En Ecuador, la deuda de las empresas con el ambiente es enorme

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En Ecuador, la deuda de las empresas con el ambiente es enorme

Revista Gestión *
Julio 7, 2022 - 06:00

Dado que el fenómeno ambiental está muy vinculado al fenómeno social y económico, es necesario evaluar el desempeño ambiental de las empresas del país. Los resultados obtenidos en 2020 muestran que las compañías asociadas a la atención de salud fueron las que mayor impacto ambiental produjeron (58,6%). Además, los gastos destinados a la protección ambiental se redujeron en 27,7% y 68,4% de las empresas no posee ningún tipo de permiso ambiental. A su vez, se evidencia que existen sectores de la economía cuyo aporte económico no justifica el impacto ambiental negativo que provocan. 

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) presentó el Módulo de Información Económica Ambiental en Empresas (Enesem) 2020, el cual produce información estadística de la dinámica económico-ambiental de las empresas ecuatorianas basada en los lineamientos propuestos por las Naciones Unidas a través del marco denominado “Economía Verde”. Esta tiene como eje principal la sostenibilidad y engloba tres características principales:

  • Es respetuosa con el medio ambiente. 
  • Se basa en energías renovables y en la utilización de combustibles limpios.
  • Hacen un uso eficiente de la energía y el agua, limitando la producción de desechos y las emisiones, y haciendo uso del reciclaje.

El Enesem permite así la ejecución y evaluación de los programas que implementa el Estado, así como también de las iniciativas privadas relacionadas con la problemática ambiental, con el fin de llegar a un sistema productivo más eficiente y responsable con el ambiente. 

LA SALUD ES LA ACTIVIDAD ECONÓMICA CON MAYOR IMPACTO AMBIENTAL

La información evidencia que las empresas del país han aumentado su eficiencia energética con respecto a su producción en 12,7%, no obstante, esto se dio mayoritariamente debido a la contracción de la economía nacional en el año 2020, y no a un mayor nivel tecnológico en los procesos productivos. Así, la proporción de empresas que producen energías renovables es de únicamente el 0,9%.

A su vez, se registró que las actividades económicas de mayor impacto ambiental para 2020 fueron: atención de la salud (58,6%), industria manufacturera (52,9%) y explotación de minas y canteras (51,9%), todas ellas sobrepasan en por lo menos 10 puntos porcentuales al promedio nacional, el cual se sitúa en 42,1% (Gráfico 1).

Se entiende por impacto ambiental de las empresas toda afectación perjudicial al ambiente provocada por sus procesos/productos, así como el desperdicio de recursos como energía, agua, aire, fauna y flora. Cabe recalcar que esto se dio en un contexto de emergencia sanitaria, donde las actividades de atención a la salud se intensificaron. 

 Gráfico 1

Impacto ambiental mediano (%) por actividad económica (2020)

Paralelamente, al comparar el impacto ambiental con el Valor Agregado Bruto (VAB) de las diferentes actividades económicas, se puede inferir que no necesariamente las industrias que mayor valor agregado económico producen son aquellas que más impacto ambiental causan, por lo que existen sectores de la economía cuyo aporte económico no está en concordancia con el impacto ambiental que están produciendo, como transporte y almacenamiento, con un VAB de $ 310.000; comercio al por mayor y menor con $240.000, y artes, entretenimiento y recreación con $ 180.000.

Estas tres industrias son las que registran menor Valor Agregado Bruto (VAB) descontado ambientalmente, es decir, actividades económicas que al tomar en cuenta su impacto ambiental y descontarlo son aquellas que menor valor económico generan

Se explica porque la mayoría de empresas de dichos sectores no implementa una gestión ambiental eficiente como parte integral de la administración global de la empresa, desperdiciando recursos como agua y energía, mientras que sus aguas residuales no son tratadas, siendo el sector de artes, entretenimiento y recreación aquel que mayor diferencia económico-ambiental presenta, lo cual implica que es un sector muy poco eficiente a nivel ambiental.

De esta manera, los procesos productivos dependientes de materias primas y recursos no renovables, o más contaminantes, deberían trabajen en sistemas de gestión ambiental integral, o en mejorar sus sistemas ya existentes para equilibrar la relación entre economía y ambiente, complementando la gestión en las empresas del país.

LOS GASTOS PARA PROTECCIÓN AMBIENTAL SE REDUJERON EN 27,7%

Un aspecto fundamental para medir la intención de las empresas en su vocación hacia el cuidado del ambiente son los gastos que realizan en protección ambiental. Los resultados muestran que aproximadamente $ 156,2 millones se destinaron para actividades de protección ambiental, 27,7% menos que los registrados en 2019. 

Del total de los gastos registrados, 45,5% fue destinado a actividades enfocadas a “Administrar y gestionar el ambiente” (Gráfico 2), lo cual incluye capacitación y educación en temas generales de protección ambiental, así como gastos por procesos de certificación ambiental (ISO 14001, Punto Verde, etc.). Esto evidencia que el sector productivo del país está mayoritariamente en una etapa inicial de protección ambiental, priorizando la educación y la capacitación como un primer paso hacia la toma de acciones concretas en la problemática ambiental.  

Gráfico 2

Gastos corrientes según objetivo de Protección Ambiental (2019-2020)

Así, a nivel nacional, solo 40,6% de empresas tiene gastos corrientes en protección ambiental y gestión de recursos naturales, evidenciando un crecimiento de 9,2% respecto al año 2019. Los sectores que con mayores proporciones de empresas que realizan gastos corrientes ambientales son: Explotación de minas y canteras (94,0%) y Atención a la salud humana (92,7%)

68,4% DE EMPRESAS NO CUENTAN CON NINGÚN PERMISO AMBIENTAL

Para el 2020, 3.868 empresas poseen algún tipo de permiso ambiental, representando el 31,6% del total, y siendo 7,0% mayor en relación al año 2019. El tipo de permiso ambiental se determina con base en el impacto ambiental de una actividad, siendo el Certificado Ambiental el de menor impacto y la Licencia Ambiental la de mayor impacto. De esta manera, para el 2020 el 12,4% de empresas tenía licencia ambiental (Gráfico 3) debido a su alto impacto.

Gráfico 3

Distribución de permisos ambientales según tipo (2019-2020)

Las actividades con mayores proporciones de licencias ambientales son: Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado, con 42,8%; Explotación de minas y canteras, con 31,8%; y Manufactura, con 28,8%.

Adicionalmente, de los siete sectores de alto impacto ambiental, cinco mejoraron su gestión respecto a la vigencia de sus permisos ambientales entre los años 2019 y 2020, mientras que dos empeoraron.

En general, la protección ambiental y la gestión de los recursos naturales son comparables con los países de la región. Sin embargo, en la línea económico-ambiental todavía existen limitaciones que no han sido abordadas, tales como: la baja producción ambiental y una gestión insuficiente de los procesos productivos para eliminar o reducir los contaminantes ambientales. 

De esta manera, se evidencia que la estructura de la economía empresarial nacional todavía depende del acoplamiento material alto, representando una industria manufacturera ineficiente ambientalmente. A su vez, la escasa regulación o control ambiental, permiten el desperdicio de recursos con afectación ambiental elevada, aunque no siempre esta se haga evidente, por lo que resulta apremiante tanto la cuantificación como la aplicación de la normativa para evaluar el impacto ambiental y poder reducirlo.

(*) Jorge Pérez, analista económico Revista Gestión.

 

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