“Los recortes del gasto público hay que hacerlos con bisturí de neurocirujano, si cortamos más de la cuenta volvemos a la recesión”: Carlos de la Torre

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“Los recortes del gasto público hay que hacerlos con bisturí de neurocirujano, si cortamos más de la cuenta volvemos a la recesión”: Carlos de la Torre

María de la Paz Vela *
Febrero 20, 2018 - 07:00

Tras el apoyo de la población al presidente Lenín Moreno en la consulta popular, ¿habrá un  cambio de rumbo en la economía y un programa económico?

Primero, hay expectativas mal fundadas de un cambio en la dirección del manejo de la economía.  De hecho, el presidente ya ha reiterado que se va a profundizar la política económica en esta orientación progresista que estamos manejando. Segundo, programa económico sí hay, sino que muchos analistas han pretendido negar que existe, cuando se han establecido objetivos claros: reducción del déficit fiscal, sostenibilidad de la dolarización, impulso a la producción y el empleo, fortalecimiento de la balanza de pagos, etc.  Esos objetivos vienen con sus estrategias; en el tema productivo, por ejemplo, la estrategia ha sido dar oxígeno a las micro y pequeñas empresas, reduciendo su carga tributaria y compensando esta baja con una elevación del impuesto a la renta a las empresas más grandes de 22% a 25%.  El hecho de trasladar el manejo del dinero electrónico al sistema financiero nacional, fuera del Banco Central, está dentro de la línea de sostenibilidad de la dolarización, y así puedo enumerar una cantidad impresionante de acciones que nos dice que hay un programa económico muy claro.

 

Un cambio de rumbo económico es dejar atrás este déficit fiscal estructural de los 10 años anteriores. El presidente habla de austeridad y ajuste gradual, pero la proforma de 2018 no dio señales de cambio y continúa el endeudamiento agresivo…

Las apreciaciones de sobreestimaciones de ingresos del presupuesto de 2018 no tienen fundamento, eso solo se puede establecer al final del periodo y son conceptos que se manejan no desde una perspectiva técnica sino política. Ahora, el ajuste tiene que hacerse lentamente porque si  se va de las manos, volveríamos a la recesión que se produjo en años anteriores y que se tradujo en una caída del PIB en 2016. Todas las economías del mundo tienen endeudamiento y la mayoría de las economías del mundo viven permanentemente con déficit. Entonces, ¿cuál es la estrategia de volver sostenibles las variables fiscales? La idea es volver sostenible en el tiempo a ese déficit fiscal con relación al PIB, contraer el gasto fiscal pero a la vez lograr que crezca el PIB; al reducir el déficit va a ir disminuyendo la deuda también.  Esta solamente ha crecido en términos relativos en años anteriores.  El PIB debe crecer más rápido que el déficit y la deuda. El problema estructural en los últimos 10 años es que la economía ecuatoriana priorizó el gasto público (corriente y de inversión);  es decir, el multiplicador del gasto se convirtió en el motor de la economía ecuatoriana, y el sector privado terminó operando en función de ese gasto público.  Por eso, con la crisis del precio del petróleo se reduce el gasto público y colapsa la economía.   ¿Eso qué significa? Que si vamos a hacer los recortes del gasto público, tenemos que hacerlos medidos y con un bisturí de neurocirujano porque si cortamos más de la cuenta volvemos a la recesión.

Claramente hay un cambio de etapa: ya no vamos a seguir invirtiendo en grandes obras de infraestructura, lo cual ha permitido reducir gasto de capital en $ 1.000 millones cada año, en las proformas de 2017 y de 2018, en el Programa Anual de Inversiones.

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Pero el gasto corriente sigue creciendo si se lo mide desde la ejecución de 2017 vs el presupuesto de 2018 y eso entra en contradicción con la reducción del déficit que se busca…

Vamos con cifras.  En el presupuesto 2018 tenemos una reducción de 5,3% de los gastos totales del Estado entre el gasto corriente y de capital. Cuando sugieren que se recorte  el gasto corriente, tienen que decir: ¿qué escuela u hospital clausuramos? Porque 88% del gasto corriente es en sueldos y salarios y 86% en compras públicas.  Los salarios son  para: médicos, enfermeras, maestros, policías, militares y jueces. Tenemos un Estado que garantiza derechos y eso significa prestación de servicios gratuitos, cuya cobertura debe crecer año a año conforme crece la población. Por eso tengo una restricción -inclusive constitucional- para recortar gasto corriente, hay reglas fiscales en términos de la asignación presupuestaria a educación y salud.   

