El desarrollo social del país se deterioró en los últimos años

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El desarrollo social del país se deterioró en los últimos años

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Abril 8, 2021 - 05:00

Termina el gobierno de Lenín Moreno y los objetivos propuestos en el Plan Nacional de Desarrollo se cumplen parcialmente. La visión social sobre la calidad de los servicios públicos se ha deteriorado, aunque la percepción del servicio de salud pública se incrementó. En términos de productividad, los años de escolaridad aumentaron y el alcance de la conexión a internet aumentó considerablemente, pero no como resultado de una política pública, sino de la nueva normalidad impuesta por la pandemia.

Se aproxima el cierre del periodo presidencial y la percepción de la sociedad respecto a los servicios públicos es diversa, aunque hay un factor común: en los últimos años no se perciben mejoras. Y cabe destacar que el suministro de servicios públicos fue un objetivo central dentro del Plan Nacional de Desarrollo.

El Plan Nacional de Desarrollo (PND) del gobierno actual llamado “Toda una Vida” tiene como finalidad trazar la planificación de los cuatro años del periodo presidencial. Este PND se cimenta en tres ejes: 1) Derechos para todos durante toda la vida, 2) Economía el servicio de la sociedad, y 3) Más sociedad, mejor Estado. Cada eje tiene tres objetivos cuya evolución se mide a través de metas planteadas al inicio de la gestión.

Aunque el gobierno de Moreno tuvo el objetivo de priorizar los sectores sociales, su gestión también se caracterizó por la austeridad y por intentar recuperar la sostenibilidad fiscal. Esto implica un costo de oportunidad ya que mientras mantiene los pagos de sus obligaciones, también ha reducido el gasto público en sectores estratégicos como la salud y educación. De tal forma que los resultados de desarrollo muestran un retroceso y las metas planificadas están lejos de ser cubiertas.

Con la finalidad de medir el avance en materia de desarrollo, objetivos propuestos al inicio de la gestión, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos INEC aplica desde 2018 la Encuesta Nacional Multipropósito de Hogares. Dentro de esta encuesta se logra hacer un seguimiento de las metas del PND y de la agenda de desarrollo nacional e internacional.

MENOS PERSONAS USARON SERVICIOS DE SALUD PÚBLICA EN 2020

El PND 2017-2021 consta de nueve objetivos contemplados en tres ejes, donde cada objetivo cuenta con sus políticas y metas a ser alcanzadas en el 2021; año en el que el gobierno debe entregar el poder. Cabe mencionar que la encuesta multipropósitos solo selecciona cuatro de los nueve objetivos, por lo que se tienen indicadores solo de algunas metas específicas.

En el marco del primer eje del PND, “Derechos para todos durante toda una vida”, se consideran dos indicadores relevantes: porcentaje de la población mayor a 12 años que realiza ejercicio por más de 3,5 horas a la semana y percepción de las personas sobre el servicio recibido del sistema de salud pública.

En el primer indicador, se registra que a nivel nacional hay una reducción entre 2019 y 2020 en el número de personas mayores de 12 años que realizan ejercicio o deporte en su tiempo libre. Sin embargo, en las áreas rurales, se incrementa esta proporción a un 8,6% del total de la población (Gráfico 1). Bajo las condiciones de confinamiento muchas personas, especialmente de las urbes, se vieron limitadas para hacer ejercicio, por lo que el resultado general fue una disminución de las actividades deportivas.

Gráfico 1

Porcentaje de la población que realiza ejercicio o deporte en su tiempo libre más de 3,5 horas a la semana

 

 

La meta planteada a 2021 era incrementar a 14,4% la tasa de población que practique deporte y ejercicio habitualmente; sin embargo, es evidente que este objetivo no se cumplirá, pues en estos últimos cuatro años se ha reducido marginalmente la proporción de personas que realizan actividad física en un tiempo óptimo.

