La nueva ley tributaria quiere crear y redistribuir riqueza, ¿pero se puede todo a la vez?

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La nueva ley tributaria quiere crear y redistribuir riqueza, ¿pero se puede todo a la vez?

Diego Olmedo *
Diciembre 1, 2019 - 19:00

Que todas las naciones tienen la capacidad de autodeterminarse es una verdad de sobrada comprobación. Desde la perspectiva económica, esta capacidad se enfoca esencialmente en la cantidad y calidad de impuestos que se establecen a la sociedad, y que sin duda, forman parte de la planificación del modelo económico y de las finanzas públicas. Partiendo desde este concepto, los Estados hacen uso de los impuestos como instrumento de política fiscal con el fin de crear y distribuir riqueza. El arte radica en saberlos utilizar en los momentos correctos, ¿está pasando eso en el Ecuador?

Si queremos hacernos una idea lógica sobre a dónde se dirige y a qué se destinan los ingresos tributarios, solo hay que dar un primer gran vistazo al Presupuesto General del Estado por el lado de los ingresos y egresos permanentes. La conclusión a la que usted llegue le servirá como tema de conversación con sus amistades en alguna reunión, pero la conclusión a la que llega el Ministro de Economía y Finanzas de cualquier país es vital, para enfocar el futuro de la economía.

Adentrándonos en la actualidad nacional, el Gobierno tiene dos temas pendientes desde que inició su gestión: por un lado, resolver el problema del déficit fiscal -que tiene relación con el corto plazo- y el del crecimiento que concierne al mediano plazo. Frente a estos dos importantes retos, el ministro de Economía y Finanzas, Richard Martínez, envió dos propuestas hace pocas semanas: la Ley de Crecimiento Económico y la Proforma Presupuestaria 2020; el primero con resultados que son de conocimiento general y el segundo que se encuentra actualmente en discusión dentro de la Asamblea Nacional. El presidente de la República, Lenín Moreno, en su intento de estabilizar las finanzas públicas, ha enviado una nueva tributaria con carácter urgente para que sea nuevamente debatida por los legisladores, quienes tienen hasta el 20 de diciembre para aprobarla o negarla.

Esto es lo más importante que presenta la nueva propuesta de ley:

 

Tabla 1

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De su lectura y análisis se desprenden las siguientes conclusiones:

  1. La nueva ley presenta contradicciones conceptuales puesto que, por un lado, busca la creación de ingresos y riqueza, pero por el otro busca la redistribución. Ahora bien, es necesaria la pregunta: ¿es acertado crear y distribuir riqueza en estos momentos?

Para responder a la pregunta, debemos entender el ciclo económico que está atravesando el Ecuador. Desde 2011, la economía se ha ido desacelerando hasta 2016 que topó fondo. Se inició una recuperación pero le han seguido varios trimestres de caída desde 2018 hasta pronosticar en 2019 una tasa negativa de -0,5%. Esto quiere decir que la producción del país no ha crecido sin lograr pasar el umbral de los $ 120 mil millones en el PIB (Gráfico 1).

Exportaciones de camarón

 

Claramente, primero debemos centrar los esfuerzos en crear ingresos y riqueza para posteriormente pensar en redistribuir. Dado que la población aumentó y la producción se estancó, el paso lógico y ordenado es trabajar en aumentar el tamaño del pastel, para luego distribuirlo como producto de los resultados alcanzados.

  1. Se necesita hacer un análisis profundo de los impactos económicos, tributarios y financieros de varias propuestas que expone la ley, particularmente del Régimen Tributario para Microempresas y Emprendedores.  Este ejemplo simple y didáctico sobre los ingresos y pagos que debería hacer una microempresa servirá para explicarlo:
tabla

 

Muchas de las microempresas en el Ecuador (ventas de 0 a $ 100 mil dólares) tienen un modelo de producción de “subsistencia”. Al inicio, muchas de estas empresas tienen márgenes de utilidad muy bajos dado que pagan materia prima, empleados, insumos, servicios, intereses por préstamos y, sobre lo que les queda, se establece la base imponible.

Para el análisis, una microempresa que genera $ 48 mil dólares en facturación, actualmente está pagando $ 400 de Impuesto a la Renta, pero bajo el Régimen Tributario que impulsa la ley con la tarifa de 2% sobre las ventas brutas, el impuesto se duplica y un poco más. Lo que la microempresa ha ganado es una relativa liquidez por cinco meses, pero al sexto mes deberá pagar el IVA semestral y cerca, se viene el décimo cuarto; y luego de seis meses más, deberá pagar otro IVA semestral y, antes, el décimo tercero.

Una de las grandes debilidades de las microempresas radica en el flujo de caja y para quienes hemos tenido la oportunidad de conocer de cerca esta realidad, sabemos que el efectivo se genera dentro de la misma operación y la capacidad de ahorro toma varios años. Por tanto, la figura de la simplificación tributaria traerá más dolores de cabeza que alivios.

  1. Los incentivos a la inversión privada son importantes pero siguen siendo insuficientes. Dentro de la ley existen unas primeras señales que motivan la inversión dentro del sector de las telecomunicaciones. Mediante la rebaja del pago a la tarifa de uso del espectro radioeléctrico, se concede el título habilitante para la prestación de servicios por 20 años y se establece una Agencia de Regulación y Control con la misión de supervisar el comportamiento de los actores del sector. Entonces, ¿qué está faltando y cuáles son las acciones que debería ejecutar el Gobierno para impulsar las inversiones nacionales e internacionales?:

 

  • Garantizar la protección a la propiedad privada, a los ingresos y a la rentabilidad de empresas, negocios, emprendimientos y personales naturales en ejercicio de sus actividades profesionales.
  • Ayudar a que los mercados, industrias y sectores sean cada vez más inclusivos para atraer a la mayor cantidad de actores económicos, generando dinamismo entre la oferta y demanda y lograr así una sinergia de creación destructiva* que impulse la innovación.
  • Construir instituciones políticas que sean pluralistas, es decir, que no solamente sean autónomas, sino también, descentralizadas del poder Ejecutivo, a fin de que la economía no pague la factura por las decisiones políticas y gubernamentales que hemos visto y leído a lo largo de la historia republicana del Ecuador.

Son precisamente estas acciones las que requiere la economía, los mercados y las industrias para que aterricen más inversiones que beneficien al país en el mediano plazo. El reto es ambicioso y esforzado, pero estamos frente a la oportunidad de hacer un Acuerdo Nacional que fortalezca a una clase media, a un sector empresarial y a un Estado que sean los pilares del crecimiento económico para las próximas décadas.  

(*) Economista, inversionista y analista económico.
(**) El término creación destructiva, fue acuñado por el famoso economista Joseph Schumpeter, que gracias a sus contribuciones se hizo merecedor de que una escuela de pensamiento económico llevara su nombre. La creación destructiva es la idea central de su trabajo y tiene relación con los nuevos métodos de comercialización, producción y distribución que ejecutan las empresas, mediante modernas tecnologías, para no quedar obsoletas y no ser sustituidas por los consumidores al momento que toman sus decisiones de compra.

 

 

 

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