Meses atrás se expidió un decreto de austeridad y ahora ya hay una disposición del presidente -que se establecerá mediante decreto-: todas las carteras de Estado tendrán que salir adelante con un recorte entre 5% y 10% de los egresos permanentes.

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¿Y eso significa un recorte de unos $ 2.000 mil millones?

No, mucho menos. Ya en el neto, el decreto de austeridad genera un ahorro aproximado de $ 500 millones y podríamos esperar otros $ 500 millones con el recorte esperado.

 

¿Y los ingresos se continuarían abasteciendo con deuda básicamente?  Porque lo que se está viendo en los últimos meses es un endeudamiento muy acelerado y un recorte fiscal leve. Han emitido bonos soberanos por $ 7.500 millones y hablan de $ 500 millones más en eurobonos…

El endeudamiento continuará de aquí hasta el fin de los tiempos en el Ecuador y en todos los países del mundo, pero tenemos que volverlo sostenible, no hay país en el mundo que no pueda operar si no se endeuda.  Las necesidades de financiamiento son directamente proporcionales al déficit. Nosotros empezamos este Gobierno con un déficit de todo el sector público no financiero (SPNF) de más de 7% y un déficit del Presupuesto General del Estado  (PGE) de más de 6%.  En 2017, el déficit devengado del Gobierno Central cerró en 5,9% del PIB frente a 6,2% del año 2016, entonces sí es una reducción chiquita. Logramos detener un déficit que iba agrandándose de año a año desde 2015. Yo no puedo parar el endeudamiento de la noche a la mañana porque la deuda es proporcional al déficit; esto de endeudarse no es una cuestión de voluntad.  Lo que menos queremos es endeudarnos pero no tenemos alternativa.

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¿Usted ve que en el futuro próximo habrá la posibilidad de mejorar las condiciones del endeudamiento?

Eso es otro de los mitos frente al endeudamiento y hay tener en cuenta un detalle antes de entrar a ese mito: lo que cuenta es el endeudamiento neto. Muchas veces dicen: “Ah, las necesidades de financiamiento para 2018 son más de $ 8 mil millones”, de esos $ 8 mil millones recién hemos accedido a $ 3 mil millones porque, ojo, las otras colocaciones de bonos fueron el año pasado para cubrir un presupuesto que estaba prorrogado de 2017, para pagar gastos que se hicieron antes de nuestro Gobierno, entonces, no podemos juntar lo uno con lo otro, pero también estamos pagando deuda. En este año vamos a tener un financiamiento neto de $ 3.900 millones, el bruto es $ 8 mil, necesitamos $ 8 mil y pico y vamos a pagar algo más de $ 4 mil millones en temas de amortiguaciones y nos queda $ 3.900 millones de endeudamiento neto, que es consistente con el déficit fiscal proyectado.

 

Es decir, ¿qué es lo que pasa con esta idea de que se puede renegociar la deuda?

Eso no existe, eso está en la cabeza. Cómo funciona esto: no se puede hacer renegociación, renegociación solo se puede hacer en caso extremo, cuando se producen dos eventos: uno que el país no pueda pagar su deuda y ya no les queda de otra a los acreedores que sentarse a ver una fórmula para no perder sus inversiones, y dos, que el país no quiera pagar su deuda, eso se llama default técnico, y cualquiera de los dos es muy mal visto en la comunidad financiera. En términos de lo que es deuda soberana y de lo que son contratos de deuda del Estado, no hablo de petroleras porque eso opera bajo otra lógica, una lógica de empresas, pero lo que corresponde al Gobierno central, la opción que nosotros tenemos es lo que se llama las gestión de pasivos a través de instrumentos estándar de mercado.