La política del gobierno en este sentido fue promover hábitos y prácticas de vida saludable, generando mecanismos de corresponsabilidad entre todos los niveles de gobierno, ciudadanía, sector privado y actores de la economía popular y solidaria. Pero si bien la corresponsabilidad es un elemento importante, también es necesario que el Estado facilite las condiciones para que todos los ciudadanos mejoren su salud y calidad de vida.

Por el lado de la salud los indicadores tampoco han sido del todo favorables, aunque en el 2020 sí se distingue una notable mejora. Al 2020, 44,5% de la población está satisfecha con el servicio de salud pública, es decir, cerca de cinco puntos más que en 2019. No obstante, en los años anteriores se evidencia una reducción de la percepción positiva del servicio. Por lo que, en realidad, la percepción positiva del 2020 se debe a la mayor asistencia que se le ha dado al sector por la pandemia, no por una mejora permanente (Tabla 1).

Para medir la calidad del servicio de salud se usa el porcentaje de hogares que hizo uso de este servicio y tiene una perspectiva positiva sobre estos aspectos: resultado o servicio general; tiempo de espera necesario para recibir el servicio (proceso), e infraestructura, instalaciones, materiales y recursos humanos para brindar el servicio.

Lo que es importante resaltar es que en todos los años desde que se mide este indicador, en las zonas rurales es en donde mejor se califica al sistema público de salud. Sin embargo, en ningún área supera una satisfacción del 50% de los usuarios.

Tabla 1

Porcentaje de hogares con percepción positiva de los servicios de salud pública

 

 

Además, cabe aclarar que este incremento significativo con respecto a la salud pública se debe en gran parte hubo menos hogares que se atendieron en la salud pública. En el año 2019 hubo alrededor de 825.459 egresos hospitalarios, pero en 2020, por las restricciones planteadas por la pandemia, se registraron únicamente 473.111 egresos, es decir, 42,6% menos que en 2019.

Esta reducción de las atenciones en el sistema de salud, tanto público como privado, se debe principalmente a que fueron casos leves (244.859 personas); a la falta de dinero (159.785 personas); a que el servicio es malo (120.238 personas), o a que tiene miedo o no le gusta (101.603). Un factor clave de la reducción del uso de este servicio fue el temor de la población de acudir a centros de salud y correr el riesgo de contraer COVID-19.

LA PANDEMIA HIZO QUE MÁS DE UN TERCIO DE LA ZONA RURAL ADQUIERA SERVICIOS DE INTERNET

En el segundo eje de economía y sociedad, el objetivo 5 busca impulsar la productividad y competitividad, por lo que se consideran ámbitos importantes como el nivel de educación y el acceso a tecnologías de la información y comunicación, entre ellas, la disponibilidad de internet y el uso de equipos informáticos. Para ello se usa el Índice de Desarrollo de Tecnologías de la Información y Comunicación (Tabla 2).

Los datos reflejan un incremento en todos los dominios en los años promedios de escolaridad de las personas de más de 24 años, aunque es una mejora marginal. No obstante, la brecha entre la ruralidad y las urbes persiste. En 2020, la diferencia en años de escolaridad fue de 4,11 años a favor de las zonas urbanas. Es decir, mientras las personas de las urbes logran concluir la educación básica secundaria, las de las zonas rurales apenas terminan la escuela.

Tabla 2

Indicadores de la evolución del desarrollo en Ecuador

 

 

Asimismo, la tasa de matriculación se ha reducido para el 2020. Aquello se debe a las medidas impuestas por el gobierno para reducir los contagios de COVID-19 priorizando la educación virtual. Sin embargo, esto demostró las brechas socioeconómicas y la desigualdad, especialmente territorial, ya que los estudiantes de zonas rurales no contaban con acceso a internet ni con los medios digitales necesarios para este tipo de educación. En el 2020 se identificó que seis de cada 10 niños de las zonas rurales no pueden acceder a la educación virtual, por lo que algunos han desertado y otros buscaron alternativas para continuar sus estudios bajo un método que no asegura calidad en la educación.

