La desesperanza se adueña del mercado laboral ecuatoriano

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La desesperanza se adueña del mercado laboral ecuatoriano

Agosto 12, 2020 - 05:00

El nivel de desempleo en el Ecuador ha alcanzado la tasa más elevada del siglo, llegando a 13,3% en mayo/junio del 2020. La emergencia sanitaria por el COVID ha alterado la estructura del mercado laboral, desplazando a cerca de 2 millones de personas del empleo adecuado al subempleo o el desempleo. Además, la Población Económica Inactiva (PEI) creció en 5%, debido principalmente a la poca esperanza de la población para conseguir un empleo.

El sábado pasado, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU). El instituto buscó mantener su producción estadística nacional pese a la emergencia sanitaria con la asesoría de la CEPAL. Lo realizó mediante encuestas telefónicas en una muestra efectiva de 10.397 hogares.

Los datos presentados son alarmantes. Las consecuencias del coronavirus en el mercado laboral ecuatoriano ya son palpables para más de 698 mil ecuatorianos que son lo que han perdido su empleo en el primer semestre del 2020 y más de un millón que han sido desplazados al subempleo.

Hasta junio del 2020 son 7’605.189 personas que pertenecen a la Población Económicamente Activa (PEA), es decir, que se encuentran trabajando o buscando empleo. Esto equivale al 60,9% de la Población en Edad de Trabar (PET). A nivel general, el 86,7% de los trabajadores cuenta con algún tipo de empleo, ya sea empleo pleno, no pleno, subempleo, empleo no remunerado o empleo no clasificado (Tabla 1).

Tabla 1

Definiciones clave del mercado laboral

 

LA PEOR CIFRA DE DESEMPLEO DESDE INICIOS DEL SIGLO XXI

El mercado laboral se encuentra en su peor momento. Hasta mayo/junio del 2020 se registra 1’009.583 desempleados, equivalente a 13,3% de la PEA. Esta cifra resultaría ser una de las más altas en la historia del país. En la presentación de la ENEMDU telefónica, el director del INEC, Diego Andrade, señaló que estas cifras podrían ser la más críticas desde la Gran Depresión prolongada en la década de 1930.

Como evidencia el Gráfico 1, al menos desde lo que llevamos del siglo XXI, la tasa de desempleo del 2020 (13,3%) es la más alta, seguida por la del 2003, con 11,5% de desempleados y, en tercer lugar, la del 2001 (10,9%). Aunque la tasa de variación anual del empleo decreció -9,3%, la variación del desempleo creció abruptamente, llegando casi al 200%.

La razón principal de este fenómeno se debe a que muchos trabajadores se desplazaron del sector formal a la informalidad o al subempleo. Muchas empresas no pudieron sostener los niveles empleos dando como resultado un despido masivo a nivel público y privado. Todo esto principalmente por efectos de la crisis sanitaria, económica y social causada por el COVID-19.

Gráfico 1

Histórico: tasa de empleo y desempleo en el Ecuador

 

UN GIRO EN LA ESTRUCTURA DEL MERCADO LABORAL: EL SUBEMPLEO PREPONDERA

La contracción del empleo en el país es notable, pues decreció un -9,3%. Sin embargo, la estructura del mercado laboral se ha desconfigurado drásticamente. La economía nacional se ha caracterizado por tener una alta tasa de informalidad. Empleados sin los derechos laborales estipulados por ley, vendedores ambulantes y/o subempleo con una paga inferior al salario básico o déficit en las horas de trabajo es lo usual.

Hasta finales de 2029, el empleo pleno era el que prevalecía sobre los demás tipos de empleo. Para mayo/junio del 2020, el empleo pleno o adecuado pasó a ser el segundo tipo de empleo más bajo -con una tasa de 16,7%- después del empleo no remunerado (7,7%). Es decir, en solo seis meses 1’874.964 personas salieron del empleo adecuado y se desplazaron a la informalidad o al desempleo. Esto representaría 24,6% de la PEA.

Gráfico 2

Evolución de la estructura del empleo en el Ecuador

 

LA INSUFICIENCIA DE TIEMPO DE TRABAJO ES LA QUE MÁS HA CONTRUIBUIDO AL SUBEMPLEO

El subempleo se compone por dos tipos: uno son las personas que ganan menos del básico y, el otro, las que trabajan menos de las 40 horas semanales. Estas últimas tienen el deseo y la disponibilidad de trabajar, como señala la Tabla 1. Para mayo/junio del 2020, la tasa de subempleados por horas se ha disparado a casi el doble (94,7%), con cerca de 1 millón de personas que pasaron a este estado dentro del contexto del coronavirus.

