La crisis del COVID, paradójicamente, frenó la fuga de capitales

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La crisis del COVID, paradójicamente, frenó la fuga de capitales

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Octubre 30, 2020 - 05:00

Los flujos netos acumulados en el primer trimestre del 2020 fueron de $ 1.079 millones, es decir, ingresaron más divisas de las que salieron, algo que llama la atención en contraste con crisis pasadas. No obstante, dicho flujo positivo se debe a una restitución parcial del Fondo de Liquidez a las entidades del sistema financiero, privado y cooperativo, para fortalecerlas frente a los impactos de la crisis por el COVID-19. Si eso no hubiera pasado, el valor neto podría haber sido negativo en $ -103 millones entre enero y abril.

La situación que afronta el país en torno a la crisis sanitaria y económica requiere de una vasta cantidad de recursos para recuperarse. Solamente las necesidades de financiamiento del Gobierno ascienden a alrededor de $ 13.000 millones, que pudieron cubrirse gracias a las renegociaciones de la deuda y al nuevo acuerdo ampliado de financiamiento con el FMI por un monto de $ 6.500 millones.

No obstante, de acuerdo con los datos del Banco Central correspondientes al primer trimestre de 2020, $ 27.612 millones se encuentran fuera del país ($ 6.442 millones corresponden al sistema financiero y $ 21.170 millones a personas naturales y empresas).

Andrés Chiriboga, investigador, docente del Instituto de Estudios Políticos de París IEP-SciencesPo e integrante del Observatorio de la Dolarización, cuenta que a fines de abril la gerente del Banco Central reconoció el problema y manifestó que “sería bueno que al menos unos $ 3.000 millones regresen a la economía”. El mismo mes, en una entrevista con Diario El Universo, el presidente del Banco del Pichincha, Antonio Acosta, manifestó que hay mucha plata de los ecuatorianos depositada fuera y ese es un enorme capital que puede servir para la reconstrucción de la economía.

Esto pone en evidencia la necesidad de repatriar parte del capital que ha salido para que ayude a la reactivación económica, pues en estos momentos la economía requiere de liquidez.

Chiriboga comenta que los efectos adversos de la fuga de capitales desde economías emergentes lo han advertido ya varias autoridades de los organismos de crédito multilateral, como el propio FMI. “Sin embargo, preocupa que las negociaciones para un nuevo acuerdo entre el FMI y el Ecuador hagan caso omiso de esto”, expresa.

Además, cuando hay fuga de capitales durante la vigencia de un acuerdo crediticio con el FMI, estamos ante una violación de la norma constitutiva del multilateral, menciona Chiriboga. Como ejemplo, pone al caso de Argentina, donde “las negociaciones entre el FMI y el gobierno de Fernández ya toman en cuenta que el acuerdo debe incluir mecanismos para evitar la fuga de capitales y no restarle margen de acción a la política económica”.

Sin importar el contexto, toda fuga de capitales afecta seriamente a las economías de los países. El experto indica que las formas en las que puede afectar son mediante un perjuicio tributario que limita al Estado en su capacidad de atender necesidades sociales, a los trabajadores de aquellas empresas que no declaran sus utilidades en el país, al sistema financiero que tiene menos depósitos para funcionar saludablemente y colocar crédito, y al consumo, pues los recursos que no están en el país no ayudan a generar demanda agregada local.

Sin embargo, cabe mencionar que para el Ecuador la situación es más delicada al ser una economía expuesta a shocks externos y no tener moneda propia. La razón de ello es que la salida de divisas en dolarización agrava los efectos perniciosos antes mencionados ya que es más difícil reponer esas divisas. “Por ello, la visión ortodoxa que promulga dejar la dolarización a la deriva es peligrosa. La dolarización exige una gestión más proactiva para que haya ingreso de dólares, para que no salgan excesivamente y para que circulen de manera eficiente”, añade Chiriboga.

Jaime Fernández, catedrático investigador y coordinador de la Escuela de Ciencias Físicas y Matemáticas de la PUCE, enfatiza en que la fuga de capitales es un problema que atenta contra la dolarización, pero de hecho la fuga de capitales atentaría contra cualquier sistema económico, independiente del régimen monetario que tenga. Además, indica que hablar de fuga de capitales ya puede tener un efecto perjudicial en la economía ya que alerta a los agentes económicos y genera incertidumbre.

LOS FLUJOS ILÍCITOS DEL PAÍS SUPERAN EN PROMEDIO LOS $ 2.000 MILLONES

La fuga de capitales no solo agobia a Ecuador, sino a varios países de la región. Algunos gobiernos latinoamericanos, como el actual ecuatoriano, buscan generar incentivos para establecer un entorno más atractivo para los inversionistas. No obstante, dada la libre movilidad de capitales, los agentes pueden mover su capital a donde se sientan con mayor libertad.

Es por lo que por más incentivos que se establezcan para mantener los capitales dentro del país, la competencia de los paraísos fiscales es mucho más atractiva para los inversionistas. Por ello, incluso países que se caracterizan por tener un buen clima de inversión, como Chile o Perú, tienen problemas de flujos ilícitos al exterior.

Según los datos de Global Financial Integrity, los flujos ilícitos son una constante en la región. Para el último año que se dispone de registro (2017), Ecuador sacó $ 2.184 millones por concepto de salidas ilícitas de capital, que acumulado desde 2008 llegaría a significar un total de $ 24.727 millones. Aunque la cifra es magnate, no representa ni la mitad de los flujos ilícitos de los países vecinos (Cuadro 2).

