Más dinero para los intereses de deuda que para los programas sociales

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Más dinero para los intereses de deuda que para los programas sociales

Junio 21, 2020 - 19:00

El creciente pago de intereses de deuda por parte del Gobierno en la última década, es consecuencia del incremento de las obligaciones públicas, tanto internas como externas. El pago de intereses, que en 2019 que representó el 10,9% del total de gastos, es tres veces mayor que el gasto en programas sociales (protección social), que para el mismo año representó 3,4% del gasto total. Esta falta de recursos hace que el Ecuador destine menos dinero a inversión social como porcentaje del PIB. Para 2018, invirtió apenas 1,4%.

IMPORTANTE CRECIMIENTO EN EL PAGO DE INTERESES DE LA DEUDA PÚBLICA

El pago de intereses del país es directamente proporcional al nivel de variación de deuda. Es decir, mientras más deuda se contraiga, mayor serán los intereses a pagar. Este rubro implica una serie de problemas, el principal es que se reducen fondos disponibles para ser destinados a inversión social o a otros programas relacionados.

En el Gráfico 1 se aprecia que el pago de intereses desde 2010 ha tenido una notable tendencia alcista en la participación de los gastos totales del Gobierno Central. Hasta 2018, el pago de intereses creció, representando en este último año 12,3% de los gastos totales del Gobierno Central. Para 2019, en medio de los anuncios de austeridad más severos, se redujo a 10,9%, sin embargo, aún es un desembolso importante para el Estado.

Gráfico 1 Pago de intereses del Gobierno Central como porcentaje del total de gastos

 

Aunque la explicación suene obvia, el aumento de intereses recae en el incremento constante de la deuda del Gobierno Central. En el Gráfico 2 se observa el importante crecimiento de la deuda. En 2010 se ubicaba en 17,8% del PIB, y en marzo de 2019, el último dato disponible en el Ministerio de Economía y Finanzas, fue del 43,4% del PIB.

 

Gráfico 2 Deuda total de Gobierno Central como porcentaje del PIB

 

PAGO DE INTERESES CRECE, MIENTRAS EL GASTO SOCIAL SE REDUCE

El gasto social comprende programas como la Red de Protección Solidaria, que cubre a personas con enfermedades de alto costo; el Crédito del Desarrollo Humano, que son líneas de microcrédito para los beneficiarios del Bono de Desarrollo Humano (BDH); Cobertura de Protección Familiar, que cubre con el gasto exequial en caso de fallecer un acreedor del BDH, y el Bono de Desarrollo Humano, que consiste en una transferencia monetaria condicionada mensual de $ 50, conceptualizada para cubrir vulnerabilidades relacionadas a la situación económica del núcleo familiar.

Gráfico 3 Gasto en bienestar social como porcentaje del gasto total

 

Como se identifica en el Gráfico 3, el gasto social como porcentaje del total de gastos del Gobierno Central cayó entre 2010 y 2015. En 2016 y posteriormente se recupera, pero según la Proforma Presupuestal del 2019 cae a 3,4% de los gastos totales. Así, el pago de intereses por servicio de deuda (tanto interna como externa) es mayor que la inversión en proyectos en beneficio de las personas más vulnerables de la sociedad. Por ejemplo, en 2019, el pago en intereses (10,91%) superó en más de tres veces al gasto en bienestar social (3,4%) en porcentaje del gasto total del Gobierno Central.

Y por ello, en la Tabla 1 se demuestra que Ecuador es el país en la región que menos gasto (1,4%) en protección social destinó como porcentaje del PIB en 2018, según datos de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL). En contraste con países como Argentina y Brasil que destinan más del 10% de su PIB en protección social.

Tabla 1 Gasto en protección social como porcentaje del PIB en ciertos países de América Latina 2018

 

BREVE HISTORIA DEL BONO DE DESARROLLO HUMANO

El Bono de Desarrollo Humano es quizá la ayuda más importante que entrega el Estado a los más vulnerables. Se concibió en 1998 como una transferencia monetaria para reducir la brecha de pobreza y los índices de pobreza extrema. En algunos años se llegó a transferir a cerca de dos millones de beneficiarios.

El “bono solidario” fue creado en 1998 como un subsidio monetario, dado que se pretendía eliminar el subsidio al gas licuado de petróleo (de uso doméstico), lo que no se concretó. Se transfería $ 15,10 a las madres de familias pobres y $ 7,60 mensuales a ancianos y discapacitados. En ese año había cerca de 1,2 millones de beneficiarios.

En el año 2000 se reduce la transferencia en un 24% del monto inicial. En mayo del 2003, se pasa a llamar Bono de Desarrollo Humano, con un millón de beneficiarios y se incrementa a $ 15 para las madres de familia pobres y $ 11,5 para ancianos y discapacitados.

En 2007 se transfiere una cantidad de $ 30 a alrededor de 1’270.000 beneficiarios. En 2009 se incrementa a $ 35 mensuales y se amplía el número de beneficiarios a 1’662.000 de ecuatorianos.

En 2013 crece a $ 50 la transferencia, pero si en el hogar hay niños menores de 7 años, el ingreso percibido por hogar es mayor. Con esto se amplía el alcance del bono a más de 1,9 millones de personas.

Como variaciones extraordinarias se tiene que en el 2020 se amplió el bono a cerca de 550 mil personas más por un monto de $ 60 por dos meses (abril y mayo) como un mecanismo de ayuda a los más vulnerables en la emergencia sanitaria.

La reflexión que deja la historia del BDH es que una importante proporción de la población ecuatoriana se beneficia de este subsidio monetario, por ello el gasto en intereses por el pago de la deuda es un problema, pues la cantidad que se destina a ello es mayor que la que va al gasto en programas sociales, restringiendo así la inversión social.

Con el panorama actual, se espera un importante incremento en el nivel de endeudamiento, de hasta $ 13,5 mil millones, lo que indudablemente hará que el pago de intereses se dispare, incidiendo aún más en el recorte de ciertos gastos, muchos relacionados con la asistencia social.

 

Por: Karen Lucero, redacción revista GESTIÓN.

 

 

 

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