9 de cada 10 hogares en Ecuador perdieron ingresos por la pandemia

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9 de cada 10 hogares en Ecuador perdieron ingresos por la pandemia

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Septiembre 2, 2021 - 05:00

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró pandemia a la enfermedad causada por el covid-19. En abril de 2020, Ecuador tuvo la peor crisis, especialmente en Guayaquil. Al 31 de agosto del 2021, el país registra casi 31 mil fallecidos por covid. Un estudio reciente muestra que 90,5% de hogares vio reducidos sus ingresos debido a la pandemia y en casi la mitad de ellos el impacto fue superior al 50%. Además, El Ecuador, en términos de desigualdad y pobreza, retrocedió una década, y se estima que le tomará al menos tres años en volver a los indicadores económicos y sociales pre-pandemia.

Este artículo se basa en el estudio realizado por John Cajas Guijarro COVID-19: la tragedia de los pobres”, el cual visibiliza la situación del coronavirus a nivel mundial y en el Ecuador. El autor expone los indicadores económicos y sociales que se vieron afectados en el país, como consecuencia del coronavirus. Además, a partir de una encuesta realizada a 253 hogares, mayoritariamente en Quito, realiza un análisis de la situación laboral, la salud familiar, la educación, la explotación laboral de las mujeres y la corresponsabilidad de los actores políticos.

CRISIS COVID-19: UNA SINDEMIA

Según la información del autor, en comparación con cifras del 2019, el número de fallecidos por coronavirus (3,18 millones) se ubicaría aproximadamente como la cuarta mayor causa de fallecimientos a escala mundial. En primer lugar se ubica la cardiopatía isquémica (8,88 millones), seguida de los accidentes cardiovasculares (6,19 millones) y de las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (3,22 millones). Sin embargo, el impacto es mucho mayor al número que sugieren los datos oficiales. Una forma de identificar las verdaderas consecuencias es a partir del exceso de mortalidad. En este sentido, los países más afectados son Perú, Bulgaria, México, Rusia, Lituania y Ecuador.

La crisis covid, por otro lado, involucró otras dimensiones de carácter social. Entre ellas, el aumento de la pobreza por pérdida de ingresos, interrupción en la producción y distribución de alimentos, efectos directos e indirectos en la salud, suspensión de la educación, aumento de la desigualdad, aumento de la violencia de género, desempleo, entre otros.

Dado el carácter multidimensional de la crisis, Cajas-Guijarro la cataloga como una sindemia, una situación donde las interacciones biológicas, sociales y ambientales pueden afectar y/o empeorar las condiciones de vida de las personas, dependiendo de las condiciones de cada contexto. Las desigualdades mundiales se ven reflejadas en la división del mundo entre centros imperialistas, subimperios y periferia; la vacuna, por ejemplo, evidencia que los países más pobres del mundo no han logrado vacunar ampliamente a su población, a diferencia de las regiones más ricas.

La sindemia ha generado importantes disputas sobre la distribución y el ejercicio del poder. Las personas en mayor vulnerabilidad frente a esta crisis son grupos que no pueden ejercer mayor presión en las sociedades, las enfermedades las afectan desproporcionadamente a esas poblaciones empobrecidas y marginadas, creando así una violencia estructural.

DIMENSIÓN ECONÓMICA DE UNA CRISIS MUNDIAL

De acuerdo con el estudio, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), en 2020, el PIB mundial habría sufrido una contracción aproximada de 3,3%. La Organización Mundial de Comercio estima que el comercio internacional se contrajo en 5,3%. Y la Organización Internacional de Trabajo indicó que se perdieron 255 millones de empleos y que hubo una pérdida de 8,8% de ingresos laborales. En términos de pobreza, el Banco Mundial estima que la crisis aumentaría entre 110 y 115 millones el número de personas viviendo en extrema pobreza.

La restricción o detenimiento de la actividad económica, despidos y cierre de empresas generaron un shock de oferta. Y este shock puede provocar una desmotivación en el consumo que se profundiza con la pérdida de empleo o restricciones al crédito. Dichos problemas, además de la compleja situación económica que ya vivían regiones como América Latina, han limitado la capacidad de repuesta, peor aún donde los gobiernos han manejado la crisis irresponsablemente, como el Ecuador.

LA PANDEMIA EN EL ECUADOR

Tomando en cuenta el exceso de mortalidad, el estudio presenta que durante el 2020 fallecieron 61.527 personas por encima del promedio diario histórico del 2015-2019, uno de los excesos de mortalidad más elevados del mundo. En Ecuador hubo un pico en el exceso de fallecimientos al inicio de la pandemia, especialmente en Guayaquil, donde gran cantidad de la población vive del trabajo de la calle y en asentamientos humanos informales, existen altos índices de precariedad y deficiencia de los servicios públicos, además del mal manejo por parte de los gobiernos locales.

La compleja crisis covid también se reflejó en el proceso de vacunación, pues arrancó con personajes privilegiados –vacunados antes de su turno-, la ausencia de un plan de vacunación, el paso de cuatro ministros de Salud en dos meses y el trato inhumano a población mayor de edad.

