Camión de trabajo: ¿cómo elegir el adecuado para transportar alimentos?

Noviembre 30, 2020 - 10:00

Muchas personas han perdido su empleo debido a la pandemia, y han optado por la compra de un camión para emprender un negocio propio. La mayoría se han destinado al transporte de alimentos, al tratarse de una actividad que cubre una necesidad básica. En este contexto y para que la elección del vehículo sea la adecuada, existen varios aspectos a tomar en cuenta para que la adquisición favorezca a la rentabilidad de la actividad y al cuidado de los productos alimenticios.

¿Qué características deben cumplir los camiones para transporte de alimentos, cómo equiparlos y cuáles son las principales necesidades de mantenimiento? Teojama Comercial comparte una guía completa al respecto, para ayudar a los nuevos emprendedores en este negocio.

Entre las recomendaciones se encuentran:

  • Tipo de camión según el alimento:  Este es uno de los aspectos más importantes al momento de elegir el camión. Lo más recomendable es evaluar qué tipo de alimentos se van a transportar para tener una idea más clara del vehículo adecuado.

 

    • Para transportar frutas o verduras se aconseja un camión tipo cajón de madera, con envases ecológicos, para mantener los alimentos frescos durante su movilización en distancias relativamente cortas.

 

    • El furgón metálico es apto para transporte de alimentos no perecibles, es decir, aquellos que no tienen fecha de caducidad y pueden transportarse durante grandes distancias sin necesidad de refrigeración. Por ejemplo: enlatados, fideos, arroz, azúcar, entre otros.

 

    • Para alimentos perecibles con corto tiempo de conservación en temperatura ambiente, lo más recomendable es un camión refrigerado. En este grupo se consideran: carnes, lácteos y sus derivados, los cuales necesitan refrigeración para garantizar su estado y consumo.

 

  • Peso de la carga: También es importante determinar la capacidad del camión y para ello es necesario definir si se usará dentro o fuera de la ciudad. En caso de usarse dentro del perímetro urbano, la recomendación es optar por un vehículo de carga liviana, desde 3.5 toneladas hasta 17 toneladas. Si el camión se va a usar en carretera y para transportar una mayor cantidad de insumos alimenticios, lo ideal es un vehículo pesado o tractocamión, cuya capacidad puede llegar hasta las 40 toneladas.

 

  • Precio: La inversión que representa este negocio requiere un análisis profundo de las distintas opciones de costos y beneficios que ofrece el mercado, así como la retribución a mediano y largo plazo que obtendrá el comprador. Para adquirir un camión mediano, el precio oscila entre los $28.990 hasta los $117.600, dependiendo de las adaptaciones y capacidad del vehículo. Para adquirir un tractocamión, el valor aproximado de inversión será de $119.990.

 

  • Adaptaciones: Dependiendo del tipo de alimento, se recomienda realizar adecuaciones extras para proteger la calidad e integridad de los alimentos. Por ejemplo, se pueden adaptar repisas, condiciones climáticas, cajones separadores, entre otros para que los insumos no se golpeen entre sí o se estropeen.

 

  • Garantía: Mantener el vehículo en constante funcionamiento garantiza la producción del negocio, por esto es de extrema importancia contar con un vehículo con apoyo y soporte postventa. Ambos aspectos aseguran el correcto funcionamiento del camión y permite que el propietario repare su vehículo, o realice mantenimientos a menor costo. Esto, a su vez, significa un importante ahorro para el bolsillo del inversor. Las garantías de Hino Motors son de 2 años y/o 100.000 KM, lo que ocurra primero.

 

  • Fácil acceso a mantenimientos y repuestos: El servicio post-venta y acceso sencillo a repuestos garantiza la continuidad del negocio. Mientras menos tiempo pase el vehículo en el taller, más bonanzas brindará a su dueño. Buscar una casa comercial que ofrezca estos beneficios es de gran importancia al momento de realizar la compra.

 

Sobre el mantenimiento adecuado del camión:

  • La revisión y chequeo diario del vehículo garantiza su buen funcionamiento. Este se puede realizar con un análisis visual del exterior, revisión de llantas, frenos, luces, entre otros. De esta manera se evita inconvenientes en la ruta y se recomienda realizarlo cada vez que el vehículo va a operar.
  • Un plan de mantenimiento técnico periódico consta de actividades de detección de anomalías, y su causa, procurando evitar averías potenciales, y por tanto asegurar la productividad de la unidad. Incluye inspecciones generales o parciales de los siguientes aspectos:
    • Sistemas de frenos.
    • Conservación del chasis y la carrocería.
    • Inspección de llantas, vidrios, parabrisas y luces.
    • Medición o monitoreo de parámetros como los gases contaminantes, aceite, chequeo de niveles de líquidos.

 

Fuente: Teojama Comercial

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Revista Gestion