wrapper

Autor: Liz Ortiz *

El próximo 13 de abril de 2025, Ecuador acudirá nuevamente a las urnas para elegir a su futuro presidente en una segunda vuelta electoral que enfrenta a Daniel Noboa y Luisa González. La primera vuelta realizada el 9 de febrero dejó un escenario incierto: una polarización extrema donde estos dos candidatos concentraron cerca del 88% de los votos válidos (Noboa con 44,17% y González con 43,97%) (Gráfico 1).

Gráfico 1

Resultados preliminares con el 100% de actas escrutadas

Esta distribución del voto marca un hito en la historia electoral reciente del país, no solo por la alta concentración del voto en solo dos candidatos, sino también por las claras divisiones territoriales, sociales y económicas que reveló el proceso electoral. De cara a esta decisiva segunda vuelta, ambos candidatos enfrentan desafíos significativos para expandir su base electoral y conquistar a un electorado fragmentado por múltiples crisis, entre ellas, una ola de violencia sin precedentes que ha transformado la realidad nacional.

EL VOTO TERRITORIAL: UNA CLARA DIVISIÓN REGIONAL

El análisis geográfico del voto revela una estructura tripartita del electorado ecuatoriano en la primera vuelta. Si bien la polarización entre Noboa (44,17%) y González (43,97%) dominó la narrativa electoral, el tercer lugar alcanzado por Leonidas Iza con 5,25% representa un segmento significativo del electorado, especialmente considerando su concentración geográfica específica (Gráfico 2).

Gráfico 2

Ganadores por parroquias

Imagen
Fuente: CNE – Elaborado por: Carlos Larrea, Malki Sáenz & Camilo Baroja.

Daniel Noboa logró dominar el 45% de las parroquias (583), concentrando su fuerza en la Sierra y Amazonía, mientras que Luisa González se impuso en el 51% de las parroquias (663), con un claro dominio en la Costa y la frontera norte. Sin embargo, Iza logró ganar en 50 parroquias (4%), principalmente en las áreas más fuertes del movimiento indígena.

Como señaló el catedrático Carlos Larrea en el conversatorio “Geografía del voto en el Ecuador”, el voto de Noboa tiene características distintivamente urbanas: “Noboa no sale de las ciudades con su campaña, su campaña le hace a través de las redes sociales principalmente, no tiene un discurso diferenciado para el campo”. 

Esta observación se materializa en el mapa de votación por parroquias, donde se puede observar una concentración del voto de Noboa en tonos más oscuros en las áreas urbanas principales (Gráfico 3).

Gráfico 3

Votos para Daniel Noboa por parroquias

Imagen
Fuente: CNE – Elaborado por: Carlos Larrea, Malki Sáenz & Camilo Baroja.

Sin embargo, el análisis parroquial revela matices importantes. En el caso de Noboa, se observa un fenómeno interesante en la sierra central, particularmente en la provincia de Tungurahua, donde obtiene un apoyo significativo que se extiende hacia la zona de Baños y sus alrededores. Como se menciona en el conversatorio, “hay una superposición de voto indígena con voto a favor de Noboa” en estas regiones, lo que sugiere una complejidad mayor en las preferencias electorales que trasciende las divisiones étnicas tradicionales.

Por su parte, el mapa de votación de González muestra un patrón distintivo. Su fortaleza en la costa no es uniforme, como señala el análisis del conversatorio: “Hay un Manabí litoral marítimo, es decir, las parroquias que dan al mar… en toda la ruta del sol, de norte a sur, incluida Santa Elena, el poder de Luisa es enorme”. Sin embargo, en el Manabí interior, su apoyo se debilita considerablemente, para luego fortalecerse nuevamente en las estribaciones de la cordillera occidental (Gráfico 4).

Gráfico 4

Votos por Luisa González por parroquias

Imagen
Fuente: CNE – Elaborado por: Carlos Larrea, Malki Sáenz & Camilo Baroja.

