Los precios cayeron a mediados de año, ¿eso es bueno o malo?

Secciones
Revista Gestion

Los precios cayeron a mediados de año, ¿eso es bueno o malo?

Revista Gestión *
Julio 8, 2021 - 05:00

El nivel de precios en el Ecuador presentó una caída de -0,18% en junio de 2021. Este panorama rompe la tendencia inflacionaria que se estaba presentando hasta el mes de mayo. Esta deflación se explica, sobre todo, por la baja de precios de los alimentos y bebidas, así como de la vestimenta y el calzado. Aunque esto a primera vista es una situación favorable para el consumidor, implica un deterioro de las dinámicas de la economía, por un decrecimiento en las ventas de productos, lo que repercute directamente en el empleo. Afortunadamente, los costos de la Canasta Básica están a la baja, lo que aumenta los excedentes de la ciudadanía.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) presentó los resultados del Índice de Precios al Consumidor (IPC), así como la tasa de inflación para junio de 2021 y los costos de la canasta básica y vital familiar. Las mediciones del nivel de inflación en el marco del IPC son especialmente útiles para entender la evolución de los precios de los diversos bienes y servicios en la economía. Para esto se realiza un levantamiento mensual de data en las principales nueve ciudades del país, a través de las tendencias del consumo de las personas.

El IPC toma en consideración una canasta fija básica de 359 productos de alta relevancia y representatividad para los hogares del país. Para junio de este año, el IPC nacional se ubicó en 104,89 puntos, menos que en el mes de mayo, que registró 105,08 puntos.

En los primeros cinco meses del año 2021 hubo una senda inflacionaria, después del mes de diciembre de 2020, cuando se alcanzó una tasa de inflación mensual de -0,03% (Gráfico 1). En enero (0,12%), febrero (0,08%), marzo (0,18%), abril (0,35%) y mayo (0,08%), estuvo presente un alza generalizada de los precios, sobre todo en los sectores de transporte, salud y educación.

Por su parte, la inflación anual en junio de 2021 fue de -0,69%, en contraste con la de junio de 2020 que se ubicó en 0,17%. Mientras que la inflación acumulada (con respecto a diciembre del año anterior) se ubicó en 0,63%; y, la de junio de 2020 fue de 0,39% (Gráfico 1).

Gráfico 1

Inflación mensual, anual y acumulada (junio 2020 - junio 2021)

 

En general, las inflaciones anuales han ido decreciendo con respecto a sus contrapartes del año pasado, por efecto de la desestabilización de la economía por el covid-19. Esta tendencia a la baja se contrapone a los temores iniciales de que la interrupción de las cadenas de suministro conlleve un incremento en el nivel de precios, es decir, a altas tasas de inflación. Pero las cifras revelan lo contrario: deflación, la cual obedece a una profunda reducción de la demanda por efectos de la crisis en los hogares ecuatorianos.

En cuanto a las inflaciones mensuales, el hecho de que junio sea el primer mes de lo que va en el año en presentar deflación, con una tasa de -0,18%, es signo de que el país todavía está sufriendo las repercusiones de la pandemia. Y aunque una caída de los precios a primera vista podría analizarse como una situación favorable para los consumidores, la realidad es que no es así. Lo que se esconde por detrás son fricciones en la oferta de productos.

La principal causa han sido las últimas medidas de confinamiento en los meses de abril y mayo dispuestas por el Comité de Operaciones de Emergencia nacional (COE). Con mayores restricciones, y menores horarios de atención, las personas dejaron de consumir como lo hacían. Aunque se apostó por los servicios en línea, esto no logró equiparar las pérdidas. La deflación, entonces, se produjo por un desfase entre las fuerzas de mercado, dado que la oferta de bienes y servicios fue, con creces, superior a la demanda.

Por tal motivo, las empresas se han visto obligadas a reducir los precios para poder vender sus productos y no acumular stocks e incurrir en pérdidas. De igual manera, las firmas también deciden realizar recortes en el personal por medio de despidos intempestivos o una disminución cuantiosa de salarios.

Al final, el nivel empleo también se ve afectado, por lo que muchas personas deben entrar forzosamente a situaciones de desempleo o subempleo, ralentizando cada vez más la economía y entrando a un círculo vicioso, ya que las falencias en el mercado laboral inciden directamente en el poder adquisitivo de las familias, lo que termina en una disminución de la demanda, y bajas en el consumo.

Por lo tanto, la recuperación presentada en los primeros meses del año, en donde los precios estaban creciendo por una reactivación de la economía, con inyecciones de capital externo e inversiones en sectores estratégicos, se debilitó en junio. Según el BCE, los sectores más afectados fueron el comercio y los servicios como alojamiento, restaurantes, y entretenimiento y recreación. Esta información va de la mano con los resultados provistos por el INEC.

ALIMENTOS Y BEBIDAS REGISTRAN LA MAYOR BAJA DE PRECIOS

Al evaluar la canasta básica del IPC se consideran doce divisiones de consumo. En junio 2021, de las doce divisiones, solo cinco subieron sus precios, mientras que las siete restantes registraron una contracción marginal a modo de deflación.

La división que presentó mayor variación mensual negativa fue la de Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una incidencia de -0,1625% (Gráfico 2). Dichos resultados se atribuyen a la deflación mensual de alrededor de -0,0248% en productos como el arroz, principalmente, así como el choclo, el pimiento y el pescado fresco fileteado.

