El mercado laboral nacional no logra una mejora sostenible

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El mercado laboral nacional no logra una mejora sostenible

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Mayo 28, 2021 - 05:00

A abril de 2021, el empleo volvió a deteriorarse, pese a las leves mejoras que hubo en marzo. El desempleo alcanzó el 5,6%, es decir 0,1% más que el mes previo, lo que deja un total de 3,5 millones de desempleados a abril. Sin embargo, la PEA subió debido a que cerca de 102 mil personas se incorporaron al mercado laboral. Aunque la mayor parte del empleo fue absorbido por el sector informal.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) publicó el pasado martes los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) correspondiente a abril del 2021. Esta encuesta provee información de la actividad económica y las fuentes de ingresos de la población. Cabe mencionar que desde el 2021 el INEC ha publicado datos mensuales, mientras que antes tenía una periodicidad trimestral. Por tanto, los datos no son estrictamente comparables con los períodos anteriores, pero sí constituyen valores de referencia.

El pasado 24 de mayo se posesionó el nuevo presidente de la República, Guillermo Lasso, tomando el peso de sacar adelante al país y consciente de la actual crisis que atraviesa. Los efectos de la pandemia han deteriorado con creces todos los indicadores macroeconómicos, sociales, políticos y de sectores productivos.

La pandemia deterioró el mercado laboral. Uno de los fenómenos fue la caída inminente de la población económicamente activa (PEA), pues para mayo y junio de 2020 la participación se redujo en -5 puntos respecto a diciembre del 2019, es decir, cerca de 500 mil personas decidieron retirarse del mercado laboral en este tiempo. Esto resultó en la tasa más baja de participación global desde el 2007, llegando a 60,9% de la población en edad de trabajar.

En el 2021 la PEA ya se recuperó relativamente, alcanzando una tasa de 66% en enero. Sin embargo, entre febrero y marzo volvió a decrecer. Para abril de 2021, la tasa de participación global alcanzó 65,5% igual que la de febrero. Esto marcó una recuperación de empleados en el mercado laboral ya que incorporó a 101.963 personas a la PEA de marzo a abril. La PEA tiene gran importancia ya que responde a la capacidad productiva de un país; el confinamiento limitó la producción, lo que condujo a un desincentivo de la población por trabajar, mientras que conforme la economía se va reactivando la población tiene más incentivos para involucrarse en el mercado laboral.

La reactivación económica ha sido progresiva luego de la pandemia. Sin embargo, la economía ecuatoriana no ha podido mantener una senda creciente de empleo. A abril de 2021, el desempleo se encontró en 5,6%, es decir, una décima más que el mes anterior, dejando un total de 3,5 millones de desempleados en abril. El empleo ha sido una montaña rusa pues mes a mes el desempleo se reduce o incrementa marginalmente al igual que el empleo pleno, es decir, no hay una senda de mejora sostenible.

A abril de 2021 el sector formal tuvo un importante decrecimiento de -1,6 puntos, mientras que la informalidad tuvo un incremento del 1,5%. Es decir que el sector informal es el que está absorbiendo el empleo en el país (Gráfico 1).

Gráfico 1

Empleo formal, informal y desempleo

 

 

LA MONTAÑA RUSA DEL MERCADO LABORAL MUESTRA SU INESTABILIDAD

En marzo del 2021, el mercado laboral había demostrado una leve mejora en torno a su composición dado que el empleo adecuado había crecido en 0,8 puntos respecto a su mes anterior, en tanto que el desempleo se redujo en dos décimas. No obstante, para abril esta recuperación volvió a contraerse, mostrando un mercado laboral estancando al igual que la economía.

El empleo adecuado en abril llegó a 32,6% del total del empleo, siendo la tasa más baja de todo el año, aunque sin duda mejor que las tasas del 2020. Solo de marzo a abril hubo una pérdida real de 70 mil empleos adecuados, en contraste con el subempleo, que obtuvo la tasa más elevada del año, llegando a 23,9%, lo que equivale a más de 128 mil personas que se incorporaron al subempleo. En tanto, el otro empleo no pleno tuvo una reducción de una -0,5 puntos.