Un hallazgo significativo del análisis parroquial es la diferencia en el comportamiento electoral entre zonas urbanas y rurales. González muestra una notable fortaleza en áreas rurales y pequeños pueblos, especialmente en la Costa, mientras que su presencia se debilita en los principales centros urbanos. Como se señaló en el conversatorio, “Luisa tiene un apoyo enorme en la Costa, en segundo lugar está Amazonía y Galápagos, y finalmente en el fondo, con mucho menos, está la Sierra”.

Esta geografía electoral plantea desafíos específicos para ambos candidatos de cara a la segunda vuelta. Noboa necesita expandir su alcance más allá de las áreas urbanas y fortalecer su presencia en las zonas rurales, especialmente en la Costa. González, por su parte, debe encontrar la manera de penetrar en los centros urbanos sin perder su base rural, particularmente en la Costa y la frontera norte donde su apoyo es más sólido.

La división territorial observada no solo refleja preferencias electorales, sino también diferentes realidades socioeconómicas y necesidades específicas de cada región. Estas diferencias se traducen en distintas expectativas y demandas hacia los candidatos, lo que hace necesario que ambos desarrollen estrategias diferenciadas para cada territorio si quieren expandir su base electoral en la segunda vuelta.

LA DESIGUALDAD Y LA POBREZA MOLDEAN EL VOTO

La investigación sobre la geografía electoral de Carlos Larrea y Malki Sáenz arroja luz sobre la estrecha relación entre las condiciones socioeconómicas y el comportamiento político de los ecuatorianos. Mediante la construcción de un sofisticado Índice de Desarrollo Social a escala parroquial, que incluye 19 indicadores de educación, salud, empleo, vivienda y equidad de género extraídos del Censo 2022, los académicos pudieron mapear con precisión la distribución territorial del voto y su correlación con los niveles de bienestar.

Los resultados revelan patrones contrastantes en las bases electorales de Daniel Noboa y Luisa González. Por un lado, Noboa muestra un apoyo bifurcado que se concentra en los dos extremos de la estructura social: recibe sus mayores porcentajes tanto en las zonas más acomodadas como en lugares de pobreza extrema, especialmente en la Sierra y Amazonía. Sin embargo, su respaldo se desploma en las áreas rurales de clase media-baja, donde González logra penetrar con fuerza (Gráfico 5).

Gráfico 5

Votos por Daniel Noboa según Índice de Desarrollo Social

Imagen

González, en cambio, exhibe un anclaje electoral más homogéneo en términos socioeconómicos, con una sólida base en la clase media semi-rural de la Costa. Su desempeño es particularmente robusto en Manabí, Los Ríos y la ruta del Spondylus, donde captura un voto que combina un origen campesino con ocupaciones terciarias en pequeños poblados. Según Larrea, “el apoyo a Luisa González baja radicalmente mientras más sube el nivel de vida. Y son ciudades. Luisa González no consigue una votación urbana salvo, me imagino, Manta o Portoviejo” (Gráfico 6).

Gráfico 6

Votos por Luisa González según Índice de Desarrollo Social

Imagen

Un aspecto notable del análisis es el uso del tamaño de las burbujas en los gráficos para representar el peso poblacional de cada parroquia. Como explica Larrea, “cada parroquia tiene un tamaño que es proporcional a la población. Todas las parroquias más grandes tienen bolitas grandes. Entonces eso ya nos da una dimensión que recupera la desigualdad demográfica”. Esta técnica permite visualizar no solo la proporción de votos, sino la magnitud absoluta del electorado en cada territorio.

Los hallazgos de Larrea y Sáenz confirman que, lejos de ser un acto aleatorio, el sufragio expresa “una racionalidad social” anclada en las condiciones materiales de vida de cada individuo y comunidad. La desigualdad multidimensional que fractura al Ecuador, con sus asimetrías regionales, étnicas y de clase, se traduce en necesidades, expectativas y relaciones con el poder político marcadamente diferentes.

LA INFLUENCIA DE LA VIOLENCIA Y EL VOTO DE PROTESTA

Más allá de las fracturas socioeconómicas, el análisis de Larrea y Sáenz identifica otro factor determinante en el comportamiento electoral: la exposición a la violencia. Mediante modelos estadísticos, los investigadores encontraron una fuerte asociación entre las tasas de homicidios por cantón y el apoyo a la candidatura de Luisa González.

