El peligroso proteccionismo de Trump

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El peligroso proteccionismo de Trump

Natalia Zárate *
Octubre 13, 2017 - 10:21

El populismo no es un fenómeno exclusivo de América Latina y demás países en desarrollo. Últimamente, los líderes populistas del primer mundo también utilizan inconformidades reales de la población para apelar a sentimientos viscerales de odio a un enemigo supuestamente responsable de los males nacionales. Gracias a Donald Trump, para la rampante desigualdad social y el deterioro de la calidad de vida de los estadounidenses, existen unos culpables: los migrantes latinos y la globalización.

VOTOS VS. PROTECCIONISMO

No obstante, no es la primera vez que los políticos estadounidenses apelan al proteccionismo para conseguir votos. Mientras Barack Obama estaba en campaña para su reelección, justamente durante su paso en Ohio, hogar de fabricantes de autopartes y a la vez “estado bisagra” decisivo para el triunfo, inició una disputa comercial ante la Organización Mundial del Comercio, alegando que China estaba subsidiando injustamente las exportaciones de automóviles.

De igual manera, George W. Bush presentó una demanda similar contra la Unión Europea en 2004, alegando que la UE subvencionó injustamente a Airbus, competidor de la marca estadounidense Boeing, apenas un mes antes de las elecciones.

Según el estudio documentado por la revista Fortune en enero pasado, cuando un presidente o senador enfrenta elecciones, es propenso a recurrir a posibles restricciones de comercio en industrias sensibles como estrategia electoral.

El comportamiento de Hilary Clinton suma a esta tendencia, al apoyar enfáticamente la adhesión al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, más conocido como TPP por sus siglas en inglés, cuando era secretaria de Estado, y denunciarlo como poco beneficioso al convertirse en candidata a la presidencia. Este comportamiento cambia significativamente cuando los políticos no buscan el favor de los votantes.

DECIR ES MÁS FÁCIL QUE HACER

Trump, sin embargo, ha llegado a mayores sin medir adecuadamente las consecuencias económicas de sus acciones. Retiró a los Estados Unidos del TPP, cuya entrada en vigencia estaba prevista para 2018. Este acuerdo involucra a 12 países de América y Asia, que juntos representan 40% del PIB mundial.

Casi al mismo tiempo, firmó un decreto ejecutivo con el propósito de renegociar el Tratado de Libre Comercio del Norte, TLCAN, vigente desde 1994 entre México, Canadá y Estados Unidos. La renegociación del tratado empezó el miércoles 16 de agosto con la presencia de altos representantes de sus tres países firmantes, México, Estados Unidos y Canadá.

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El representante estadounidense Robert Lighthizer estrecha la mano de la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, acompañados del secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo.

 

Las cadenas de valor en la actualidad, no obstante, tienen una complejidad geográfica elevada  y proteger los empleos locales mediante barreras arancelarias no resulta tan real como hace algunas décadas.  

EL GOLPE A LAS INDUSTRIAS: AUTOS

La industria automotriz en Estados Unidos, Canadá y México, por ejemplo, es altamente interdependiente. Algunas partes de automóviles llegan a cruzar las fronteras hasta ocho veces antes de ser finalmente instaladas en un carro. Al restringir el comercio, se elevarían los costos para productores norteamericanos incluyendo los estadounidenses, se reducirían las ganancias para inversionistas y ser verían afectados los consumidores en su poder adquisitivo.

El Centro de Investigación Automotriz, en Ann Arbor, Michigan, estima que un automóvil mexicano, por ejemplo, tiene un componente estadounidense de 40%. Algo similar ocurre con en sentido contrario.

Además, es probable que si las fábricas cierran en México se trasladen al Asia en lugar de “regresar a América”, puesto que los costos de producción en Estados Unidos son demasiado elevados frente a aquellos en los países emergentes.

Esta idea de que existen fábricas vacías o subutilizadas en Estados Unidos es falsa. Una relocalización demandaría altas inversiones de capital, para una producción poco competitiva lo cual resulta nada eficiente.

