La Proforma de 2019: gradualismo y más deuda por venir

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La Proforma de 2019: gradualismo y más deuda por venir

María de la Paz Vela *
Noviembre 5, 2018 - 10:31

El planteamiento presupuestario de 2019 sorprende definitivamente por el monto: $ 36.159 millones (Gráfico 1), cifra que proviene de sumar el gasto presupuestado ($ 26.016,68 millones y las amortizaciones por pagar de $ 3.851,7 millones) más la gigantesca cifra de la Cuenta de Financiamiento de Derivados Deficitarios (CFDD) de $ 4.841 millones, que crecería 54% desde 2018 al año próximo. Esa expansión se debe a la subida del precio del crudo en el mercado mundial y a la decisión del Gobierno de retirar el subsidio solamente a la gasolina súper y en pocos centavos al diésel. Esa falta de fuerza en la política –en agosto de 2018- hoy pasa factura en la proforma presupuestaria en la subida de la CFDD en 2019 frente a 2018. Así mismo, se espera que el subsidio de los combustibles en 2019 continúe superando los $ 3.000 millones anuales. Este problema de arrastre terminará una vez más expandiendo los requerimientos de financiamiento del presupuesto como ha ocurrido históricamente. Luego, la nueva proforma no tiene correctivos en este sentido. Ha primado una vez más la decisión política frente a las necesidades de un ajuste más rápido y ambicioso con miras a una consolidación fiscal hasta 2020.

 
Gráfico 1
revista
Fuente: Ministerio de Finanzas.
Elaborado por: Multiplica.

La situación fiscal heredada es crítica y requiere correctivos en algunos frentes. Así por ejemplo, la proforma incorpora el pago de 40% de pensiones jubilares al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), algo que en los últimos tres años se había negado a hacer, y que para 2019 significan desembolsos por $ 1.240 millones.

Adicionalmente, con la entrada en vigencia de la Ley Amazónica en mayo de 2018, se requieren pagos adicionales por $ 278 millones. Estos factores requieren esfuerzos fiscales adicionales que no estaban contemplados en la proforma presupuestaria de 2017 ni de 2018 y que le dan una desventaja evidente a la nueva proforma para compararse con las anteriores. 

En otras palabras, se esperaban recortes más ambiciosos para la consolidación fiscal, para alcanzar a cumplir con el Plan de Prosperidad 2018 – 2021 y para dar la imagen de voluntad de correctivos, que eventualmente lleve al Ecuador a acceder a crédito multilateral en buenas condiciones financieras, y a reducir los requerimientos de financiamiento de años anteriores. Este último propósito -en 2019- es un imperativo ya que las condiciones de riesgo país (Gráfico 2) de Ecuador y las de Argentina -al igual que las de otros mercados emergentes- se han deteriorado.

 
Gráfico 2
Evolución del riesgo país
proforma
*Último dato al 1 de noviembre de 2018 (694 pts).
Fuente: Banco Central del Ecuador.
Elaboración: Consultora Multiplica.

En cambio, la Proforma Presupuestaria de 2019 responde a la visión de realizar correctivos en el mediano plazo, pero con ese crecimiento de 6% sobre el monto ajustado de 2018, lo más probable es que no logre convencer a los socios multilaterales (FMI, Banco Mundial, BID) para obtener un apoyo financiero grande que le permita solucionar con buenas tasas de interés el suministro de crédito externo, del cual es dependiente.

 

LOS SUPUESTOS

Los supuestos que utiliza la proforma parecerían hasta cierto punto optimistas cuando de crecimiento se trata, pues se ha trabajado con 1,43% del PIB, similar a la previsión de 1,46% del Banco Mundial, pero se plantea un PIB nominal de $ 113.097 millones en 2019 partiendo de un PIB nominal de $ 104.021 millones en 2018.

La inflación de 1,07% se muestra positiva y el precio del crudo de $ 58,29 por barril (38,7% mejor que el año anterior) parece moderado a la luz de las expectativas del mercado y sus circunstancias en 2019.

 

LOS INGRESOS

Son de un total de $ 22.361 millones, sustentados en un 87% en ingresos permanentes relacionados con impuestos, renta de inversiones, transferencias y donaciones corrientes; y en 13% en ingresos no permanentes. Parecería que su estimación está dada de una manera real y no con sobreestimaciones como en los años anteriores. En general, las cifras fiscales dan más confianza y son entregadas con mayor regularidad que en los diez años precedentes.

 

LOS GASTOS

Los gastos totales son de $ 26.016,7 millones provenientes en 73% de gasto corriente como consecuencia de un modelo económico heredado en el cual el Estado era el motor de la economía. En la proforma de 2019 este tipo de gasto se incrementa proporcionalmente, pues el año anterior representaban 69% del total de gastos. Definitivamente ha faltado un esfuerzo de la política económica para lograr un mayor recorte en la masa salarial, que solamente se reduce en 0,74% del PIB cuando debió bajar más para acortar el tamaño del Estado en proporción a la economía con más rapidez.

El segmento restante es de gastos de capital, que es clave porque promueve el crecimiento vía inversión del Gobierno; y en la proforma de 2019 27% de gastos de capital se destina al Plan de Inversiones y a otros gastos de inversión. Este tipo de gasto se redujo desde 31% en 2018 y explica en parte la desaceleración de la economía que se está advirtiendo en 2018 y se esperaría en 2019.

 

EL DÉFICIT Y EL FINANCIAMIENTO

El déficit global con el que se ha planteado la Proforma 2019 es de $ 3.655 millones, equivalente a 3,2% del PIB y un déficit primario de $ 289,9 millones (0,26% del PIB), resultados que están alineados con el Plan de Prosperidad. Aquí se observa que un PIB de $ 113.097 millones permite que el cálculo de los déficits global y primario se vea alineado con el Plan de Prosperidad. Es posible que un PIB nominal menor para 2019 –que es lo que corresponde- muestre que el déficit global y el primario se desfasan del planteamiento del Plan de Prosperidad, que es ligeramente más ambicioso que lo que muestra la política real. El pago de jubilaciones del IESS, la cuenta CFDD y el pago de la Ley Amazónica son una carga fuerte en la Proforma 2019.

Con esta propuesta presupuestaria, lograr financiamiento por $ 8.166,6 millones, una cifra apenas menor a la obtenida en 2018, parece un reto muy difícil de cumplir y, al momento, cuando no está claro de dónde saldrá el financiamiento para cerrar 2018, el financiamiento de 2019 parece una obra de titanes. No está claro cómo se lo hará, mientras ya se habla de lo indispensable que resulta reperfilar la deuda bilateral y la deuda de bonos para que el Ecuador pueda cumplir con sus obligaciones de pago adquiridas y pueda financiar su presupuesto en 2019.

En diciembre, las autoridades buscarán nuevamente a China para hallar una fórmula de alivio en la deuda contratada y posiblemente para buscar nuevo crédito, porque con el moderado ajuste, hay más posibilidades de continuar con la vía de endeudamiento bilateral ya trazada por el país, que hallar viabilidad para crédito multilateral de bajo costo en el marco de un programa económico con el FMI y otras entidades de desarrollo.