Es por ello que la tasa de matriculación en la secundaria pasó del 99,90% en 2019 al 97,86% en 2020; se considera el total de personas matriculadas con relación a la población entre 12 y 17 años. Aunque fuera de aspectos metodológicos, si bien la tasa de matriculación se reduce, esta diferencia no es estadísticamente significativa.

En otras palabras, no hay evidencia de que se haya reducido el número de jóvenes matriculados en secundaria. El dato que sí es relevante es la diferencia de 3,89 puntos porcentuales entre las zonas urbanas y rurales, pero esta brecha se ha mantenido históricamente.

Sin embargo, la coyuntura actual de la pandemia ha aumentado el uso y la demanda de las TIC. En el año 2020, según la Asociación de Empresas de Telecomunicaciones de Ecuador (Asetel) y la Asociación de Empresas Proveedoras de Internet, Valor Agregado, Portadores y Tecnologías de Información (Aeprovi), en Ecuador se observó un crecimiento importante en el 2020 en la demanda de servicios de internet para actividades como teletrabajo, clases virtuales o entretenimiento en general.

Se identifica que hubo una mejora en los indicadores de conectividad, con énfasis en la zona rural. A nivel general, hubo más personas que usaron internet, hogares que adquirieron al menos una computadora y otros que se suscribieron a un servicio de internet, pero en la zona rural es donde hubo una mayor variación que en las urbes.

Solo los hogares con acceso a internet pasaron de 21,6% en 2019 a 34,7% en 2020, es decir, un crecimiento de 13,1 puntos porcentuales. Aun así, aquello no redujo la enorme brecha entre lo urbano y lo rural. De igual manera, cabe aclarar que no todos los territorios tienen la oportunidad de contratar servicios de internet, ya sea por su condición económica o porque simplemente este servicio no está al alcance.

El Índice de Desarrollo de Tecnologías de la Información y Comunicación construido con los indicadores de la Tabla 2 tiene como meta generar un avance de 5,6 a 6,6. Si bien en 2020 hay logros, estos se sostienen por las nuevas medidas y formas de llevar a cabo actividades que demandaron mayor conexión y uso de herramientas tecnológicas, mas no por las políticas aplicadas.

LA PERCEPCIÓN EN LOS SERVICIOS PÚBLICOS HA IDO EN DECADENCIA DESDE 2017

Bajo la concepción del tercer eje, “Más sociedad, mejor Estado”, se plantea revisar anualmente cuan satisfecha está la sociedad con los servicios públicos prestados. El objetivo en 2017 era aumentar de 6,6 a 8 el índice de percepción de calidad de los servicios públicos al 2021 (PND, 2017).

No obstante, en 2020, el año previo al fin de la fecha objetivo, se registró una reducción de la percepción positiva de los servicios públicos en las urbes y en las áreas rurales (Gráfico 2). Es decir, la percepción de la población en torno a los servicios públicos y al gobierno ha ido en decadencia, pues a partir del 2017 hay una permanente caída en los niveles de la satisfacción del sector público.

El gobierno de Moreno fue uno de los que consiguió mayor popularidad (más del 60% en mayo 2017). Sin embargo, no logró sostener esa fuerza en el tiempo y ahora es considerado un gobierno sin poder de gobernanza por su débil fuerza política e institucionalidad. Hay muchos factores detrás, algunos externos que no dependían del gobierno y otros que estaban bajo su completo control.

Las metas planteadas para el 2021 no se lograron, y aunque la situación económica ha limitado en gran medida la capacidad de acción del gobierno, sí se descuidaron los sectores sociales, especialmente por falta de políticas de calidad con un marco de acción que genere los resultados esperados. Es evidente que la pandemia afectó a todas las economías y tuvo un gran impacto social, pero en el caso de Ecuador los indicadores sociales han estado en decadencia desde varios años atrás.

Gráfico 2

Índice de percepción de la calidad de los servicios públicos en general

 

 

Con los resultados obtenidos, difícilmente el país podrá cumplir con los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo, y menos aún llegará a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el 2030, pues por el momento apenas se está enfocando en la recuperación.

 

(*) Elaborado por Karen Lucero, redacción Revista Gestión.

 

 

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