboración mutua y apoyo”.  Sin embargo, la investigación realizada por Plan V y La Barra Espaciadora, deja en evidencia muchas contradicciones en cuanto a la planificación estratégica de la empresa y lo que realmente sucede.

Furukawa cuenta con 32 haciendas en una superficie de alrededor de 2.300 hectáreas, ubicadas en zonas aledañas a Santo Domingo. Al mismo tiempo, según datos oficiales de la Superintendencia de Compañías (SUPERCIAS), la empresa registra en roles de pago a 174 personas, esto quiere decir que cada trabajador tiene que encargarse de más o menos 13,21 hectáreas, asumiendo que los 174 trabajan en territorio, cuando en la realidad existen individuos que se desempeñan en labores administrativas o de gestión. Sin embargo, muchas más personas laboran dentro de los campos de abacá de la empresa Furukawa, esto deja en evidencia que la compañía se maneja dentro de una dinámica de arrendataria de tierras a campesinos que trabajan en el cultivo. Estos trabajadores no constan como personal de la empresa, sino como proveedores externos. Esta práctica genera una reducción de los costos al no brindar ningún tipo de garantía laboral ni derechos de seguridad social a sus trabajadores.

 

RANKING EMPRESARIAL

De las cuatro principales empresas vinculadas a la producción y comercialización de abacá, Furukawa ocupa el primer lugar por ingresos por venta, según los balances a la Superintendencia de Compañías en el periodo 2017 que se muestran en la Tabla 1.

 
Tabla 1
Ranking empresarial

 

 

Por: Eduardo Cobos, redacción Revista Gestión.

 

 

 

 

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