 

¿En qué consiste?

Consiste en buscar siempre y permanentemente cada vez mejores condiciones de financiamiento en términos de plazo y tasas de interés, y a la par ir pagando aquellas obligaciones que son caras y de corto plazo, entonces lo que se hace es en el tiempo se traslada una deuda de corto plazo y cara a una deuda barata y de largo plazo que evidentemente genera un servicio mucho más manejable, eso es lo que estamos haciendo y el fruto de eso es que ha caído en riesgo el país, porque hemos hecho gestiones casi desde inicios del Gobierno con conversaciones a nivel internacional, se reestableció la comunicación con los multilaterales, lo que da señales muy fuertes a nivel externo, hemos restablecido comunicaciones y se ha generado una relación fluida con el sistema financiero internacional, con potenciales inversionistas, etcétera, y eso ha llevado a que el riesgo país baje más allá de lo que se puede prever en términos del incremento del precio del petróleo.

 

¿Parte de la baja del riesgo país no es también el mejoramiento en el precio del petróleo?

Sí.

 

Y hablando de los organismos multilaterales y de ese acercamiento, habrá un artículo IV con el FMI en 2018?

Sí, efectivamente.

 

¿Se va a publicar la información? Porque la de 2017 sigue increíblemente censurada…

Bueno, de momento estamos nosotros también evaluando la publicación 2016, pero claro, la que ya corresponde a nuestro ejercicio va a publicarse, ahí sí no vamos a establecer ninguna restricción.

 

¿Y la anterior no se va a publicar?

Tenemos que hacer una revisión también, porque hay diversos elementos que nosotros tenemos que analizar para dar el “ok”, pero nuestra intención es que se publique, no hemos concluido todavía esta revisión, pero lo más probable es que se publique, esa es nuestra intención, salvo que hubiese una situación que vaya más allá de lo que conocemos este momento, sino que ha sido un tema más de trámites y de censura del Gobierno anterior, pero en nuestro caso, frente a las prioridades que tenemos, no ha sido una prioridad y no hemos avanzado, pero eventualmente se publicará, haremos el ejercicio de revisión y si no hay ninguna novedad, se publicará.

 

En el primer foro de comercio (que se realizó días atrás) uno de los temas fue buscar un acuerdo comercial con EEUU.  Los empresarios señalan que “hay un divorcio entre el frente productivo y el frente económico” que impone reglas que no están apoyan la reactivación del sector productivo. ¿Qué dice al respecto, están divorciados?

Quienes dicen eso no son del sector productivo. El sector productivo, donde está 70% del empleo del sector privado, son las micro y pequeñas empresas, a quienes nosotros les hemos reducido o eliminado impuestos, pero ellos no salen en los medios, 70% del empleo del sector privado está en las micro y pequeñas, para ellos sí es una ley de reactivación. Las 500 empresas más grandes del Ecuador tienen un músculo financiero, capacidad de inversión, frente a cualquier impacto negativo de la economía pueden defenderse, pero son las que generan 30% del empleo.  ¿Y qué pasa con todas las demás? Son las que viven al día, empresas micro y pequeñas  a las que les estamos dando oxígeno a través de reducción o eliminación de impuestos a efecto de que con esa liquidez puedan fortalecerse. Las otras ya están en una situación muy cómoda, y nosotros apostamos a las que generan mayor empleo. Por otro lado, nosotros hablamos de producción, no de comercio. En gran medida, el comercio en Ecuador está dado por el sector importador, no podemos pensar en un país que se cierre completamente a las importaciones, pero hay varios problemas relacionados con las importaciones: 1) la dinámica de las importaciones; 2) la subfacturación en aduanas, que se corrige con la tasa de $ 0,10, que no ha tenido afectación comercial que sea probada; no ha generado una afectación a flujos comerciales, no hay, hasta ahora nadie ha comprobado formalmente.

 

¿Y se ha corregido este problema de subfacturación, ustedes sienten eso?