El ministro de Trabajo, Andrés Isch, cree que las problemáticas que han conllevado la crisis sanitaria, como las dificultades de movilización y el distanciamiento social, serían las razones para que este tipo de subempleo se haya duplicado y considera que una vez que se retome la normalidad este grupo volverá a desplazarse al empleo adecuado de manera natural.

Aun así, hasta el momento habría 444.640 personas que reciben menos del salario mínimo por sus labores. Considerando que 44% de ellos se han incorporado a esta deficiente remuneración en los últimos seis meses. Este sería uno de los factores principales que explican la baja de demanda de la población y que el mercado responde en una caída generalizada de los precios.

Gráfico 3

Tasa de subempleo por tipo entre 2016 y 2020

 

EL PESIMISMO DE CONSEGUIR TRABAJO INVADE A LA POBLACIÓN

De la mayoría de las cifras pesimistas encontradas, la peor de todas corresponde a un tipo de desempleo: el desempleo oculto. A este tipo pertenecen las personas sin empleo que, a diferencia del desempleo abierto, no han realizado ninguna gestión para conseguir trabajo o para establecer algún tipo de negocio.

De diciembre 2019 a mayo/junio del 2020, la tasa de variación del desempleo oculto es del 1.009%, pasando del 0,5% al 5,4% actualmente. Esto preocupa en todos los sentidos, pues provoca que la Población Económicamente Inactiva (PEI) se incremente, siendo mano de obra no aprovechada e improductiva para el crecimiento económico nacional. El desempleo abierto también ha aumentado de manera importante, creciendo un poco más del doble y alcanzando los 8 puntos porcentuales (Gráfico 4).

Gráfico 4

Tasa de desempleo por tipo 2019-2020

 

Entonces, ¿qué ha causado que cerca de 370 mil personas hayan decidido en estos meses dejar de trabajar o buscar trabajo? La respuesta se encuentra en el Gráfico 5. Tal parece que parte de la población ecuatoriana se encuentra pesimista ante la situación en el mercado laboral. El 71% de los desempleados ocultos no cree que podrá encontrar trabajo en estos momentos, y un 13,5% piensa que no le darán el trabajo. Estos resultados indican que 84,5% de este grupo de personas ha perdido la esperanza de trabajar, esto equivaldría a 345 mil ecuatorianos.

Tabla 2

Las respuestas detrás del desempleo oculto

 

¿CUÁL ES EL PLAN FRENTE A LA CRISIS?

Isch mencionó algunas estrategias que esta cartera de Estado tiene en marcha para resguardar el empleo y generar más plazas de trabajo respaldadas en proyectos existentes como la Ley Humanitaria y el programa Socio Empleo. Además, propone alianzas estratégicas y apoyarse en las industrias que han tenido una reactivación acelerada.

Isch mencionó que, aunque varios sectores económicos se han paralizado y han reducido sus contratos, hay otros sectores que han logrado reactivarse rápidamente. Las industrias más prontas en reactivarse han sido el sector agrícola, la manufactura, el comercio y la construcción.

Un mecanismo para mejorar el mercado laboral sería cruzar información entre los sectores que están generando más plazas de trabajo y aquellos que concentran mayor informalidad para de esta manera orientar las políticas públicas hacia cerrar las brechas que impiden entrar al mercado formal.

Por otro lado, Isch señaló que gracias a los contratos contemplados dentro de la Ley de Apoyo Humanitario se han logrado salvar 10.800 empleos. Otro proyecto que, según él, ha beneficiado a la población es la Red Socio Empleo que desde el 16 de marzo ha logrado colocar 14.700 personas en empleos formales.

Asimismo, manifestó que seguirán con un plan para fortalecer los programas de capacitación. “La gente debe tener herramientas para afrontar el mundo pospandemia y herramientas para afrontar el mundo durante la pandemia: que puedan adaptarse a las nuevas necesidades, sobre todo a necesidades tecnológicas”, apuntó. Por último, anotó que se debe comparar las prácticas de la región y adaptar las mejores para seguir protegiendo el empleo, pero también generando más plazas de trabajo.

La situación no es nada trivial, la tasa de empleo en el país es muy alarmante y su composición también. Los efectos que tendrá el desempleo y subempleo en los indicadores sociales empeorarán, dejando muchos estragos para el desarrollo en un mediano plazo. Las políticas públicas y los mecanismos que se deberán aplicar deben contemplar a todos los agentes del país, pues la profundidad de esta crisis difícilmente podrá solventarse por uno o pocos actores de la sociedad.

 

Por: Karen Lucero, redacción Revista GESTIÓN.

 

 

 

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