Cuadro 2

Flujos ilícitos de países en vías de desarrollo entre 2008 y 2017

 

Ante esto se debe considerar el abanico de herramientas de política económica para frenar la salida de estos flujos, y, además, adaptarlos en función del ciclo económico y el comportamiento de los agentes. Para Fernández, el ISD es un impuesto que ha frenado el desangramiento de la liquidez en la economía, pero tiene ciertos problemas. Uno de ellos es que es rígido, es decir, tiene una tasa plana y no se ajusta a la realidad económica, por lo que debería ser flexible. Un segundo problema es que los recursos generados por el ISD han sido de libre disponibilidad, por lo que no se le ha dado beneficios a los exportadores para que tengan mayor competitividad

LA CRISIS DEL COVID HA TRAÍDO MAYOR FLUJO DE CAPITALES AL PAÍS ¿QUÉ HAY DETRÁS?

La crisis causada por el coronavirus ha reaccionado de una manera contraria a lo que suele ocurrir en las crisis económicas en lo que concierne a los flujos en el exterior. Generalmente, una crisis genera desconfianza e incertidumbre en la población, por lo que muchas personas tienden a sacar sus ahorros del país para asegurarlos en una moneda fuerte y estable.

Pero en Ecuador, la crisis del COVID no ha generado una fuga masiva de recursos, sino que más bien ha ingresado una mayor cantidad de dinero, como se puede observar en los últimos meses del 2020 (Gráfico 1). Según el BCE, las empresas han repatriado capitales para hacer frente a la crisis inyectando mayor liquidez en sus negocios. Esto explicaría en gran parte el hecho de que los flujos netos son positivos, e incluso superan a todos los períodos anteriores (Gráfico 2).

Gráfico 2

Flujos netos acumulados del sector privado de 2014 a 2020 (entre enero-abril)

 

 

Hasta abril del presente año, el resultado neto acumulado llegó a los $ 1.079,6 millones; solo en abril el ingreso de divisas del exterior fue de $ 2,3 mil millones mientras que el envío de estas fue de $ 1,8 mil millones.

Además, cabe recalcar que 70% de la salida de divisas en los cuatro primeros meses del 2020 se deben a operaciones de comercio exterior de bienes y servicios (Gráfico 3). El segundo motivo -el 12% de los flujos- corresponde al pago de obligaciones o pasivos en el exterior. Solo 7% de las divisas expatriadas han sido por transacción de activos, es decir, $ 102,60 millones. ¿Pero qué es lo que realmente justifica estos resultados? ¿Por qué un valor neto alto parecería desmentir que no hay un problema de salida de capitales?

Chiriboga explica que, en aquel momento, la Junta Monetaria reformó la norma del Fondo de Liquidez para permitir una restitución parcial del Fondo de Liquidez a las entidades del sistema financiero privado y cooperativo para fortalecer estas instituciones debido a los impactos de la crisis sanitaria y económica del COVID-19. Como lo reportó el propio Banco Central en su boletín de Reservas Internacionales de abril 2020, el gran componente de ingreso de recursos se debió a esta restitución.

Gráfico 3

Principales motivos de salidas de divisas

 

 

Esto explicaría que la cifra positiva supere de sobremanera a la salida de capitales. El experto informa que sin la reforma al Fondo de Liquidez, el valor neto hubiese sido negativo: $ -103 millones entre enero y abril. Solo en abril, es decir en el peor momento de la pandemia, sin la restitución del Fondo de Liquidez (que ahora evidentemente tiene menos recursos disponibles), la salida neta de capitales hubiese sido de $ 736 millones.

Como se evidenció en la primera entrega de este tema, la recaudación del ISD se ha mantenido en un margen marcado dentro de los últimos años, oscilando entre los $ 56 millones y $ 120 millones. Considerando que el ISD recauda el 5% del capital total a sacar del país, significa que mensualmente la salida de divisas está entre los $ 1.120 millones y $ 2.400 millones, una cantidad alta que podría perjudicar la liquidez del sistema monetario.

Chiriboga señala que este no es un fenómeno exclusivo del Ecuador “Desde el inicio de la pandemia se reportaron significativas salidas de capitales desde las economías emergentes. La diferencia son las reacciones de política pública que los distintos países han tenido”.

Por ejemplo, el gobierno argentino ya le ha dicho al FMI que, si los recursos que les prestan salen volando del país, el remedio es peor que la enfermedad por lo que el FMI tomará una consideración de este tipo dejando un precedente. Frente a ello, el experto cuestiona: “¿Qué va a pasar con el nuevo acuerdo crediticio que va a suscribir Ecuador con el FMI?”, pues lo que más preocupa es que se desconozca que hay una peligrosa salida de capitales y no se tomen acciones al respecto.

La medidas implementadas para contrarrestar el problema de fuga de capitales serán cruciales para que la economía no retroceda, teniendo en cuenta la diferencia entre salida de divisas y fuga de capitales. Sin embargo, hay que considerar los distintos mecanismos que se disponen para no dejar de lado la competitividad. Para ello, una ruta fiscal que tenga objetivos claros es fundamental, pues sabemos que el fin es tener un Ecuador desarrollado. No obstante, los políticos nunca se han puesto de acuerdo en una ruta de largo plazo para que el gobierno de turno no se contraponga a los esfuerzos realizados anteriormente y se llegue finalmente a la meta deseada.

Por: Karen Lucero, redacción Revista GESTIÓN.

 

 

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