 Es muy temprano para decirlo, pero la tasa le permite a la aduana disponer de recursos para fortalecer su acción, de eso se trata esa tasa, está amparada bajo la normativa de la OMC y muchos países aplican tasas similares, así que no hay nada extraño, sino que cuando se pone orden en la casa a muchos no les gusta. Eso es lo que sucede. Ahora, tenemos el problema de que en una economía dolarizada, el sistema monetario y la dinámica monetaria interna dependen necesariamente de los flujos de divisas del exterior. Esos flujos deberían ser positivos y resulta que las importaciones han crecido de manera excepcional: las importaciones de enero crecieron 23%, cuando las exportaciones han crecido en 3% y el PIB en 2% para poner en cifras redondas. No estamos en contra de las importaciones, pero deben crecer de la mano de las exportaciones y según se expande en la economía. Si no generamos mecanismos para que las importaciones se ajusten a tasas más razonables con la dinámica de la economía, podemos estar perdiendo en pocos meses nuestro sistema monetario, y ahí si colapsa completamente la economía. Queremos regularizar esto.

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Los empresarios critican que el problema no es la salida de divisas por importaciones sino la salida de divisas por el servicio de la deuda…

Le voy a dar otro punto de vista, ¿por qué tenemos que pagar la deuda? Porque ahora la principal entrada de divisas es la deuda y la balanza comercial petrolera; es decir, quien está trayendo las divisas que sostienen la dolarización es el Estado y quien está sacando de forma impresionante las divisas es el sector privado, a título de importaciones.  El fuerte incremento de las importaciones está operando en contra del sistema monetario, y si vemos las ecuaciones macroeconómicas es clarísimo: un país que tiene déficit de balanza de pagos, ¿cómo cubre ese déficit?: con deuda externa.  Cuanto mayor sea el déficit de la cuenta corriente, vamos a tener que cubrirlo con más deuda y si queremos reducir el endeudamiento público, tendremos que reducir el déficit de la cuenta corriente.

 

Desde el punto de vista técnico, el déficit fiscal lleva al déficit externo y al no corregir el primero tampoco se corrige el segundo…

Por supuesto, tenemos que corregir los dos, nosotros tenemos control directo en el déficit fiscal, lo estamos corrigiendo de a poco, pero tenemos que corregir el déficit externo que es mucho mayor, y en términos de sus dinámicas o de sus tasas de crecimiento puede empeorar.  ¿Cómo logramos que en la economía haya revertido la recesión en 2016, un PIB de -1,6%? Para cuando el Banco Central tenga cifras definitivas de 2017, seguramente estaremos en 2% a 3% de crecimiento del PIB. ¿Cómo se logró revertir esa situación? Lo que hicimos fue pagar atrasos que venían de años anteriores, principalmente con empresas pequeñas, proveedores pequeños; lo que hicimos es direccionar recursos en todo el territorio nacional y generamos actividad económica local.

 

¿Y eso fue exitoso?

Sí, porque tiene muy poco componente importado. Cuando se construye, se adoquina la callecita, se pinta la parroquia tal… multipliquemos por miles de callecitas que se adoquinaron en el país, se generó un empleo que está recibiendo una remuneración que se gasta también en servicios locales, a diferencia del modelo anterior, y aquí son las diferencias grandísimas. Invertir en el proyecto Coca Codo Sinclair $ 6 mil millones, un gran proyecto hidroeléctrico, pero ¿cuánto de los $ 6 mil millones o de la gran cantidad que haya sido se quedó en el país? Gran parte se fue, primero, en la compra de las mismas turbinas; segundo, en el pago de sueldos y salarios del personal extranjero que estuvo trabajando; tercero, las empresas extranjeras que desarrollaron toda esa infraestructura sacaron utilidades del país. Entonces aquí hay un cambio radical, no hay que tenerle tanto miedo al gasto público cuando está dirigido al consumo local si se genera un multiplicador que se queda dentro del país. Esa fue nuestra apuesta el año anteriory en términos productivos también es una apuesta a los pequeños empresarios, les podemos liberar de impuestos ¿Por qué? porque ese sacrificio fiscal se traduce en una dinámica que se queda dentro de la economía.

 

Ministro si estamos en reactivación, ¿cómo explican la deflación?

