El COVID, un huracán que arrasó con el empleo y la formalidad laboral

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El COVID, un huracán que arrasó con el empleo y la formalidad laboral

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Marzo 4, 2021 - 05:00

Con 36 días de retraso, el INEC publicó los resultados de la ENEMDU. Al cierre del 2020 se evidencia el deterioro que dejó a su paso la pandemia. El desempleo se ubicó en 5% y, del empleo total, la informalidad llegó a 51,1%, siendo la más alta desde, al menos, 2007. Asimismo, el empleo pleno cayó de forma significativa, representando apenas 30,8% del total. Las cifras evidencian que las mujeres son las más afectadas por la crisis.

El 2 de marzo finalmente el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) publicó los resultados de la Encuesta de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU), con más de un mes de retraso (36 días). En este tiempo se ha cuestionado mucho la legitimidad del INEC, cuya imagen se ha visto más deteriorada tras la renuncia de su director ejecutivo, Diego Andrade, un día antes de la fecha en la que se debían publicar los resultados de la ENEMDU.

Hay que señalar que en todo el 2020 hubo cambios metodológicos debido a la pandemia y a las dificultades logísticas para recaudar los datos primarios. Por lo que, a diferencia de años anteriores, no se levantaron cuatro encuestas trimestrales, sino que fueron tres: ENEMDU-T mayo/junio, con una metodología de levantamiento vía telefónica, y luego las de septiembre y diciembre con metodología mixta (99,9% encuestas cara a cara y 0,1% por vía telefónica).

Eso implica que los datos del 2020 no son estrictamente comparables con los períodos anteriores. Sin embargo, es obligatorio hacer un análisis comparativo para entender el escenario completamente.

A diciembre 2020, 71,1% de la población se encontraba en edad de trabajar (PET), de los cuales, 64,3% pertenece a la Población Económicamente Activa (PEA), lo que equivale a 8’090.249 personas, un número que cada año se incrementa, lo que representa un gran reto para el sector público y privado, más aún bajo las condiciones actuales de crisis económica, política y social.

De la PEA, 95% cuenta con algún tipo de empleo, formal o informal, y el otro 5% está en el desempleo. Esto implica un crecimiento interanual del desempleo de 1,2 puntos y una tasa comparable con la de 2016 y con la primera década de los 2000. El Cuadro 1 clasifica y describe los componentes de los tipos de empleo, información útil para una mejor compresión del análisis que se realizará a continuación.

Cuadro 1

Clasificación y descripción de la PEA

 

EN EL AÑO DE PANDEMIA SE PERDIERON 650 MIL EMPLEOS ADECUADOS

Aunque la estructura del mercado laboral ya retomó su estructura pre-pandemia, la crisis por la emergencia sanitaria deterioró aún más una situación que ya era crítica. Uno de los principales resultados es que la PEA cayó significativamente, incluso cuando la PET creció en 2020. Más de 8.700 personas salieron del mercado laboral, lo que contrasta con la reducción de la participación global del empleo en 1 punto porcentual, es decir, que estas personas ya no desean trabajar y tampoco se encuentran buscando trabajo ni están disponibles.

Los efectos de la pandemia se evidenciaron enseguida. Las cifras muestran el cambio estructural del mercado laboral donde el subempleo tomó la posta como el principal modo de actividad económica de la población en el segundo trimestre de 2020 (Gráfico 1). Para el siguiente trimestre, septiembre 2020, se recuperó al menos la mitad de lo empleos plenos debido a la reactivación económica luego del confinamiento obligatorio, sin embargo, hasta diciembre de 2020 el empleo seguía por los suelos.

Aunque el empleo pleno sigue preponderando sobre los demás, tuvo una reducción interanual de -8 puntos, lo que equivale a 650.579 desplazados. El empleo pleno solo llegó a representar 30,8% del total de empleo. La gran pregunta es, ¿a dónde se fue ese 8% que dejó el sector formal?

Gráfico 1

Composición del Empleo

 

 

NIVELES HISTÓRICOS DE SUBEMPLEO AGRAVADOS POR INSUFICIENCIA DE TIEMPO

El tipo de empleo que mayor deterioro tuvo fue el subempleo, que registró un crecimiento interanual de 27,4%. Es decir, pasó de 17,8% en diciembre de 2019 a 22,7% en el mismo mes del 2020; esta tasa equivale a 1’833.702 subempleados. Lo que la convierte en la tasa de subempleo más alta en al menos 15 años.

En tanto, el empleo no remunerado también se incrementó en 1,3 puntos respecto al año pasado. Así como el otro empleo no pleno, aunque en menor proporción. Estos dos tipos de empleo, explicados en el Cuadro 1, pueden ser el resultado de la crisis económica y el desincentivo de los ciudadanos por salir a conseguir trabajo.