Las otras dos divisiones más que incidieron en la deflación mensual de junio de 2021 fueron los Bienes y servicios diversos y las Prendas de vestir y calzado, con -0,0376% y 0,0105%, respectivamente. Por el contrario, la división de salud fue la que tuvo mayor incidencia de inflación a modo de incremento de precios (0,0215%) (Gráfico 2).

Gráfico 2

Incidencia mensual por división de consumo (junio 2021)

 

En ese sentido, se verifica que el sector de alimentos sigue siendo uno de los más afectados por la pandemia, con precios bajos para incentivar al consumo y tratar de mantener la economía a flote. Se espera que, con la estabilización de la economía nacional mediante la reanudación de actividades y la apertura hacia una nueva realidad gracias a los procesos de vacunación, se puedan estabilizar más los precios y la oferta y la demanda vuelvan a estar en sintonía.

En cuanto a las variaciones de los precios por regiones, la Costa presenta mayores niveles de deflación, con una tasa de -0,31%, mientras que variaciones mensuales de la Sierra fueron de -0,02%. En cuanto a tasas interanuales, las ciudades de la Sierra presentaron variaciones anuales inferiores a las de la Costa, con porcentajes del -0,89% y -0,51%, respectivamente (Gráfico 3).

Gráfico 3

Inflación nacional y por regiones (junio 2021)

 

Las ciudades con mayor deflación fueron Manta (-0,75%), Guayaquil (-0,28%), Loja (-0,23%) y Ambato (-0,23%). Solo Quito, Machala y Cuenca registraron un aumento generalizado en sus precios de 0,02%, 0,09% y 0,25%, respectivamente.

COSTO DE LA CANASTA BÁSICA BAJA, EXCEDENTE DEL CONSUMIDOR SUBE

La medición de los niveles de inflación debe estar acompañada del análisis del conjunto de bienes y servicios que consumen los hogares mes a mes, a través del estudio de las canastas familiares. Existen dos tipos: la Canasta Básica Familiar, en la que se incluyen 75 productos, y la Canasta Vital (CV), que contiene 73 productos.

De acuerdo con el INEC, la Canasta Familiar Básica (CFB) es un conjunto de bienes y servicios que son imprescindibles para satisfacer las necesidades básicas del hogar compuesto por cuatro miembros. Los cálculos de los costos de esta canasta permiten visualizar la relación entre remuneraciones e inflación.

Los costos de la Canasta Familiar Básica han mostrado una tendencia decreciente a lo largo del año, tal que, en junio 2021 alcanzó un valor de $ 709,40. El costo de la canasta básica disminuyó en -0,22% en referencia al mes anterior. Mientras que el ingreso familiar mensual promedio de un hogar ecuatoriano fue de $ 746,67, lo cual implica que la renta del hogar cubre el 105,25% del costo total de la CFB (Gráfico 4). Es decir, hay un excedente del consumidor de $37,27.

Por su parte, la Canasta Vital presentó un costo de $ 499,89, lo que genera un excedente de $ 246,77 en comparación con el ingreso familiar (Gráfico 4). El costo de la CV disminuyó en -0,32% en relación con el costo del mes anterior.

Gráfico 4

Canasta básica, vital e ingreso familiar mensual (en $ corrientes, junio 2021)

 

 

El excedente irá aumentando conforme siga disminuyendo el costo de la canasta. Esto sería especialmente favorecedor para las familias ecuatorianas, en caso de que puedan destinar ese monto al ahorro, a la inversión o incluso al ocio. Sin embargo, apenas tres de cada 10 ecuatorianos realmente pueden costear por completo la canasta básica, según la consultora Inteligencia Empresarial.

Además, se debe tener en cuenta que la persistencia en el tiempo de salarios elevados implica una reducción en los niveles de inversión por parte de las firmas, lo que a su vez repercute en bajas de la productividad. Para esto, se debe precautelar que tanto las firmas como los hogares obtengan rendimientos positivos en sus respectivas actividades, con especial énfasis en el ahorro y la inversión, de manera que los réditos sigan creciendo y la economía se vuelva cada vez más dinámica.

Finalmente, dentro de un análisis regional, el valor de la Canasta Familiar Básica en la Sierra fue de $ 722,23, mientras que la de la Costa de $ 696,56.

En conclusión, las tendencias inflacionarias se rompieron en el mes de junio, dando paso a una deflación en el nivel de precios. En primera instancia, aunque esta situación implique un inmediato incremento del poder adquisitivo de las personas, no se debe olvidar que estas dinámicas nacen de fricciones en la oferta y estancamiento de las ventas.  La economía debe estar alerta para volver a estabilizar los precios, y que poco a poco los sectores vuelvan a sus niveles de actividad económica, con un consumo sostenido de los hogares, producciones eficientes y niveles de empleo estables.

 

(*) Elaborado por Aitana Veloz, analista económica Revista Gestión.

 

 

 

Si va a hacer uso de este artículo, por favor cite la fuente original. Artículo de información (I).

Encuentre contenido relacionado en nuestro archivo histórico:

El consumo y la inversión, luces en el túnel de la economía nacional

La informalidad y el empleo no adecuado prevalecen en el país

Los precios crecen, pero la inflación sigue siendo casi nula

Altas expectativas, duras realidades para Lasso

El reto para la economía es crecer 4% anual durante cinco años, ¿se podrá?