EL COLAPSO ECONÓMICO ECUATORIANO

Desde que se tienen registros, el país se enfrenta a su peor crisis económica. El PIB, en 2020, tuvo una contracción de 7,8%, representando una caída mayor a la crisis financiera en 1999, cuando el PIB redujo en 4,7%.  A nivel de empleo, el Banco Central del Ecuador (BCE) presentó una contracción de 6,6%, hubo también un deterioro en la calidad del empleo y de los ingresos. De marzo a diciembre de 2020, el sector privado tuvo una pérdida de $ 12.791 millones de dólares y el sector público de $ 3.591 millones.

Según el Banco Central del Ecuador, y dado el bajo crecimiento de la economía del país desde el 2015, se estima que el Ecuador volverá al nivel pre-covid en al menos tres años. Por otro lado, el informe de Oxfam, El virus de la desigualdad, indica que miles de millones de personas vivirán en la pobreza al menos una década.

Gráfico 1

Tasa de empleo adecuado (% de la Población Económicamente Activa)

 

Existe un estancamiento por varios años dentro del Presupuesto General del Estado respecto a la educación y salud. El pago del servicio de la deuda tuvo una mayor participación que la inversión en ambos sectores sociales desde 2015. Esto implicó un debilitamiento del sistema de salud que lo volvió incapaz de enfrentar de forma adecuada la crisis sanitaria. Además, la pobreza y la pobreza extrema afectaron al 32,2% y al 14,7% de la población, respectivamente. El país se enfrenta a un retroceso de una década en términos de pobreza. En términos de desigualdad, el coeficiente de Gini también muestra un retroceso de una década, pues en 2020 alcanzó los 0,5 puntos, al igual que en 2010.

Gráfico 2

Incidencia de la pobreza y la pobreza extrema (% de la población total)

 

CRISIS MÚLTIPLE DE LOS HOGARES

Para analizar cómo los hogares ecuatorianos han afrontado la crisis covid, el autor realizó una encuesta a 253 hogares del país, a personas entre 19 y 69 años. Con respecto a los ingresos y el empleo, identificó que 90,5% confirmó una caída de ingresos, de los cuales 44,7% consideró que dicho impacto al ingreso fue superior al 50%. En comparación con las encuestas de empleo del INEC, entre diciembre del 2019 y diciembre 2020, el ingreso promedio del hogar a nivel nacional pasó de $ 644 a $ 520 dólares.

Las respuestas de la encuesta sobre las causas de esta reducción de ingresos indican que el 30% se concentró en la “reducción de ventas del negocio familiar”, el 28,8% en la “reducción del salario del principal proveedor/a del hogar”, el 24,6% en la “pérdida de trabajo del principal proveedor/a del hogar” y el 10,9% en los “menores ingresos por arrendamiento y similares”.

También se presentó el problema de la movilidad laboral, pues las personas cambiaban de una actividad económica a otra más vulnerable. Además, el 64,8% de los hogares indicó que hubo miembros del hogar que buscaron empleo sin conseguirlo. Con respecto a la exposición laboral al virus, el 55% de la muestra reportó una exposición laboral mayor a la media.

Por otra parte, el 44,7% reportó que alguien del hogar perdió su empleo, 67,2% indicó que alguien del hogar sufrió una reducción salarial y el 30,0% reportó que alguien del hogar pasó de un “empleo formal” a un “empleo informal”. Además, el 11,1% indicó haber sufrido simultáneamente estas problemáticas.

IMPACTOS SOBRE LA SALUD FAMILIAR

La salud familiar se vio afectada por el propio contagio de coronavirus de alguno de los miembros de un hogar, o el fallecimiento. De la muestra, 41,9% indicó que un miembro del hogar se contagió, el 17,8% respondió que todos los miembros del hogar se contagiaron y 10,3% indicó que falleció alguien en el hogar. De los hogares donde al menos un miembro se contagió de coronavirus, el 95,3% también reportó una caída de ingresos. Además, de este grupo, el 40,6% también indicó que la exposición laboral al virus del principal proveedor del hogar era muy alta.

Las limitaciones del sistema de salud ecuatoriano también fueron determinantes: las personas confirmaron que la pérdida de un pariente se dio por negligencia y/o falta de recursos en el sistema sanitario. De los hogares con personas con enfermedades crónicas, 57,1% confirmó que el tratamiento de esa persona se ha interrumpido total o parcialmente durante este tiempo.

Otro problema grave es la limitada logística de salud que posee el país. Hay un limitado número de camas hospitalarias por habitante (14 a 16 camas por cada 100 mil habitantes), hospitales inconclusos, ausencia de estadísticas fiables sobre disponibilidad de unidades de cuidados intensivos y limitaciones en la vacunación infantil.