Esta relación es particularmente marcada en las zonas más afectadas por la inseguridad y el crimen organizado, como la frontera norte y la costa. Ante el fracaso del gobierno actual en contener la escalada de violencia, el voto por González parece representar más un voto de protesta y rechazo al statu quo que un respaldo directo a su proyecto político.

Como plantea Malki Sáenz, este “voto protesta” podría explicar buena parte del inesperado crecimiento electoral de González respecto a contiendas pasadas. Frente a la incapacidad de Noboa y su movimiento para brindar soluciones efectivas a la crisis de seguridad, un segmento importante del electorado estaría optando por la alternativa que promete un cambio más radical.

Entender la violencia como un “elector” fundamental en estas elecciones abre nuevas perspectivas sobre las motivaciones y frustraciones que impulsan las decisiones en las urnas. Más que una adhesión ideológica o programática, el voto estaría reflejando una profunda exigencia ciudadana por recuperar la paz y la tranquilidad en los territorios.

ESTRATEGIAS PARA LA SEGUNDA VUELTA: LOS ELECTORES CLAVE

De cara al balotaje del 13 de abril, ambos candidatos necesitan reajustar sus estrategias para ampliar sus bases electorales y persuadir a los votantes indecisos. En entrevistas para GESTIÓN, los analistas políticos Andrea Yépez y Pedro Donoso dieron algunas pistas sobre los públicos y territorios que podrían inclinar la balanza.

Según Donoso, tres “electores” serán determinantes en la recta final: 

  • La institucionalidad del Estado
  • La evolución de la violencia, y 
  • Los errores que cometan los candidatos en campaña. 

Sostiene que la persecución judicial a figuras relacionadas con Noboa podría beneficiar indirectamente a González, lo mismo que el desgaste de gobernar en medio de la crisis de inseguridad.

Asimismo, el politólogo Santiago Basabe considera que González tiene una oportunidad de crecimiento en la Sierra Centro, donde puede capitalizar su mayor cercanía con la gente y las obras públicas inmediatas, dijo en el conversatorio “Análisis de elecciones, errores, aciertos y futuras acciones”.  En contraste, Noboa tendría que priorizar la Costa y demostrar avances rápidos en la lucha contra la violencia, un punto débil en su gestión.

Ambos coinciden en la dificultad de atraer al voto nulo, cuya alta concentración en zonas deprimidas de la Costa representa más un rechazo al sistema político en su conjunto. Movilizar a estos electores requerirá no solo propuestas convincentes, sino reconstruir lazos de confianza severamente erosionados.

Yépez añade la importancia del voto joven, especialmente en el sector urbano, como un segmento decisivo pero volátil. Sugiere que comunicar de manera efectiva y equilibrada los aciertos y errores de las administraciones previas será clave para inclinar a este electorado que no necesariamente vivió los gobiernos de Rafael Correa.

La diversidad de perfiles y demandas que componen el electorado ecuatoriano plantea un enorme desafío para González y Noboa en este sprint final. Solo quien logre tejer alianzas más allá de su base tradicional, incorporar nuevos liderazgos, y ofrecer respuestas creíbles a los problemas más acuciantes, podrá inclinar la balanza a su favor el próximo 13 de abril. Sin duda, el país espera de su futuro presidente la capacidad de entender y gobernar para todas y todos.

 

(*) Economista, analista económica Revista Gestión.

 

Last modified on 2025-02-24

Quiénes somos

GESTIÓN es una publicación digital producida y editada por la Consultora MULTIPLICA.

MULTIPLICA es una compañía de consultoría e investigación, fundada en enero de 1994. Su objetivo central es llevar adelante investigación aplicada en las áreas empresariales, macroeconómicas, finanzas y desarrollo.

Entre sus actividades específicas está la producción, investigación y análisis de información macroeconómica, sectorial y de coyuntura. Cuenta con un grupo de profesionales en las áreas de economía, finanzas, comunicación y ciencias sociales.