En el Ecuador hay dos elementos que pueden complementarse en el sentido de provocar una caída en los precios: 1) una época en la que el PIB crecía rápidamente, crecieron las importaciones y se pudo haber generado un sobre stock de ciertos productos,  se acumularon inventarios principalmente de productos importados.  Y al momento de venderse para colocarlos en el mercado deben bajar de precios; 2) cuando las economías tienen dinámicas aceleradas como en años anteriores se generan burbujas de precios, componentes especulativos, que en el momento que se entra en una etapa de crisis se tienen que sincerar. Por eso es que la economía sigue creciendo pero los precios bajaron y podemos ver  en las cuentas nacionales del Banco Central del Ecuador que sí hubo acumulación de existencias en los años anteriores.

 

¿Cómo es compatible el monto de endeudamiento público del que habla el presidente de casi de $ 70.000 mil millones con las cifras que publica el ministerio?

Son cifras diferentes y hay que entender los conceptos que se manejan. El total de obligaciones del Estado ecuatoriano implica lo que es Gobierno central más todas las empresas públicas, más los sistemas de seguridad social, todo lo que es estatal. Y a eso nosotros le hemos agregado los contingentes, porque también es importante trasparentar deudas.  Por ejemplo, la deuda que mantenemos  con el IESS  aún no está presupuestada. Hay el informe de Contraloría del cual no tenemos un dato pero cuando esté disponible lo incluiremos en una deuda firme. Tenemos todos estos juicios de las petroleras que vienen de años atrás y recién se dio un laudo de Petrobras de $ 515 millones que nos toca pagar ahorita y estamos negociando la forma de pago, pero ya el laudo* se realizó y nos tocaría pagar $ 515 millones a la empresa, y así mismo hay un montón de juicios que se vienen, en algunos podremos salir bien, en otros no. 

Contando con todos esos contingentes se habla de de casi $ 70 mil millones, pero si los restamos, serían $ 63.000 o $ 64.000 millones de obligaciones en firme del Estado.  Si se restan las empresas públicas, la seguridad social… las cifras van bajando.  Sin las empresas públicas la deuda, se llama deuda agregada, y está aproximadamente en unos $ 43 mil millones.

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Y siendo transparentes, ¿por qué quitaron de la web la deuda agregada?

Es muy simple, porque nos toca reconstruir cifras, nos estamos encontrando con sorpresas, por ejemplo, los atrasos de años anteriores, presupuestos ya cerrados con deuda que no estaban considerados, entonces, tenemos que ir y rebuscar cada dato, asegurarnos de que el registro está completo, incorporar la deuda flotante que no estaba registrada, tenemos que estar seguros de cuáles son sus compromisos, cuántos son… técnicamente yo puedo decir que las cifras que se publicaban antes estaban incompletas, no estaban correctas, entonces nos toca hacer un ejercicio de depuración, de verificación. En los próximos meses nosotros tendremos unas cifras totalmente limpias y reales. Cuando ya depuremos los atrasos, la deuda puede subir 2 o 3 puntos porcentuales del PIB, es decir, nos estamos aproximando al límite del 40% con todos estos rubros que no han estado incluidos en las estadísticas anteriores.

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Audio de la entrevista:

 

*La petrolera brasileña Petrobras presentó el 3 de agosto de 2015  una demanda por alrededor de $ 830 millones contra el Estado ecuatoriano y la empresa pública Petroecuador, alegando un incumplimiento del contrato de la exploración y explotación del Bloque 18. La demanda fue interpuesta por Ecuador TLC junto con las firmas de Cayman International Exploration Company S.A. y Teikoku Oil Ecuador, por un presunto incumplimiento de contrato. Dicho contrato se canceló cuando los demandantes no aceptaron los términos que se renegociaron, al cambiar de un contrato de participación a uno de prestación de servicios.
El 24 de enero de 2017 en Washington, se realizó una audiencia dentro del proceso arbitrario planteado contra el Estado, donde las partes expusieron sus argumentos. Diego García procurador del Estado anunció en un comunicado que el valor que solicitan los demandantes es “abusivo y exagerado”. (Fuente: medios de comunicación)

 

mpv*Editora macroeconómica.
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