Sin embargo, la explicación del subempleo recae especialmente en las consecuencias de las nuevas modalidades de trabajo, así como en la limitada liquidez de las empresas para mantener el 100% de su capacidad laboral. Es por ello que la clasificación del empleo que tuvo un crecimiento notable -de 5,5 puntos porcentuales- fue el subempleo por insuficiencia de tiempo de trabajo, alcanzando 20,1%. Contrario al subempleo por insuficiencia de ingresos, que se redujo en -0,6 puntos.

La nueva modalidad de trabajo – el teletrabajo – significó para muchos la reducción de horas laborales y proporcionalmente la disminución del salario. No obstante, en actividades que no pueden realizarse de manera virtual, como el sector turístico o el transporte, el teletrabajo no era una opción y la contracción allí fue contundente junto con parte de sus plazas de empleo. Esto explica por qué el 22,5% del subempleo se encuentra en el sector formal de la economía.

El director del Observatorio de la Política Laboral, Gabriel Recalde, señaló a El Comercio que el nivel de deterioro del empleo evidencia que la Ley Humanitaria no logró reactivar la contratación como se esperaba. Aunque sí se crearon plazas de trabajo, no fueron suficientes para sopesar el desempleo ni el subempleo.

Gráfico 2

Tipos de subempleo

 

 

LA RURALIDAD SOMETIDA A LA INFORMALIDAD

Consecuentemente, el sector informal también alcanzó niveles no registrados desde al menos 2007. A diciembre del 2020, la informalidad nacional llegó a 51,1%, creciendo en casi cuatro puntos en comparación con 2019. Dentro de ello se encuentra el subempleo y los demás tipos de empleo no pleno que se agravaron por la pandemia.

Segregando por zonas, en ruralidad la informalidad llegó a 70,7%, es decir, que 7 de cada 10 trabajadores en zonas rurales están bajo la informalidad. Aquello implica que solo 3 de cada 10 empleados cuentan con todos los derechos laborales fundamentales, como la seguridad social. Sin embargo, este no es un problema determinado estrictamente por efectos de la pandemia, sino que la informalidad ya era un problema en estas zonas puesto que la tasa se ha mantenido sobre los 60 puntos (Gráfico 3).

En contraste, en las urbes la informalidad llegó a representar 40,8% a diciembre del año pasado. Y, aunque la tasa de crecimiento fue mayor en las ciudades, con una variación del 17%, no se compara con la problemática de las zonas rurales.

Gráfico 3

Tasa de informalidad nacional, urbana y rural

 

 

Otro elemento clave que se dio en el 2020 es cómo se incrementó el desempleo oculto. Pasó del 12,6% en diciembre de 2019 a 19,2% en el mismo mes de 2020, es decir, parte del desempleo abierto se desplazó al oculto. Esto significa que casi el 20% de los desempleados, pese a su condición laboral, no buscan ni han buscado un empleo. Según el INEC, esto responde a un desánimo generalizado de la población. La mayoría piensa que no puede encontrar trabajo o que no les darán uno.

La crisis ocasionada por la emergencia sanitaria ha deteriorado estrepitosamente los indicadores sociales dejando a muchos sin empleo, otros en pobreza e incluso niños sin poder acceder a la educación remota.

EL IMPACTO DE LA CRISIS RECAE CON MAYOR FUERZA EN LA MUJER

Las mujeres han sido las más golpeadas por la crisis, tanto por la sobrecarga de tareas domésticas como por el empleo productivo. De manera general, el empleo global cayó en 2,1 puntos llegando a 93,3% para las mujeres, mientras que en los hombres la tasa de empleo global alcanzó 96,3%, cayendo en solo 0,4 puntos.

Aunque el mercado laboral se deterioró para toda la población independientemente del sexo, fue más profundo para las mujeres. El empleo pleno cayó a 23,9% y el subempleo llegó a 20,1%, mientras que en los hombres la tasa es de 35,8% y 24,5%, respectivamente.

El desempleo creció notoriamente en las mujeres. De diciembre 2019 a diciembre 2020, el desempleo en mujeres se incrementó en 2,1 puntos, mientras que en los hombres apenas subió 0,4 puntos porcentuales. Esto corrobora que en las crisis económicas quienes más son desplazadas del mercado laboral son las mujeres.

Gráfico 4

Empleo a diciembre 2020 por sexo

 

 

 

El resultado que sobresale en el 2020 es que los emprendimientos crecieron de manera importante, aunque de por sí la mujer ecuatoriana es una de las más emprendedoras de la región. Pero lo que está detrás de esas cifras es el sentido de supervivencia, dado que al no conseguir trabajo ni haber oportunidades laborales las personas se ven en la necesidad de emprender para llevar el pan a su hogar.

Los resultados de empleo y pobreza no son alentadores, sino que están a la baja. La crisis no es solo económica, sino también política y social. El gobierno actual no tiene la capacidad de mantener políticas claras o siquiera de mantener en sus cargos a los secretarios de cartera y directivos de entidades públicas. Es el caso del ex director ejecutivo del INEC que con su renuncia dejó a dicha institución con menor credibilidad.

 

(*) Por Karen Lucero, redacción Revista GESTIÓN.

 

 

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