Y  LA AGRICULTURA…

Asimismo, en cuanto a la agricultura, países con tierras cultivables y mano de obra disponible, pueden reemplazar al mercado estadounidense en caso de desatar una guerra comercial. Este año se esperaba que los Estados Unidos exporten $ 134 mil millones en bienes agrícolas. Este rubro generó un superávit comercial mundial de $ 19.500 millones en 2015.

De los 11 principales destinos de exportación de los Estados Unidos, siete están en Asia, y Japón y Vietnam forman parte del TPP. Este acuerdo habría aumentado los ingresos agrícolas de los Estados Unidos en $ 4.400 millones. Japón en particular, con sus altos ingresos y un arancel promedio de 19% sobre los productos agrícolas de los Estados Unidos, representa una importante oportunidad perdida.

Asimismo, las exportaciones agrícolas de Estados Unidos se han cuadruplicado a Canadá y México desde que el TLCAN entró en vigor en 1994. Los productos lácteos enviados a México, mantienen alrededor de 30.000 empleos en Estados Unidos. En 2015, las exportaciones de maíz al mismo mercado ascendieron a $ 2.400 millones. EEUU tiene mucho que perder al enemistarse con sus principales socios comerciales.

EL FANTASMA ASIÁTICO

Trump también dice que podría imponer aranceles a China, lo que podría provocar represalias. En 2015, China compró casi $ 21.000 millones en productos agrícolas estadounidenses, 200% más que en 2006 y casi 15% de las exportaciones totales de los Estados Unidos.

Además, estas medidas podrían ayudar a China a incrementar liderazgo en la región del Asia Pacífico, tomando su lugar en el TPP. El gigante asiático tiene en sus manos una gran capacidad de afectar a los consumidores estadounidenses dado que sus economías están altamente ligadas comercial y financieramente.

De igual manera, EEUU puede afectar gravemente a China cuya moneda está transformándose de ser una entidad completamente regulada a una divisa flotante que depende cada vez más de su competitividad real y de la demanda de bienes en economía mundial.

Las políticas que lleven a una depresión en China o en México no serán buenas noticias para la demanda internacional.

INCITANDO UNA CRISIS MUNDIAL

El discurso proteccionista en los países industrializados tiene que reconocer que la pérdida de empleos tradicionales no únicamente tiene que ver con el comercio sino con el avance de la tecnología y la innovación.

Los beneficios de los precios más bajos y  mayores opciones para los consumidores han afectado a los empleados de ciertas industrias. Así funciona el capitalismo y resulta extraño que Trump, siendo uno de sus mayores beneficiarios, pretenda ignorarlo.

La protección al comercio restringe la elección del consumidor, eleva los precios, da potestades al Gobierno en la selección de ganadores y perdedores económicos, y protege empresas ineficientes. Con más barreras, Trump aumentará la inflación y, en última instancia, deprimirá las exportaciones estadounidenses al disparar tarifas de represalia con importantes socios comerciales. Una política proteccionista extrema podría incluso provocar una recesión mundial.

LOS EXPERIMENTOS DE TRUMP

En los principales estados agrícolas conocidos como Farm Belt –cinturón agropecuario- y en los principales estados industriales conocidos como Rust Belt -cinturón de óxido-, las promesas de campaña de Trump tuvieron fuerte acogida. En su discurso de posesión afirmó que durante muchas décadas Estados Unidos ha enriquecido la industria extranjera a expensas de la industria nacional.

No obstante, sus políticas comerciales apuntan más bien a una depresión generalizada de importantes sectores generadores de empleo precisamente en las zonas que albergan a sus votantes. Si bien sus propuestas de inversión en infraestructura y de recorte de impuestos corporativos pueden animar al sistema –aunque no a la desigualdad-, queda por ver qué resulta de sus experimentos en el manejo económico de la nación más poderosa del mundo, al mando de un líder cortoplacista, impulsivo y clientelar.

Natalia Zarate*Especialista en desarrollo internacional y política pública.

Twitter: @CarmenNataliaZr