Gráfico 2

Estructura del mercado laboral

 

 

LA ABSORCIÓN DEL MERCADO LABORAL RECAE EN LA INFORMALIDAD

El incremento de más de un punto en el subempleo (1,18%) puede deberse al aumento relativo de la PEA. Es decir, que como más personas ingresaron al mercado laboral, pero como la economía permanece reprimida las opciones para la oferta laboral se centran en la informalidad o el desempleo.

Otro elemento que no permite una mejora de oportunidades laborales es la permanente amenaza del covid-19. Con las varias olas y la ineficiente capacidad del gobierno para inmunizar a la población del virus, la economía sigue inestable, pues las medidas del gobierno para controlar los contagios han afectado a los distintos sectores económicos. Por ejemplo, ese fue el caso del último confinamiento que rigió desde el 23 de abril al 20 de mayo.

Dentro de dichas medidas se incorporaba la modalidad de teletrabajo de forma obligatoria para el sector público. Sin embargo, en muchas ocasiones esto afecta al empleo ya que el teletrabajo suele implicar menos tiempo de trabajo. Esto en parte explica el crecimiento del subempleo por insuficiencia de tiempo de trabajo para abril, de 21,6%, así como el notable incremento de este tipo de subempleo desde la presencia de la pandemia (Gráfico 3). Mientras que el subempleo por insuficiencia de ingresos se ha reducido contraste al periodo pre pandemia.

Gráfico 3

Tipos de subempleo

 

 

LA INEQUIDAD DE GÉNERO Y URBANO-RURAL SON EVIDENTES EN EL MERCADO LABORAL

Otro factor que impide un desarrollo económico sostenible son las brechas sociales existentes tanto por áreas urbano-rural como por sexo. El mercado laboral refleja estas inequidades y, por ende, los grupos más vulnerables.

Entre las urbes y la ruralidad la brecha es enorme, pues la estructura del mercado laboral demuestra que la situación es más próspera para las ciudades. Ahí el empleo adecuado es el que prepondera alcanzando 39,7%, mientras que en el campo este tipo de empleo no llega ni al 20%. En la ruralidad es el subempleo y el empleo no remunerado los que tienen preponderancia con 24,6% y 23,3%, respectivamente.

No obstante, las zonas rurales han demostrado ser más resilientes ante la pandemia. Para abril 2021 el desempleo cayó del 2,8% al 2,6%, mientras que en las urbes subió de 6,8% a 7,2%, de igual forma el otro empleo no pleno, que en la zona urbana tuvo una reducción de -2,2%, mientras en las urbes creció marginalmente. Este fenómeno se debe a la naturaleza de las actividades del campo que son, en su mayoría, agropecuarias e indispensables para la seguridad alimentaria nacional. Aunque son estas mismas actividades las que impiden la formalidad del mercado laboral ya que son mal remuneradas y no permiten cubrir todos los derechos laborales que estipula la ley.

Entre hombres y mujeres también existe desigualdad dentro del mercado laboral. Las mayores brechas se encuentran en el empleo adecuado (con una diferencia de 10,7 puntos) y el empleo no remunerado (una brecha de 11,1 puntos). Estas cifras demuestran no solo mejores condiciones para los hombres dentro de las posibilidades de empleabilidad que tienen, sino remarca los roles de género que persisten en la sociedad.

El BID presentó las cifras de la región sobre el porcentaje de tiempo de trabajo no remunerado que está a cargo de las mujeres, donde señala que Ecuador es el segundo país con el porcentaje más alto (72%), solo luego de Guatemala (86%). Es decir, en el país, las mujeres siguen teniendo este tipo de actividades como una responsabilidad a su cargo lo que se traduce en mayor pobreza de tiempo y, por ende, menor calidad de vida para ellas.

Sin embargo, en abril de 2021 las condiciones empeoraron de manera más profunda para los hombres. La variación de desempleo fue mayor para hombres (0,03%) que para las mujeres (-0,1%), así como en el subempleo, que fue de 1,3% y 1,1%, respectivamente.

Gráfico 4

Mercado laboral por área urbano-rural y por género

 

 

El mercado laboral responde al desempeño productivo, por lo que una economía estancada se traduce en desempleo o informalidad. Para que el gobierno de Lasso logre cumplir con su promesa deberá primero llevar la economía a una senda sostenible de crecimiento, pero también deberá promover un Estado de igualdad y derechos. Solo así podría mejorar el empleo en el país de manera sostenida en el tiempo.

(*) Elaborado por Karen Lucero, redacción Revista Gestión.

 

 

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