IMPACTOS SOBRE LA EDUCACIÓN

Según UNICEF, en Ecuador se estima que 90 mil niños han dejado de estudiar durante la pandemia y más de 187 mil niños sufren de rezago escolar. El 91,3% de la muestra tuvo que pasar a educación virtual, convirtiéndose el internet en un factor clave en la educación.  Según el INEC, para diciembre del 2020, solo 53,2% de hogares tuvo acceso a Internet, el 61,7% en zonas urbanas y 34,7% en zonas rurales.

La educación virtual es vulnerable en términos educativos. Según la encuesta realizada por el autor, de 69 personas que reportaron condiciones de vulnerabilidad educativa, el 100% confirmó una caída de ingresos, mientras que el 85,5% también reportó la incapacidad que sufrió algún miembro del hogar para encontrar empleo. De este grupo, 15,9% reportó el fallecimiento de un miembro del hogar, en contraste con el 7,4% reportado por la población educativamente no vulnerable.

Algunas personas dejaron de estudiar desde el inicio de la pandemia, el 37,2% de la muestra confirmó que fue para buscar empleo por falta de recursos económicos, 23% indicó que fue por falta de buena conectividad a Internet, el 19,5% reportó el deseo de esperar a que mejoren las condiciones educativas, el 16,8% confirmó la falta de equipos para las clases virtuales y el 3,5% dio otras razones.

IMPACTO SOBRE EL TRABAJO DE CUIDADO Y LA EXPLOTACIÓN LABORAL A LAS MUJERES

La crisis en el Ecuador ha provocado que las mujeres pierdan empleo en mayor proporción que los hombres, y en muchos casos, ellas han dedicado mayor tiempo a actividades de cuidado no remunerado. De acuerdo con la muestra del estudio, 79,8% indicó que la persona que se encarga del cuidado del hogar es mujer, el 16,2% sugirió que era hombre, y el 2,4% dijo que se comparte el trabajo del cuidado. El 64,4% identificaron a la madre como la persona que más se encarga del cuidado del hogar.

Existe un deterioro de las condiciones del trabajo de cuidado realizado por las mujeres. Por ejemplo, en 87,1% de los casos donde las mujeres se encargaron del trabajo de cuidado se percibió un posible incremento del esfuerzo diario; peor aún, en el 77,2% de casos se percibió una posible sobrecarga de actividades capaz de afectar la salud de las mujeres. Es decir, la crisis covid-19 ha provocado el incremento de la explotación laboral a las mujeres a través del aumento de la duración y de la intensidad del trabajo diario de cuidado.

 

Gráfico 3

Percepción de condiciones del trabajo de cuidado realizado por mujeres (muestra covid)

 

¿ALTERNATIVAS ANTE LA GRAN ACUMULACIÓN DE LOS CAPITALES?

Ni a pesar de la pandemia se ha logrado que los intereses de los grandes grupos de poder se alineen al objetivo de salvar vidas. El autor del estudio enfatiza que la concentración de riqueza sigue aumentando. El FMI ha planteado, así sea de forma temporal, que debería aplicarse un impuesto a las rentas altas y a las multinacionales, para enfrentar la crisis.

Dentro de las opciones tributarias, para incrementar impuestos sobre las grandes corporaciones y disminuir cargas a grupos vulnerables, Cajas Guijarro propone el impuesto sobre el patrimonio, impuesto a las herencias, impuestos reguladores a la volatilidad financiera internacional, impuestos a las salidas abruptas de capitales, impuestos a las ganancias del capital transnacional, impuestos a los paraísos fiscales o su eliminación, impuestos ambientales, entre otros. Estos impuestos podrían contribuir al financiamiento de una renta básica universal o al menos una renta básica de emergencia para los hogares más golpeados por la crisis.

¿Y DESPUÉS DE LA PANDEMIA?

La economía del país se está reactivando paulatinamente. Como establece el autor del estudio, el Ecuador podrá llegar al mismo crecimiento del PIB previo a la pandemia en al menos tres años. El crecimiento del PIB se puede dar por ciertas empresas o grupos económicos. Sin embargo, es fundamental analizar todas las consecuencias de carácter social de la pandemia –pobreza, desigualdad, educación, empleo adecuado- para poder tener una imagen clara de su recuperación.

Con respecto a la educación, por ejemplo, los problemas en la calidad y accesibilidad durante la pandemia tienen afectaciones en la desigualdad en el país en el futuro. Por esto, es necesario encontrar un método para llenar los vacíos de conocimientos y habilidades. Asimismo, para las mujeres que dejaron su empleo remunerado y se dedicaron intensivamente a los cuidados del hogar, se debe encontrar una forma de reconocer su trabajo, que vuelvan a sus empleos fuera del hogar, o un mecanismo que les permita salir adecuadamente de la crisis generada por el coronavirus. Las afectaciones a la salud familiar y a la salud mental, específicamente, también requieren de atención. Todos estos aspectos, aparte de un crecimiento económico, deben ser tomados en cuenta dentro del plan de reactivación del país, para cubrir todas las consecuencias sociales del virus.

 

 (*) Elaborado por Maí Suárez, redacción Revista Gestión.

 

 

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