El mercado laboral ecuatoriano enfrenta importantes retos, especialmente para los jóvenes que buscan ingresar a este mundo. Menos del 35% de los ecuatorianos tiene un empleo adecuado, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), lo que refleja las dificultades persistentes para los jóvenes en un contexto de alta competencia y precariedad laboral.
Un estudio de la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD) del 2020, reveló que el nivel de educación financiera de la población ecuatoriana está rezagado en comparación a los países vecinos, ubicándose en el cuarto puesto, junto con Argentina entre ocho países de América Latina evaluados.
Este índice mide componentes como conocimiento, comportamiento y actitud financiera, en el caso de Ecuador mostró una disminución en las capacidades financieras de las personas, especialmente en conocimiento y comportamiento financiero.
El concepto de “empleo adecuado” hace referencia a aquellos trabajos en los que los trabajadores reciben al menos un salario básico y cumplen con una jornada laboral completa de 40 horas a la semana. Sin embargo, en el caso de los jóvenes, este tipo de empleo sigue siendo inaccesible para una gran parte de la población, que se ve obligada a aceptar trabajos informales, mal remunerados o con horarios inestables.
Este fenómeno no solo afecta la estabilidad económica de los jóvenes, sino también su desarrollo profesional y personal, ya que limita sus posibilidades de crecimiento en el ámbito laboral.
Las cifras resaltan la importancia de fortalecer la educación financiera entre los jóvenes ecuatorianos para que puedan tomar decisiones informadas, evitar el sobreendeudamiento y asegurar su estabilidad económica en el futuro. Esta guía ofrece herramientas y consejos clave para que los jóvenes ecuatorianos tomen decisiones financieras inteligentes y construyan un futuro económico sólido.
UNA REALIDAD PREOCUPANTE
En Ecuador, el nivel de educación financiera es bajo. La falta de formación en este ámbito afecta directamente la estabilidad económica de los jóvenes, limitando su capacidad para administrar ingresos, ahorrar e invertir de manera responsable.
Según el economista Oswaldo Utreras, “los colegios no fomentan la cultura del ahorro, lo que hace que muchos jóvenes no sepan manejar su dinero cuando comienzan a trabajar o estudiar”. Esta deficiencia en la enseñanza de conceptos básicos de economía personal se traduce en decisiones financieras erradas que pueden llevar al sobreendeudamiento.
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HISTORIAS DE LUCHA Y APRENDIZAJE
Para entender cómo los jóvenes ecuatorianos enfrentan estos desafíos, tres estudiantes universitarios comparten su experiencia.
Juan Diego Armendáriz, estudiante de Ingeniería Mecánica, 21 años, vive en Quito. Vive solo y administra un presupuesto semanal destinado a transporte, comida y otros gastos. “El mayor reto financiero que enfrento es ahorrar”, admite. Para evitar quedarse sin dinero, busca ofertas, cupones y establece una estrategia de gastos que le permite reservar al menos USD 10 semanales.
Mateo Sandoval, estudiante de Medicina, de 19 años, también se enfrenta a dificultades económicas. Con un presupuesto de USD 25 a la semana, divide su dinero en pasajes, comida y ahorro. “A veces siento que el dinero no me alcanza, pero intento dejar lo que me sobra en una caja y recurrir a eso cuando lo necesito”, explica. Mateo considera que la educación financiera que recibió en el colegio fue insuficiente y que sería beneficioso incluir clases más prácticas sobre el tema.
Desde una perspectiva emprendedora, Christian Larrea, de 21 años, ha logrado crear una empresa de automatización de datos. “Al inicio, todo el dinero que ganaba lo reinvertía hasta lograr estabilidad”, cuenta. Para él, la clave del éxito financiero radica en diferenciar gastos de inversiones y mantener un control estricto de las finanzas personales y empresariales.
Nicolás Beltrán, de 21 años, tuvo su primera experiencia con una tarjeta de crédito y terminó endeudándose hasta que su padre le quitó la tarjeta. “El crédito realmente fue con una llamada que me hizo el banco y me ofrecieron la tarjeta. Yo la acepté sin pensarlo mucho”.
Durante los primeros meses, la utilizó para comprar ropa y zapatos sin considerar el impacto a largo plazo. “Después de tres o cuatro meses, solo la pasaba y la pasaba, hasta que me di cuenta de que ya no estaba bien lo que hacía, tenía que dejar de comer para poder pagar”. Su deuda no fue excesiva, pero lo suficiente para que sus padres intervinieran y le explicarán la importancia de un buen manejo del crédito.
Como la mayoría de estudiantes, reconoce que nunca recibió educación financiera y que nadie le explicó cómo funcionaban los intereses y los pagos mínimos. “No tenía idea de cómo funcionaban los intereses hasta que ya estaba endeudado”. Ahora, su percepción ha cambiado: “Prefiero usar la tarjeta solo para emergencias y, si no es necesario, mejor trabajar solo con débito”.
HACIA UN FUTURO FINANCIERO MÁS ESTABLE
El conocimiento financiero temprano podría hacer una gran diferencia en la vida de los jóvenes ecuatorianos. Oswaldo Utreras señala que es esencial incentivar la cultura del ahorro y ofrecer capacitaciones sobre crédito y deudas en los colegios y universidades.
Mientras tanto, los testimonios presentados demuestran que, a pesar de las adversidades económicas que enfrenta el país con estrategias adecuadas y disciplina, es posible manejar mejor el dinero y evitar errores financieros. Sin embargo, para que el cambio sea significativo, la educación financiera debe convertirse en una prioridad dentro del sistema educativo.
EDUCACIÓN FINANCIERA
El camino hacia una estabilidad financiera para los jóvenes ecuatorianos depende de la educación y el acceso a herramientas que les permitan tomar decisiones informadas. Con una planificación adecuada, el uso responsable del crédito y una cultura de ahorro bien establecida, los jóvenes pueden construir un futuro sólido y seguro.
Es fundamental que el Estado, las instituciones educativas y las entidades financieras trabajen en conjunto para proporcionar programas accesibles de educación financiera. Solo así será posible garantizar que las nuevas generaciones cuenten con los conocimientos y habilidades necesarias para enfrentar los desafíos económicos con éxito y responsabilidad.
(*) Estudiante de Periodismo de la USFQ.
Last modified on 2025-03-29